Luego del triunfo de Johnny Araya Monge (JAM) en la Alcaldía de SJ y su imagen fortalecida en las encuestas posteriores –a pesar de la escasa votación en las municipales-, y de ver a los otros posibles pre-candidatos en intensas actividades electorales durante las elecciones municipales, la acción no se detuvo, sino que se aceleró. Ahora, ya no sólo se indaga sobre quienes estarían en la campaña dentro del PLN, sino también aquellos del PAC (y todos buscan estar en los medios, aunque critican la campaña ‘prematura’), mientras que en otros partidos las candidaturas del 2014 se dan por descontadas, o carecen de interés pues nada más aspiran a una cuota de diputados.
Previo a las elecciones municipales, surgió una inquietud sobre algo que había venido diciéndose, o rumoreándose, desde hace meses: la idea de que hay candidaturas que ya están consolidadas y seguras, o más aún, de que ya alguno tiene tanta fuerza que será incuestionablemente elegido para ir a Zapote entre 2014 y 2018.
El tema de las opciones para las próximas elecciones nacionales, se comentaba en diversos corrillos a inicios del año 2011, pasa en esencia por dilucidar qué pasará con la candidatura del PLN, dado que otros partidos han demostrado en la previa elección presidencial del 2010, pero especialmente en la elección municipal, que tienen serias dificultades para presentar un programa movilizador, o capacidad para comunicarse a escala nacional, y peor aún, para, en definitiva, llevar los votantes a las urnas. ¿Es eso así?
También en conversaciones informales, y cafés de ‘entendidos’, se comenta que otros pre-candidatos que ya lo han sido antes (Antonio Álvarez Desanti -AAD-, Fernando Berrocal, Carlos Francisco Echeverría), lo mismo que otros ‘pre-candidateables’ recién surgidos en el PLN (Luis Gerardo Villanueva, René Castro, Guillermo Zúñiga, Daniel Gallardo, Fernando Sánchez, o sea la nueva camada de aspirantes que se auto/consideran ‘presidenciables’, entre otros que mejor no se citan…), están de antemano descartados como posibilidades para el 2014. Pero también esto se habría pensado del mismo José María Figueres (JMF), quien se suponía no iba a venir hasta que no se resolviera y se olvidara lo relativo a los juicios a expresidentes, o sea en todo caso no antes del 2014, aunque es claro que no hay ni siquiera una acusación formal en su caso (o la fiscalía ya la ha desestimado por falta de mérito) y todo se ha quedado en un ‘juicio mediático’ más.
Todo esto, algunos operadores políticos han tendido a afirmarlo como si fuera un dato, aunque ya haya quienes se lanzan y gasten dinerales en precandidaturas, las que de hecho ya se hacen notar en los diarios y medios de comunicación variados, incluyendo las llamadas ‘redes sociales’. O sea, aunque algunos dan todo por resuelto, hay muchos que están dispuestos a gastar decenas de millones pues creen que es posible revertirlo.
Con respecto a los aspirantes posibles del PAC, hay una percepción bastante general (desde mi atalaya la vislumbro) de que Ottón Solís ganaría otra vez internamente fácilmente, pero que no ganaría nunca las nacionales pues su imagen fresca inicial se ha ido desgastando demasiado y el PAC sigue sin construirse. Sin embargo, las elecciones nacionales tampoco las ganarían otros aspirantes dentro del PAC, pues ninguno de los posibles contendientes de Ottón, en una elección primaria de su partido, tendría ni un segmento de los votos que él obtendría en las nacionales.
Pasa que la gente ha votado y votaría por Ottón espontáneamente (incluido el voto protesta y el voto contra ‘los Arias’) sin necesidad de una gran maquinaria, que el PAC no ha construido, pero cualquier otra persona tendría que tener el apoyo incondicional de los de ‘hueso amarillo’, lo que sería muy difícil pues éstos apoyan y apoyarán a Ottón y le pedirán que se vuelva a postular ad infinitum. En el PAC deberán, de ser acertadas estas percepciones, organizar un partido muy dinámico, un planteamiento fuerte y una nueva maquinaria electoral para llevar la gente a las urnas en muy poco tiempo, sin lo cual se reducirá, aún más la próxima vez, el porcentaje presidencial del PAC y el número de diputados que elegiría.
Lo mismo pasaría con el ML, con Otto Guevara o cualquier otro, aunque éste podría sacar más votos que cualquiera de sus competidores internos. Igual, los votos serían muy poquitos, servirán nada más para impulsar algunos pocos diputados, una fracción para negociar algunas cosas y nada más.
El PUSC también seguirá intentando mantener algunos diputados, a menos que Rafael Angel Calderón Fournier (RACF) sea declarado inocente por la Sala III (lo que el mismo Calderón y algunos allegados han insinuado que es muy poco probable con la composición actual de esa Sala). Calderón en su condición de ‘mártir’ y ‘perseguido político’ podría aumentar sustancialmente el voto del PUSC y reconstruirse como candidato, pero tan sólo para tener un poco más de diputados de los logrados en 2010.
La situación a principios de año, luego de las elecciones municipales, parecía indicar que en los próximos meses y años se conocerían también algunos otros posibles candidatos que representan grupos pequeños de diversa orientación política, desde los religiosos a los de la izquierda radical, de partidos que tan sólo lograrían obtener unos pocos miles de votos.
No obstante, habría nuevas opciones si surgieran sorpresas como la que dio Pacheco años atrás, o si fuera que Calderón saliera libre y fuera considerado candidateable por La Nación y quienes ahí mandan; pero eso seguiría siendo algo remoto... aunque en política, se dice, no hay cadáveres.
Alguien como Margarita Penón desde el PAC, por ejemplo, podría resultar con una reacción emotiva como la de Pacheco, y la que permitió elegir a Laura Chinchilla –aunque disminuida, pues no sería la primera y dependería de si ya con una mujer-presidenta la gente siente que acertó y la cosa va mucho mejor, o por el contrario, siente que se equivocó, que les fue mal pues, lo que podría ser una percepción generalizada en un par de años si la cosa sigue como hasta ahora (igual Margarita ‘sería astilla del mismo palo’, si se atreviera).
En tales circunstancias, las posibilidades realistas para elegir presidente en 2014 parecían quedar, hace un par de meses, dentro del PLN, entre Rodrigo Arias y Johnny Araya (como parecía años atrás, antes de que apareciera Pacheco, en ese entonces con Rolando que se creía electo y Ottón pretendiendo vencerlo), o sea la cosa sería así: RAS vs JAM.
En las semanas recientes sigue pareciéndole así a mucha gente (visto desde mi atalaya, claro), incluso con una clara orientación a pensar que RAS ya controla totalmente el PLN, dado el resultado de la elección de los mandos donde tienen casi el 100% de personas bajo su control, dominio, orientación y decisión. De hecho se han publicado columnas criticando este apropiarse totalmente del PLN y la extrema concentración de poder ahí.
Meses atrás, JAM parecía que sería elegido por importante mayoría en la alcaldía de SJ y en efecto fue electo una vez más, aunque no con una gran cantidad de votos. Mostró que su maquinaria electoral funcionaba pero no en forma avasalladora. Igual no parece tener mucho dinero, o adinerados tras él, para competir con la enorme maquinaria de RAS. Además, JAM levanta muchos anticuerpos entre los sectores de la izquierda o socialdemócrata más tradicional del PLN (que sería su coto de caza, según parecía en la mensaje de su pre-candidatura) por sus vaivenes y por algunos de sus amigos y principales colaboradores. Aunque en la precandidatura pasada intentó levantar esa bandera del ‘auténtico PLN’ y la vuelta a la socialdemocracia histórica y todo eso, el mensaje no era tampoco muy creíble, dadas las ‘malas juntas’ que obviamente tenía y que se re-conocen como mucho más a la derecha, incluso muy a la derecha, pero amigos de JAM. Así no tiene un voto ‘emotivo’ positivo, sino negativo, y no atraería voto protesta pues no es clara una diferenciación ideológica o política, de frente a RAS, dentro del amplio espectro del PLN.
Además, para las primarias del 2009 JAM tenía una imagen débil y era conocido más como individuo (por su exposición de añales como Alcalde), y menos por su pensamiento, o ideología, o programa político, lo que todavía es muy poco conocido. De todas formas, en las primarias del 2010 jamás habría podido vencer esa obvia adhesión masiva (dentro y fuera del PLN), puramente afectiva y emotiva, que tenía la pre-candidata Chinchilla. O sea, ahí no se trataba de pensar o discutir ideas, o liderazgos políticos, o capacidad gerencial, ni ninguna otra cosa, era pura adhesión afectiva –mucha femenina- masiva y con eso bastaba, como lo planteamos desde un año antes, y se comprobó en la elección de febrero 2010. Sin embargo esto no es una desventaja frente a RAS.
No obstante, a JAM se le pegó desde hace años gente con deficiente, si no mala, imagen pública desde la perspectiva de la gente preocupada por la política social y los temas sociales. Operadores político-electorales que no son aceptables para gente que ha votado por el PAC, aunque no les gustara Ottón, simplemente porque no encuentran otra opción frente a la corriente más de ‘derecha’ del PLN. Pero es remoto que haya cambios en esta dirección y una importante masa de votos nunca iría a votar por JAM y esas ‘juntas’.
Los sectores profesionales y técnicos urbanos (“los de San Pedro y Curri”) junto a dirigentes comunales, sindicales o juveniles que hicieron masa votante en lo del NO al TLC, pero que no tienen partido en la oposición (o que tienen muchos, varios muy disímiles) se unirían contra RAS, pero difícilmente a favor de JAM. Muchos votan por el PAC para no desperdiciar el voto, pero también muchos no logran aceptar a Ottón, en especial mujeres feministas más organizadas, que junto a grupos o individuos cuya opinión se respeta, le critican su machismo, o su autoritarismo, o su centralismo, o todo eso junto y además, el que fuera miembro dirigente del PLN hasta 1998.
Entonces el balance podría haber cambiado dentro del PLN, si JAM hubiera ganado muy bien la municipalidad, con muy buen margen y muchos votos. Pero sólo logró el margen, no muchos votos, y más por las extremas deficiencias de sus contrincantes, como lo planteáramos también muchos meses antes de las elecciones municipales del 2010.
JAM no mostró que pudiera mover grandes masas con una aceitada maquinaria electoral, pero ganó bien. Así, el mensaje no es claro, y podría o no ser un posible competidor serio para 2014, pues parece que solamente tiene enfrente a RAS, quien tiene una imagen que es todo lo contrario de la de Chinchilla como pre/candidata.
Dependerá de cómo negocie la oposición a RAS en el PLN, pero más aún de cómo negocie JAM con La Nación y otros grupos económicos de los grandes. JAM ha tenido muy buenas relaciones con Calderón y con Rodríguez (eso desde que llegó a la alcaldía con Calderón de Presidente y luego negoció con Rodríguez, entre otras cosas, el basurero de La Carpio, incluso cambiando para ello el plan regulador del cantón de SJ contra la oposición en pleno –votación 7/0- en la Junta Directiva del INVU). Entonces, podría negociar apoyos con viejos sectores del PUSC, aunque eso no ayude demasiado. Pero depende de quienes quieran negociar con JAM, no de con quienes quiera negociar él, eso de seguro lo valorarán quienes quieran parar a RAS a como haya lugar, dentro el PLN y fuera de él.
Finalmente, construir una candidatura de verdad desde el lado de RAS (que no se quede al ras del piso), no es un asunto nada más de tener plata, habría que construirla con algo que va mucho más allá de los compromisos de diputados y la maquinaria, que hasta ahora es lo que parece que le interesa a RAS, o a sus asesores políticos y sus operadores. Se requerirían más que compromisos de la asamblea nacional del PLN, o dádivas, o repartir puestos o similares. Si tuviera a La Nación y Teletica a favor, podría buscarse la forma de convertirlo en algo así como la versión masculina de la ‘hija de María’, que nos resultó ser Laurita luego de convertirse en candidata y ya como doña Laura, la Presidenta, con los obispos y todo eso. Pero no parece que eso sea viable a corto plazo, por lo menos no según la tendencia que marcan editoriales, columnas y reportajes o investigaciones intencionadas que ha estado publicando La Nación. De ahí que medidas como copar la radio y diversos canales de tv y La Extra son importante para RAS, y lo ha estado intentando con Monumental y otros medios, las que sin embargo difícilmente compiten con la campaña increíblemente fuerte, continua y desgastante que tiene en frente y refuerza la idea de que no todo está resuelto y todavía no hay de ninguna manera ‘presidente electo de 2014’.
Entonces, ¿cuál es su imagen al iniciar esta campaña electoral?, ¿de dónde se parte y hacia dónde se va en el caso de RAS?
La imagen que he percibido, a lo largo de muchas conversaciones con gentes de diverso tipo, desde los vecinos en Parrita, o Moravia, o Guanacaste, hasta colegas y estudiantes, es que RAS no tiene ningún atractivo, aunque se considera que tiene muchas posibilidades por la plata y por su hermano (OAS), lo que le han ido permitiendo controlar casi con poder absoluto la maquinaria del PLN. Pero de entrada se dice que es ‘mal candidato’ aunque ‘le hizo el trabajo al hermano mientras fue el ministro que en verdad gobernaba’.
La percepción es que RAS no tiene ‘clase’ (que a la gente le gusta), ni humildad (la que con clase es fantástica). Esto es importante porque para RAS no se trata de parecer un ‘pachuco’, o un pobrecito, o vender la imagen del campesinito, o alguien del pueblo –como ha querido aparecer Ottón-. La gente común quiere un presidente de altura, pero que a la vez sea casi igual al común popular, del pueblo pues, pero que sea Señora o Doctor. Eso lo logró muy bien Pacheco: era el doctor muy prestigioso que llegaba y se sentaba desde la tele, en la sala con todo mundo y hablaba –todavía- de ‘tatica dios’ y demás, pero es de buena familia, con clase. Y para eso no basta nacer ahí en una finca, o con cuna de oro, hay que saber llevarlo por la vida: no es esa la imagen de RAS, hasta ahora por lo menos.
RAS además no habla nada bien, de hecho prácticamente no habla, y tiene muchos ‘tics’ y movimientos súbitos en partes de su rostro, la boca, o la cabeza como si le estorbara el cuello de la camisa. Hay como una falta de ‘elegancia’ pero tampoco tiene apariencia popular. En fin, su imagen televisiva no lo convierte en alguien atractivo en lo inmediato, o que genere ternura, o algo muy llamativo a la vista (tipo ‘tico/lindo’ según se dice popularmente). Tampoco genera emotividad inmediata –como Pacheco-, o es un líder carismático –como Carazo-, ni despierta esas reacciones afectivas no/racionales, como el hecho de ser hijo de caudillos y de alguna manera ‘llevar su sangre’, representar a los caudillos: como JMF y RACF, a quienes eso les sigue ayudando muchísimo en la imagen popular, tener ‘apellido’ pues, ser ‘el hijo de alguien’.
Esas sensaciones no racionales hacen que la gente siga a un candidato sin preguntarle que piensa, o qué va a hacer, como con Laura. Esto que no tiene RAS, sí lo tiene su hermano mayor y jefe superior por 30 años, OAS, esa sensación de que ‘nos va a ayudar’ y ‘él puede hacerlo’ –sin que se sepa cómo-. La gente confía en él –en OAS- y le parece bueno, inteligente, de mundo, es doctor ‘inglés’, premio nobel y tiene clase, abolengo, lo que expresa y sabe llevar y también con arrogancia, pero a la vez puede parecer humilde, habla quedito y logró pegar su estilo desde los 80s, etc.
Pero RAS tiene la imagen de haber sido simplemente su número dos, su hermano menor, no quien está al timón sino quien colabora, alguien que deriva el poder de otro, no por sus propias cualidades (al margen de que las tenga o no).
A las gentes críticas de los sectores medios urbanos profesionales, típica clase media intelectual, la arrogancia y el abolengo de OAS les cae mal (aparte de ubicarse muy a la derecha política); pero al común de las gentes, a la masa y pobretería urbana no, todo lo contrario –de hecho lo consideran un orgullo, como sienten orgullo del nuevo Estadio, o del astronauta y del escultor, que de paso “es tan humilde”.
Eso tampoco cae mal en los nuevos ‘yuppies’, los empresarios jóvenes -del Incae y de Intel, o de los Oficentros de Escazú/Santa Ana-, pero menos aún a la población rural de ingreso medio/alto: ahí un Señor sigue siendo el que debe mandar, y OAS dice saber y parece que sabe mandar, pero no es así con RAS, esa no es la imagen que proyecta hasta ahora.
RAS, a diferencia de OAS, se percibe como alguien detrás del poder, un operador político, muy bueno sí, claro, pero no el gran líder. Mientras OAS escribe libros y artículos y da discursos, o conferencias que se supone son importantes para el mundo. RAS no lo hace, de hecho no parece que lo pueda hacer, por la forma en que habla y sale en tele. Quizás porque todo el esfuerzo de imagen pública ha estado por casi 30 años puesta en su hermano mayor y porque no es sino hasta ahora que inicia una campaña política, a lo mejor un poco improvisada e impulsada nada más mediante la maquinaria electoral del PLN, sin ocuparse hasta ahora de la imagen pública, o televisiva, o como líder de las masas que son las que votan y deberá movilizar tanto en las elecciones primarias como en las nacionales.
En las apariciones públicas de RAS en los últimos cinco años no se muestra su inteligencia (algunos, que lo conocen, dicen que es asombrosa, tanto su inteligencia como su capacidad política, como operador político, dicen que es “como Paco Calderón” –el que entrenó a Junior-, etc.). De hecho, cuando habla o responde preguntas no parece muy inteligente, se tropieza, se le salen los ‘tics’ y finalmente muchas veces se contradice o cambia de opinión: o sea, cambia la que había dado en forma atropellada y sin pensar demasiado poco antes.
Al contrario de OAS, ni siquiera aparece bien vestido, pero eso no lo hace ‘parte del pueblo’, lo que no se justifica dado su nivel económico y no se entiende por qué.
De hecho casi nadie conoce su trayectoria como abogado, empresario en muchos diversos negocios, su conocimiento de finanzas y del mercado y los procesos productivos agrícolas, etc., es decir su realidad cotidiana exitosa. No se sabe que RAS ha sido y es el cerebro, diseñador, líder y director de inmensos proyectos agrícolas, cañeros o financieros; ni se sabe su paso muy exitoso y su liderazgo en la Bolsa de Valores y el mundo financiero nacional, ni tampoco su presencia e importancia en dirigir uno de los principales bufetes de abogados y asesorías empresariales, o su rol en el grupo financiero de la familia. Es decir no se conocen sus acciones de vida, su CV pues, o sea lo que indicaría quizás que es el número uno y no sólo un operador, como parece, o ‘todo mundo’ tiene como cierto.
Es extraño que con atestados de ese tipo su imagen pública no los haya utilizado, y no es fácil un cambio abrupto de imagen en un par de años. Entonces, construir a RAS como un candidato no es algo simple, aunque para mucha gente él sea el obvio candidato del PLN, o algunos piensen que es inevitable que él será el candidato y que nadie se la quita porque maneja el PLN, su asamblea, su directorio, muchos alcaldes, los diputados...
Pero no percibo que sea tan fácil, de hecho, hay muchas percepciones que habría que cambiar y empezar por construir una imagen distinta de la actual. Para ganar tendría que construirse a sí mismo como candidato, hacerlo desde la emotividad y hacerlo cercano a la gente y que cambie su imagen de número dos y sea conocido como un excelente número uno. Que de ser torpe en televisión cambie hacia alguien que se comunica con claridad y fuerza, con seguridad y calidez. Falta que aprenda a hablar a la masa, no sólo a círculo de amigos, que de antemano le rinden pleitesía por ser ‘el hombre fuerte detrás de OAS’.
Pasar de apoyo callado y detrás del trono a ser la imagen insignia es algo que la gente que dirija la campaña deberá construir, no algo que ya está hecho, y los que piensen eso se podrán llevar una buena sorpresa. De hecho, no basta nada más con un programa (por más bueno que sea), ni con una expectativa de que el gobierno de Chinchilla levante y sea calificado positivamente al momento de las primarias del PLN.
Para que lo que muchos dan por un hecho ahora se haga realidad se requiere un candidato que derrote otros varios precandidatos (como JAM, AAD y a otros pre) y luego a quien surja de la oposición al PLN, y eso con votos, cientos de miles de votos.
Entonces, parece que no todo está decidido, si RAS no se construye adecuadamente como candidato podría perder, contra un JAM que sí se construya, u otros candidatos que vayan surgiendo y que se están construyendo ya con diáfana claridad; pero además, para RAS va en aumentando el desgaste enorme que le provoca La Nación y otros medios que lo adversan en forma violenta y directa. No es fácil sobrevivir con una exposición tan directa y tan pública, con el principal periódico atacando todos los días y otros medios haciendo algo parecido con el gobierno de su partido. El gobierno además NO es el de su partido nada más, es el gobierno que construyó OAS y RAS mismos, ellos serían responsables también por un gobierno fracasado. OAS quería una Presidenta… ahí la tiene ¡!
Entonces si la opción –dejando por fuera de entrada a los otros partidos, como parece que se perfila hasta hoy la lucha electoral- fuera entre JAM y RAS; o al menos así lo parecía al interior del PLN a principios de año. Todavía JAM tiene amplias opciones, mejor aún con su inmensa actividad pública como Alcalde que sale en medios todas las semanas y de forma positiva con los bulevares, transitarte, festivales y todo eso, todas muy populares.
Y dependiendo de las negociaciones que logre o no JAM con otros posibles pre-candidatos, estos podrían también superar sus posibilidades y cambiar el duelo de dos, o lograr que frente a RAS surja alguna candidatura fuerte, como lo pretende AAD.
Pero tampoco se pueden dejar de observar otras opciones que tal vez no se han valorado lo suficiente, y quizás sean parte de los movimientos políticos del futuro cercano.
Qué tal, por ejemplo, si JMF de verdad decide venir a rescatar su partido para impulsar ideas más cercanas a las de su padre, y qué tal si construye una alianza con otros posibles pre-candidatos como AAD o JAM, que jugarían a disputarse la presidencia en 2018; y qué tal si su papeleta presidencial la completan figuras como Nuria Marín y Leonardo Garnier (en las dos vice-presidencias con responsabilidades en lo internacional y lo social), y qué tal si RAS se queda por ahí sin lograr despegar en las encuestas.
Sí algo así sucediera, todo cambiaría en contra de RAS. Con una papeleta como la descrita de seguro que habría una insurrección de las masas votantes del PLN, los jóvenes –ahora en 4 o 5 año de colegio- conocen personalmente y votarían masivamente por Leonardo y no es mal visto por los empresarios, o los principales medios, y es twitero, etc.; las mujeres, que eligieron a la actual Presidenta, votarían masivamente por Nuria, quien tendría sin duda el apoyo del sector empresarial, entre otros, dada su excelente imagen como profesional y experta en asuntos internacionales, así como empresaria. Algo así vencería con facilidad a las opciones dispersas y poco construidas de la oposición al PLN.
Y qué tal si en esa papeleta JAM o AAD van en primer lugar por San José para asumir la presidencia de la Asamblea y el otro asume en serio el ministerio de la Presidencia, por ejemplo JAM a la Asamblea y AAD (quien ya fue diputado y presidente de la Asamblea y la conoce rebién) vaya al Ministerio de la Presidencia, y qué tal si…
En fin, la idea es que nada está cocinado todavía, ni para el 2014, ni para el 2018, pero sin duda estamos en esas dos campañas simultáneamente; al menos en lo que al PLN respecta.
Si los otros partidos no se ponen a ‘mañaniar tempranito’ y dejan la campaña del 2018 para el 2017, seguirán teniendo algunos diputados para negociar algunas cosas, pero nunca pasarán ni por la acera de CORBANA.
O sea:
-Parece que ahora síí es claro que ya estamos en plena campaña electoral del 2014…
-¡nooo güeeon!
-Y también en la del 2018,
-¡aaaaaro, aaaaaro!
(MAR-Marzo del 2011)
lunes, marzo 21, 2011
sábado, marzo 12, 2011
derrota electoral pero una victoria política
En FAENA perdíamos todas las elecciones –FEUCR/Asociaciones, etc.- y Eduardo, siempre optimista y sonriente, nos decía que era una “derrota electoral pero una victoria política”. Hasta que un día, agotados por el esfuerzo electoral y habiendo perdido otra vez, Juan Tortas, interpretando a la perfección nuestro colectivo sentir, le dijo –casi gritó- que estaba harto de ese cuento y que cuando participaba en una elección era con la idea de tener una victoria electoral y ya.
Teníamos como 19 o 20 años, y todas las ganas y la ilusión del mundo, y claro los mejores programas de gobierno y fantásticas ideas para hacer un país mucho mejor de lo que ha resultado al cabo de 40 años. Pero entendimos muy bien esa lección de Juan, aunque no lo lográramos nunca. Quizás muchos nunca lo entendieron y siguen teniendo victorias políticas.
Otros lo lograron rápidamente cambiándose de partido… y dejando todas aquellas ideas.
Teníamos como 19 o 20 años, y todas las ganas y la ilusión del mundo, y claro los mejores programas de gobierno y fantásticas ideas para hacer un país mucho mejor de lo que ha resultado al cabo de 40 años. Pero entendimos muy bien esa lección de Juan, aunque no lo lográramos nunca. Quizás muchos nunca lo entendieron y siguen teniendo victorias políticas.
Otros lo lograron rápidamente cambiándose de partido… y dejando todas aquellas ideas.
viernes, enero 07, 2011
GARABATO JUSTICIERO
Relación de hechos
Fecha: 28 de diciembre.
Sitio: Isla Damas, Parrita.
18 horas
a. Los vecinos se reúnen al confirmar que se han dado varios pequeños robos en casas de la zona ‘residencial local’ –según definición del antiguo Plan Regulador de 1991-. Discuten diversas explicaciones y dada la hora en que las casas estuvieron solas y los antecedentes de algunas personas que han llegado recientemente a la isla, se sospecha seriamente de un joven, ‘masculino’, que ayer no tenía dinero y hoy, a media tarde, estuvo invitando a tomar tragos a varios amigos en El Cocal y ahora, se supone, estaría durmiendo la borrachera en su rancho.
b. Se confirma que los robos fueron al menos en dos casas donde rompieron ventanas y lo robado, según se sabe a esta hora, en la casa de don José es: dinero en efectivo, unos 30 mil colones, que le pagaron por adelantado por el alquiler de una cabinita para estos días festivos, una lamparita de pared que pensaba poner en el corredor y una cajilla de cervezas, que había comprado para venderle a los visitantes. Lo de las otras casas no se sabe claramente pues los dueños no han llegado.
c. En días pasados, se habían perdido algunas herramientas y utensilios en varias casas de la vecindad, así como en la escuelita local. Siempre en cantidades pequeñas y relativamente fáciles de llevar y de vender.
d. La conversación lleva a la propuesta de acciones: primero ir al rancho a verificar si el sospecho continúa ahí. Si estuviera, entonces interrogarlo, pero primero traerlo amarrado al ranchón del patio de los Salas, dónde se reúnen ya varias familias para recabar información y dónde todos opinan y se muestran indignados pues obviamente es un ‘gato casero’ el responsable de todos los robos de los últimos días del año.
e. Alguien propone también traer a la policía, pero lo han intentado y nadie contesta en la delegación más cercana de la ‘policía de proximidad’, queda a cinco kilómetros en el centro de Quepos. Igual, habría que ir por la playa en el cuadraciclo, con carreta, a traerlos desde el embarcadero de El Cocal, y pagar el taxi que los llevaría hasta el embarcadero, así como la lancha que da servicio en el estero, pues no tienen transporte en absoluto. Si no es así, no vienen, punto.
f. Se decide ir por el sospechoso, para ello se prepara un mecatillo o cuerda nailon de la que se usa para tendederos, se asume que estará muy borracho y difícilmente podría ni siquiera caminar, pero es mejor amarrarlo ahí en su camastro –y ojalá dormido-, para evitar sorpresas, como que salga corriendo o se defienda con el machete.
g. Todos están muy resentidos pues, al sospechoso lo trataron bien cuando llegó días atrás. Le dieron comida y le repararon un ranchillo, medio abandonado, para que hiciera su ‘chante’; también le ofrecieron trabajos, pero no parecía ser una buena idea, pues normalmente se la pasaba picado desde la mañana, y cuando no, pues con una inmensa goma y se pasaba todo el tiempo quejándose.
19 horas
a. Doña Rosita, esposa de Don José y pariente lejana del sospecho, muy enojada, decide que ella irá personalmente por el borracho ‘presunto’ ladrón, lo que aprovechará para sacarse algo de su disgusto; ya que lo sucedido también le ha subido la presión a su marido, quien está demasiado sofocado como para ir por el borracho. Otros primos lejanos, aunque también están un poco picados, la acompañarán.
b. Se envía un güila en bici a avisar a la casa de la maestra y el maestro, que son pareja (el ‘maestro’ no trabaja en la escuela o en educación, pero como es el marido de la maestra, todo mundo le dice así), para informarles de lo conversado y para que ayuden a llamar a la policía –con su influencia-, pues los vecinos piensan que es la mejor opción, aparte de confirmar que el sospechoso, es de verdad, el que hizo los robos.
c. Todos asumen que las invitaciones y la borrachera de la tarde fue pagada con los 30 mil que le robaron a los Salas: don José y doña Rosita, y que el producto de los demás robos también fue vendido en El Cocal o el centro de Quepos para pagar las juergas de fin de año.
d. Doña Rosita regresa con el borracho amarrado con el nailon de tendedero, al que traen casi alzado sus otros primos picados, y el sospecho insiste en negarlo todo, aunque vieron la lamparita robada en su rancho –la dejaron ahí para cuando llegue la policía-. Lo mismo hicieron con varias latas vacías de cerveza de la misma marca que las robadas. Del dinero en efectivo, nada. Todo mundo le grita y lo censura y lo regaña, aparte de que uno que otro también le da consejos y se escuchan los comentarios como: ‘es un ingrato pues Rosita le daba almuerzo gratis y hasta un traguito para sacarle las gomas’, o que ‘José se lo llevaba como ayudante, aunque no sirviera de mucho, pero para que por lo menos tuviera que caminar un rato y no se montara en la carreta’, y así...
e. Entretanto, el cuadra ya se oye alejarse en la oscuridad hacia la playa, con su carreta dando saltos, pues los maestros ya lograron –con su influencia- que vengan tres policías de Quepos y hay que ir por ellos cuanto antes. Se espera que pronto la señora maestra venga, para ver si con solo su presencia el sospechoso confiesa, incluido lo de los robos en la escuela, que es otra ingratitud –consideran todos-, ya que ahí van todos los güilas de ellos y eso no puede ser, ¡no puede ser!
20 horas
a. Los policías llegan en el cuadra de don José y se llevan al sospechoso hacia su rancho, todavía medio alzado, para hacer una ‘inspección ocular’, pero sin los vecinos para evitar una ‘contaminación de la escena sospechosa del ilícito’. Se lo llevan medio amarrado, pues nadie le volvió a apretar el mecatillo, en medio de los insultos, los consejos y la indignación general.
b. Al rato, regresan con el sospechoso ya confirmado como ladrón, sin el ‘presunto’, pues ‘aceptó la responsabilidad de los hechos denunciados’. Traen la lamparilla y saben que los treinta mil se gastaron en guaro que cruzaron con las birras ‘también obtenidas de forma ilícita por el masculino detenido’.
c. La maestra y otros vecinos ya han llegado para conversar con la policía, para denunciar otros supuestos delitos, y presionar para que se haga justicia, o al menos encierren por un buen tiempo al sospechoso para que no vuelva a la isla.
20 horas y treinta minutos
a. A unos ochenta metros del ranchón de los Salas, mientras el vecino de la cabaña del almendro dormita en su hamaca colocada en el corredor volao, escuchando los sonidos de la noche, poco después de que ha visto pasar unos policías en el cuadra verde de don José, lo interrumpe un griterío y unos agudos y electrizantes ‘ayees’.
b. En la lejanía parece escucharse a un hombre gritar ‘ayyy, no me peguen’, ‘aaayyy, ya no más’, ‘aayyy, perdón’…
c. La reacción inmediata fue levantarse para ver qué sucedía, pues nunca, en añales, se ha escuchado nada semejante, y se imaginó unos policías, que abusando de su autoridad, estaban apaleando algún pobre ciudadano honrado.
d. Los gritos terminan y casi de inmediato se escuchó el motor del cuadra alejarse hacia la playa, y al pasar por el camino se identifica a Wilmercillo –hijo de don José, quien sigue sofocado- quien va manejando y a tres policías sentados a los lados de la carreta y se nota un bulto, que el vecino asume es el pobre ciudadano tirado en el piso, pero sin ninguna queja o movimiento aparente, por lo que teme lo peor.
e. Casi exasperado por tales abusos policiales, decide llamar a doña Rosita para indagar sobre los sucesos recientes, y de comprobar sus sospechas, hacer las denuncias pertinentes ante los estrados atinentes para lo que corresponda, tanto en lo administrativo como en lo penal.
21 horas
a. Media hora después de escucharse los gritos, Doña Rosita le explica al vecino:
“Idiay no ve que llegó la maestra y le preguntó a los policías que ‘qué le iban a hacer al ladrón’, porque, idiay, ya estaba probado que Julián, que así se llamaba el sospechoso, era el ladrón. Y ellos le contestaron que se lo llevaban, pero que ahora era difícil conseguir un juez, así que de seguro, si había campo, lo dejaban detenido en Quepos, pero que a lo mejor lo soltaban al llegar con la advertencia de que no volviera a la isla. Entonces la maestra se puso furiosa y le dijo ‘o sea, no le van a hacer nada, lo llevan a pasear en carreta por la playa para que se le baje la borrachera y de paso le ahorran el camino hasta Quepos para que allá siga la fiesta; pues no, eso no se queda así. Si ustedes no lo castigan, yo sí, para que aprenda a no ser tan sinvergüenza’, y de un salto cogió un garabato que don José tenía por ahí colgado (y que usa para ayudarse a chapear los lotes que cuida) y agarró al borracho-ladrón confeso y le dio de garabatazos por la espalda y las piernas y todo lado, mientras éste trataba de taparse y dos policías se quedaban paralizados y el otro le rogaba a la maestra que se calmara, sin lograrlo claro, hasta que le quebró el garabato, del grueso de un palo de escoba, en la espalda y porque ya la maestra estaba a punto de desmayarse del colerón y la fatiga”.
b. Don José comentó. “Idiay, yo fui el único que perdí: los treinta mil pesos, la lamparilla, la cajilla de cervezas y el garabato”.
Fecha: 28 de diciembre.
Sitio: Isla Damas, Parrita.
18 horas
a. Los vecinos se reúnen al confirmar que se han dado varios pequeños robos en casas de la zona ‘residencial local’ –según definición del antiguo Plan Regulador de 1991-. Discuten diversas explicaciones y dada la hora en que las casas estuvieron solas y los antecedentes de algunas personas que han llegado recientemente a la isla, se sospecha seriamente de un joven, ‘masculino’, que ayer no tenía dinero y hoy, a media tarde, estuvo invitando a tomar tragos a varios amigos en El Cocal y ahora, se supone, estaría durmiendo la borrachera en su rancho.
b. Se confirma que los robos fueron al menos en dos casas donde rompieron ventanas y lo robado, según se sabe a esta hora, en la casa de don José es: dinero en efectivo, unos 30 mil colones, que le pagaron por adelantado por el alquiler de una cabinita para estos días festivos, una lamparita de pared que pensaba poner en el corredor y una cajilla de cervezas, que había comprado para venderle a los visitantes. Lo de las otras casas no se sabe claramente pues los dueños no han llegado.
c. En días pasados, se habían perdido algunas herramientas y utensilios en varias casas de la vecindad, así como en la escuelita local. Siempre en cantidades pequeñas y relativamente fáciles de llevar y de vender.
d. La conversación lleva a la propuesta de acciones: primero ir al rancho a verificar si el sospecho continúa ahí. Si estuviera, entonces interrogarlo, pero primero traerlo amarrado al ranchón del patio de los Salas, dónde se reúnen ya varias familias para recabar información y dónde todos opinan y se muestran indignados pues obviamente es un ‘gato casero’ el responsable de todos los robos de los últimos días del año.
e. Alguien propone también traer a la policía, pero lo han intentado y nadie contesta en la delegación más cercana de la ‘policía de proximidad’, queda a cinco kilómetros en el centro de Quepos. Igual, habría que ir por la playa en el cuadraciclo, con carreta, a traerlos desde el embarcadero de El Cocal, y pagar el taxi que los llevaría hasta el embarcadero, así como la lancha que da servicio en el estero, pues no tienen transporte en absoluto. Si no es así, no vienen, punto.
f. Se decide ir por el sospechoso, para ello se prepara un mecatillo o cuerda nailon de la que se usa para tendederos, se asume que estará muy borracho y difícilmente podría ni siquiera caminar, pero es mejor amarrarlo ahí en su camastro –y ojalá dormido-, para evitar sorpresas, como que salga corriendo o se defienda con el machete.
g. Todos están muy resentidos pues, al sospechoso lo trataron bien cuando llegó días atrás. Le dieron comida y le repararon un ranchillo, medio abandonado, para que hiciera su ‘chante’; también le ofrecieron trabajos, pero no parecía ser una buena idea, pues normalmente se la pasaba picado desde la mañana, y cuando no, pues con una inmensa goma y se pasaba todo el tiempo quejándose.
19 horas
a. Doña Rosita, esposa de Don José y pariente lejana del sospecho, muy enojada, decide que ella irá personalmente por el borracho ‘presunto’ ladrón, lo que aprovechará para sacarse algo de su disgusto; ya que lo sucedido también le ha subido la presión a su marido, quien está demasiado sofocado como para ir por el borracho. Otros primos lejanos, aunque también están un poco picados, la acompañarán.
b. Se envía un güila en bici a avisar a la casa de la maestra y el maestro, que son pareja (el ‘maestro’ no trabaja en la escuela o en educación, pero como es el marido de la maestra, todo mundo le dice así), para informarles de lo conversado y para que ayuden a llamar a la policía –con su influencia-, pues los vecinos piensan que es la mejor opción, aparte de confirmar que el sospechoso, es de verdad, el que hizo los robos.
c. Todos asumen que las invitaciones y la borrachera de la tarde fue pagada con los 30 mil que le robaron a los Salas: don José y doña Rosita, y que el producto de los demás robos también fue vendido en El Cocal o el centro de Quepos para pagar las juergas de fin de año.
d. Doña Rosita regresa con el borracho amarrado con el nailon de tendedero, al que traen casi alzado sus otros primos picados, y el sospecho insiste en negarlo todo, aunque vieron la lamparita robada en su rancho –la dejaron ahí para cuando llegue la policía-. Lo mismo hicieron con varias latas vacías de cerveza de la misma marca que las robadas. Del dinero en efectivo, nada. Todo mundo le grita y lo censura y lo regaña, aparte de que uno que otro también le da consejos y se escuchan los comentarios como: ‘es un ingrato pues Rosita le daba almuerzo gratis y hasta un traguito para sacarle las gomas’, o que ‘José se lo llevaba como ayudante, aunque no sirviera de mucho, pero para que por lo menos tuviera que caminar un rato y no se montara en la carreta’, y así...
e. Entretanto, el cuadra ya se oye alejarse en la oscuridad hacia la playa, con su carreta dando saltos, pues los maestros ya lograron –con su influencia- que vengan tres policías de Quepos y hay que ir por ellos cuanto antes. Se espera que pronto la señora maestra venga, para ver si con solo su presencia el sospechoso confiesa, incluido lo de los robos en la escuela, que es otra ingratitud –consideran todos-, ya que ahí van todos los güilas de ellos y eso no puede ser, ¡no puede ser!
20 horas
a. Los policías llegan en el cuadra de don José y se llevan al sospechoso hacia su rancho, todavía medio alzado, para hacer una ‘inspección ocular’, pero sin los vecinos para evitar una ‘contaminación de la escena sospechosa del ilícito’. Se lo llevan medio amarrado, pues nadie le volvió a apretar el mecatillo, en medio de los insultos, los consejos y la indignación general.
b. Al rato, regresan con el sospechoso ya confirmado como ladrón, sin el ‘presunto’, pues ‘aceptó la responsabilidad de los hechos denunciados’. Traen la lamparilla y saben que los treinta mil se gastaron en guaro que cruzaron con las birras ‘también obtenidas de forma ilícita por el masculino detenido’.
c. La maestra y otros vecinos ya han llegado para conversar con la policía, para denunciar otros supuestos delitos, y presionar para que se haga justicia, o al menos encierren por un buen tiempo al sospechoso para que no vuelva a la isla.
20 horas y treinta minutos
a. A unos ochenta metros del ranchón de los Salas, mientras el vecino de la cabaña del almendro dormita en su hamaca colocada en el corredor volao, escuchando los sonidos de la noche, poco después de que ha visto pasar unos policías en el cuadra verde de don José, lo interrumpe un griterío y unos agudos y electrizantes ‘ayees’.
b. En la lejanía parece escucharse a un hombre gritar ‘ayyy, no me peguen’, ‘aaayyy, ya no más’, ‘aayyy, perdón’…
c. La reacción inmediata fue levantarse para ver qué sucedía, pues nunca, en añales, se ha escuchado nada semejante, y se imaginó unos policías, que abusando de su autoridad, estaban apaleando algún pobre ciudadano honrado.
d. Los gritos terminan y casi de inmediato se escuchó el motor del cuadra alejarse hacia la playa, y al pasar por el camino se identifica a Wilmercillo –hijo de don José, quien sigue sofocado- quien va manejando y a tres policías sentados a los lados de la carreta y se nota un bulto, que el vecino asume es el pobre ciudadano tirado en el piso, pero sin ninguna queja o movimiento aparente, por lo que teme lo peor.
e. Casi exasperado por tales abusos policiales, decide llamar a doña Rosita para indagar sobre los sucesos recientes, y de comprobar sus sospechas, hacer las denuncias pertinentes ante los estrados atinentes para lo que corresponda, tanto en lo administrativo como en lo penal.
21 horas
a. Media hora después de escucharse los gritos, Doña Rosita le explica al vecino:
“Idiay no ve que llegó la maestra y le preguntó a los policías que ‘qué le iban a hacer al ladrón’, porque, idiay, ya estaba probado que Julián, que así se llamaba el sospechoso, era el ladrón. Y ellos le contestaron que se lo llevaban, pero que ahora era difícil conseguir un juez, así que de seguro, si había campo, lo dejaban detenido en Quepos, pero que a lo mejor lo soltaban al llegar con la advertencia de que no volviera a la isla. Entonces la maestra se puso furiosa y le dijo ‘o sea, no le van a hacer nada, lo llevan a pasear en carreta por la playa para que se le baje la borrachera y de paso le ahorran el camino hasta Quepos para que allá siga la fiesta; pues no, eso no se queda así. Si ustedes no lo castigan, yo sí, para que aprenda a no ser tan sinvergüenza’, y de un salto cogió un garabato que don José tenía por ahí colgado (y que usa para ayudarse a chapear los lotes que cuida) y agarró al borracho-ladrón confeso y le dio de garabatazos por la espalda y las piernas y todo lado, mientras éste trataba de taparse y dos policías se quedaban paralizados y el otro le rogaba a la maestra que se calmara, sin lograrlo claro, hasta que le quebró el garabato, del grueso de un palo de escoba, en la espalda y porque ya la maestra estaba a punto de desmayarse del colerón y la fatiga”.
b. Don José comentó. “Idiay, yo fui el único que perdí: los treinta mil pesos, la lamparilla, la cajilla de cervezas y el garabato”.
sábado, enero 01, 2011
EN LA BOLSA
El portal con su pasito y todo lo demás siempre fue responsabilidad de Don Manuel, mi hermana Cuca y luego yo le ayudábamos y siempre se iba quedando para última hora pues las compras, los trabajos y la búsqueda de los materiales se alargaban. Además, no era nada más poner por ahí el pasito, no qué va, siempre mi padre creaba espacios nuevos con ladrillos viejos y pedazos de teja o madera medio podrida, combinada con papel o cartón que pintaba, algo de lana o paja y mucho aserrín de colores, con rollitos de lana para ocultar el cordón de las bombillas y un poco de escarcha de colores.
Todo iba articulado en una esquina de la sala y pegado con tachuelas a la pared de madera. Alrededor de las estructuras de ladrillos se abrían los campos y caminos con sus vacas y venados, o los lagos con patos –que movían la cabeza- y peces de papel debajo del vidrio, alrededor del cual se organizaban caminos y pastos con aserrín. Algún camino se perdía tras la montaña y por ahí se acercaban los reyes.
Llevaba tiempo claro, pero de eso no hay antes del 24 de diciembre. Doña Dora siempre presionaba para que estuviera a tiempo y llegaba de rato en rato a ver si se apuraba la elaboración del portal, pero Don Manuel siempre decía: ‘no hay problema, igual siempre el niño nace a la misma hora todos los años desde hace siglos’, y seguía en su trajinar inventando recovecos con pedazos de ladrillo y lana. Colocaba la luz que salía de atrás de manera que iluminara el pesebre o trataba de darle algún sentido de escala y orden mínimo a las tortugas, cocodrilos, chompipes, ciervos, cabras y camellos, que año con año se iban sumando a la vieja valija del portal.
Esa noche se hizo demasiado tarde, dieron las doce y la cosa iba a medio palo, Doña Dora llegó a reafirmar su convicción de que tenía razón, esta vez el portal no estaría a tiempo. Pero Don Manuel, fácil de palabra, le respondió: “lo importante está ahí, ya el pasito está puesto, lo demás son detalles”. Sin embargo mi madre no era fácil de convencer así que revisó con cuidado y de inmediato lo noto y preguntó: “y el niño ¿este año no nace, dónde está?”.
Cuca y yo nos quedamos mudos, pero mi padre se palpó el pecho y sonriendo socarrón dijo, “ay mirá, este año nació en mi bolsa de la camisa”.
Todo iba articulado en una esquina de la sala y pegado con tachuelas a la pared de madera. Alrededor de las estructuras de ladrillos se abrían los campos y caminos con sus vacas y venados, o los lagos con patos –que movían la cabeza- y peces de papel debajo del vidrio, alrededor del cual se organizaban caminos y pastos con aserrín. Algún camino se perdía tras la montaña y por ahí se acercaban los reyes.
Llevaba tiempo claro, pero de eso no hay antes del 24 de diciembre. Doña Dora siempre presionaba para que estuviera a tiempo y llegaba de rato en rato a ver si se apuraba la elaboración del portal, pero Don Manuel siempre decía: ‘no hay problema, igual siempre el niño nace a la misma hora todos los años desde hace siglos’, y seguía en su trajinar inventando recovecos con pedazos de ladrillo y lana. Colocaba la luz que salía de atrás de manera que iluminara el pesebre o trataba de darle algún sentido de escala y orden mínimo a las tortugas, cocodrilos, chompipes, ciervos, cabras y camellos, que año con año se iban sumando a la vieja valija del portal.
Esa noche se hizo demasiado tarde, dieron las doce y la cosa iba a medio palo, Doña Dora llegó a reafirmar su convicción de que tenía razón, esta vez el portal no estaría a tiempo. Pero Don Manuel, fácil de palabra, le respondió: “lo importante está ahí, ya el pasito está puesto, lo demás son detalles”. Sin embargo mi madre no era fácil de convencer así que revisó con cuidado y de inmediato lo noto y preguntó: “y el niño ¿este año no nace, dónde está?”.
Cuca y yo nos quedamos mudos, pero mi padre se palpó el pecho y sonriendo socarrón dijo, “ay mirá, este año nació en mi bolsa de la camisa”.
miércoles, diciembre 22, 2010
NO ES SU CULPA
En estos días de intenso consumismo, en los que nos quieren sacar el aguinaldo a como haya lugar, aunque en enero las compraventas y sitios de empeño estén abarrotados; en estos días, en los que no se puede ir a ningún lado sin esperar grandes filas y aglomeraciones en todos los comercios, bancos y similares, me resulta provechoso el que, a diferencia de muchos otros varones, no me moleste caminar y entrar a muchas tiendas y ver mil ofertas y comparar precios y calidades por horas (eso que ahora llaman ‘güindou-chopin’), aunque a veces me devuelva a casa sin haber comprado nada.
Se debe sin duda a que de niñito siempre tenía que acompañar a mi madre cuando iba de compras a San José, casi siempre en tardes en que mis hermanitas iban a la escuela, y claro, como no había nadie que me pudiera cuidar entonces me saltaba ese día la siesta obligatoria y después de la lavada de platos del almuerzo, doña Dora me tomaba de la mano y caminábamos hacia la pulpería de Tiso Montero a esperar el bus que venía de San Rosa, o seguíamos hasta el centro y tomábamos el bus en la parada detrás de la iglesia, al lado de la soda El Viejo Nido.
Era un viaje fantástico, en particular cuando nos tocaba el Lirio Blanco, el mejor y más moderno bus de toda la flotilla moraviana. Así, la placidez de la siesta se convertía rápidamente en la aventura que pasaba rauda por las ventanillas con tonos azules y pronto estábamos pasando por Guadalupe (que al decir de mi padre era ‘lo más feo de Moravia’), y llegando al momento crucial dónde el bus debía superar el temible puente de ‘los incurables’ que era angosto, viejo, medio derruido y además, se continuaba en una cuesta de altísima pendiente, que los buses con costos podían subir, hasta que años después inauguraron los dos puentes cómodos, de concreto, anchos y en curva, toda una modernidad. La cuesta concluía en Aranjuez y al pasar la barbería de la esquina se sentía el alivio de haber, una vez más, superado la cuesta interminable y alcanzado a salvo los linderos de la ciudad.
En efecto, a partir de ahí aparecía, primero la iglesia de Santa Teresita (o el Hospital, según las rutas o sus cambios eventuales), de manera que la ciudad aparecía con los edificios de La Aduana y frente a ella, la casona del Ferrocarril, para dar vuelta a la derecha y bajar hacia la vieja Estación, el Parque Nacional y la antigua Casa Presidencial, donde el dulzón olor del guaro hacía siempre voltear la mirada a la tapia de La Fábrica, como para disfrutarlo con la vista también y no solo con el olfato.
Disfrutando esos olores y sensaciones se pasaba el último susto al llegar a la curva, que el bus hacía bruscamente, en el quiosco ese que se llamaba Templo de la Música. Ahí lo que más llamaba la atención, luego de ver la fuente al inicio de Parque Morazán y el Edificio Metálico, eran los vitrales de la casa bonita a la izquierda, antes de que la atención fuera completamente capturada por los cisnes negros del parque japonés o chino –cada quien le llamaba como quería, o un día de una forma y otro de otra-.
El Lirio Blanco se adentraba entonces en el bullicio del comercio citadino y concluía su ruta frente al Mercado Borbón, dónde el ruido crecía pues las ventas de verduras y frutas abarrotaban las calles y aceras. Doña Dora tomaba con fuerza mi mano y cuidaba su bolso para llegar a salvo a la esquina noroeste del Mercado Central, precisamente en la esquina dónde el olor a cueros lo llenaba todo y pasábamos cerca del tramo de los moravianos Hidalgo, talabarteros por generaciones, para seguir hacia la salida por la avenida central, al sur, pasando por el indispensable saludo a los parientes que tenían también su tramito.
Las compras iniciaban entonces en las cuadras cercanas al mercado, pero ya en la avenida central, y podíamos pasarnos horas viendo cortes y telas en Simón, El Globo o quizás, cuando había más dinero, en La Gloria, o pasamanería en La Españolita –sobre el Pasaje Jiménez-, pero igual, en cualquiera de las tiendas, los colores y olores cambiaban sustancialmente y era deslumbrante admirar las paredes repletas de texturas, tonos y formas múltiples y sentir el olor a nuevo de las que se desplegaban en los mostradores. La vuelta al bus podía ser por el costado este del mercado para pasar por la esquina de las flores y las hierbas que iluminaban todos los sentidos de nuevo, con un cambio radical solo comparable con el paso, a media cuadra hacia la parada de buses, por la zona de las pescaderías.
El viaje de compras se convertía en toda una aventura maravillosa de cambios de ambiente y con ello, lejos de resultar aburrida, era una experiencia que recordaría cada vez que fuera de compras, incluso, cuando luego de horas no comprara nada. Todavía sigo disfrutando esos cambios de ambiente y me sigue costando decidirme al comprar, luego de comparar precios, calidades y posibilidades hasta en los artículos más insignificantes.
Excepto con los libros o la música, cada vez que voy de compras paso horas o días disfrutando del ir de compras, más que del comprar propiamente tal y mantengo igual fidelidad a los mismos productos y rutinas por décadas. Tanto que a veces me regalan unos zapatos para que deje, por fin, esos mismos que tienen añales y sigo utilizando las mismas chancletas de siempre.
Como no uso colonias ni perfumes y no me afeito desde el final de mi adolescencia, pues coincidí con la moda de las barbas setenteras, no soy comprador de esos productos y sigo utilizando el mismo tipo de desodorante desde hace cuarenta años.
Y no me ha ido mal, mis parejas no sienten que alguien las presione, abandone o incomode cuando se trata de salir de compras, gracias quizás a su suegra. De hecho nunca se quejan ni de mi compañía en las tiendas, ni del simplón y usual desodorante, así que no parece justo echarle la culpa de las rupturas al desodorante.
MAR/22-12-10
.
Se debe sin duda a que de niñito siempre tenía que acompañar a mi madre cuando iba de compras a San José, casi siempre en tardes en que mis hermanitas iban a la escuela, y claro, como no había nadie que me pudiera cuidar entonces me saltaba ese día la siesta obligatoria y después de la lavada de platos del almuerzo, doña Dora me tomaba de la mano y caminábamos hacia la pulpería de Tiso Montero a esperar el bus que venía de San Rosa, o seguíamos hasta el centro y tomábamos el bus en la parada detrás de la iglesia, al lado de la soda El Viejo Nido.
Era un viaje fantástico, en particular cuando nos tocaba el Lirio Blanco, el mejor y más moderno bus de toda la flotilla moraviana. Así, la placidez de la siesta se convertía rápidamente en la aventura que pasaba rauda por las ventanillas con tonos azules y pronto estábamos pasando por Guadalupe (que al decir de mi padre era ‘lo más feo de Moravia’), y llegando al momento crucial dónde el bus debía superar el temible puente de ‘los incurables’ que era angosto, viejo, medio derruido y además, se continuaba en una cuesta de altísima pendiente, que los buses con costos podían subir, hasta que años después inauguraron los dos puentes cómodos, de concreto, anchos y en curva, toda una modernidad. La cuesta concluía en Aranjuez y al pasar la barbería de la esquina se sentía el alivio de haber, una vez más, superado la cuesta interminable y alcanzado a salvo los linderos de la ciudad.
En efecto, a partir de ahí aparecía, primero la iglesia de Santa Teresita (o el Hospital, según las rutas o sus cambios eventuales), de manera que la ciudad aparecía con los edificios de La Aduana y frente a ella, la casona del Ferrocarril, para dar vuelta a la derecha y bajar hacia la vieja Estación, el Parque Nacional y la antigua Casa Presidencial, donde el dulzón olor del guaro hacía siempre voltear la mirada a la tapia de La Fábrica, como para disfrutarlo con la vista también y no solo con el olfato.
Disfrutando esos olores y sensaciones se pasaba el último susto al llegar a la curva, que el bus hacía bruscamente, en el quiosco ese que se llamaba Templo de la Música. Ahí lo que más llamaba la atención, luego de ver la fuente al inicio de Parque Morazán y el Edificio Metálico, eran los vitrales de la casa bonita a la izquierda, antes de que la atención fuera completamente capturada por los cisnes negros del parque japonés o chino –cada quien le llamaba como quería, o un día de una forma y otro de otra-.
El Lirio Blanco se adentraba entonces en el bullicio del comercio citadino y concluía su ruta frente al Mercado Borbón, dónde el ruido crecía pues las ventas de verduras y frutas abarrotaban las calles y aceras. Doña Dora tomaba con fuerza mi mano y cuidaba su bolso para llegar a salvo a la esquina noroeste del Mercado Central, precisamente en la esquina dónde el olor a cueros lo llenaba todo y pasábamos cerca del tramo de los moravianos Hidalgo, talabarteros por generaciones, para seguir hacia la salida por la avenida central, al sur, pasando por el indispensable saludo a los parientes que tenían también su tramito.
Las compras iniciaban entonces en las cuadras cercanas al mercado, pero ya en la avenida central, y podíamos pasarnos horas viendo cortes y telas en Simón, El Globo o quizás, cuando había más dinero, en La Gloria, o pasamanería en La Españolita –sobre el Pasaje Jiménez-, pero igual, en cualquiera de las tiendas, los colores y olores cambiaban sustancialmente y era deslumbrante admirar las paredes repletas de texturas, tonos y formas múltiples y sentir el olor a nuevo de las que se desplegaban en los mostradores. La vuelta al bus podía ser por el costado este del mercado para pasar por la esquina de las flores y las hierbas que iluminaban todos los sentidos de nuevo, con un cambio radical solo comparable con el paso, a media cuadra hacia la parada de buses, por la zona de las pescaderías.
El viaje de compras se convertía en toda una aventura maravillosa de cambios de ambiente y con ello, lejos de resultar aburrida, era una experiencia que recordaría cada vez que fuera de compras, incluso, cuando luego de horas no comprara nada. Todavía sigo disfrutando esos cambios de ambiente y me sigue costando decidirme al comprar, luego de comparar precios, calidades y posibilidades hasta en los artículos más insignificantes.
Excepto con los libros o la música, cada vez que voy de compras paso horas o días disfrutando del ir de compras, más que del comprar propiamente tal y mantengo igual fidelidad a los mismos productos y rutinas por décadas. Tanto que a veces me regalan unos zapatos para que deje, por fin, esos mismos que tienen añales y sigo utilizando las mismas chancletas de siempre.
Como no uso colonias ni perfumes y no me afeito desde el final de mi adolescencia, pues coincidí con la moda de las barbas setenteras, no soy comprador de esos productos y sigo utilizando el mismo tipo de desodorante desde hace cuarenta años.
Y no me ha ido mal, mis parejas no sienten que alguien las presione, abandone o incomode cuando se trata de salir de compras, gracias quizás a su suegra. De hecho nunca se quejan ni de mi compañía en las tiendas, ni del simplón y usual desodorante, así que no parece justo echarle la culpa de las rupturas al desodorante.
MAR/22-12-10
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lunes, diciembre 13, 2010
El pescado y los bistecs
María Cartín Jiménez decía que era bruja, de las de verdad, nacida y criada en Escazú. La recuerdo menudita y de largos trajes grises con una melena muy blanca, suave y reluciente, que peinaba por largo rato para luego hacerse unas grandes trenzas, que organizaba en forma de moños, frente a un espejito minúsculo de marco de latón que colgaba de un clavito en la pared del corredor. Luego se sentaba a enrollar el tabaco, que sacaba de una vieja y despintada cajita de lata, en papeles amarillos casi transparentes, que fumaba despacio, mientras nos contaba cuentos de su infancia, de por allá en las montañas del antiguo pueblo, riéndose hasta casi desmayar al ver nuestras caritas atemorizadas cuando los espíritus en pena aparecían en escena.
Sentado en el quicio del corredor, mientras mis hermanas estaban en la escuela, observaba a mi abuela paterna peinarse, ansioso a la espera de alguna de sus anécdotas recreadas en imágenes vivas, donde gentes con nombres y detalles tan reales que nos llegaban a parecer parientes o conocidos, interactuaban con ella y los muertos vivientes, por las calles de Escazú, mientras los curas advertían que todo sucedía por culpa de tanta bruja. Pero mi abuela María jamás podría haber sido una bruja de verdad, porque siempre lograba sacarnos risas abundantes cuando ya estábamos a punto de llorar de angustia con sus terribles imágenes de espantos y luces de muerto o cadenas arrastradas por almas en pena que deambulaban por las calles empedradas que bajaban de los cerros.
A veces los cuentos se enredaban y se entrelazaban de manera que se nos hacían inverosímiles y entonces soltaba las carcajadas al hacerse obvio que nuestro miedo desaparecía pues la habíamos sorprendido en sus enredos y el miedo era sustituido por el triunfo momentáneo que para nosotros significaba el confirmar que estaba improvisando situaciones terribles, pero irreales, que casi casi habíamos creído.
Mi abuela me mostró la riqueza de las vidas de la gente, lo divertido que podría ser fijarse en lo que hacían, perder el miedo que sólo surgía por creer más de la cuenta y la importancia de poder reírse de cualquier cosa, incluyendo sus propios equívocos y su experiencia cotidiana en el San José de principios del siglo XX.
Nos narraba con seriedad y voz pausada, los momentos terribles que le había tocado vivir en su adolescencia, mientras lavaba ajeno al atardecer luego de trabajar desde la madrugada en casas de señoras del pueblo. Historias como la de aquella noche en que al volver de colgar la ropa al fondo del patio escuchó un extraño ruido como de matracas y al volver para ver qué pasaba, la ropa había desaparecido y lo que había eran esqueletos guindando en los alambres de púas, dónde acababa poner la ropa, que se mecían y chocaban con la brisa que los hacía tronar como quebrándose.
Entonces nuestra imaginación volaba desde la casita entre cafetales de Moravia hacia los potreros de Alajuelita o San Antonio, que visitamos en algunas ocasiones luego de recorrer las ferias pueblerinas dónde vendían la chicha y el chinchiví. En esos potreros se sentía que los cerros casi se venían encima: aquel con la inmensa cruz y el otro de farallones rocosos verticales que llamaban Pico Blanco y por dónde las brujas volarían y se esconderían.
De mi abuela María aprendí también a llamar las cosas por nombres distintos de los normales y a burlarme de la gente impertinente, como la vecina entrometida que escuchaba con disimulo las conversaciones de pared de por medio, cuando María Cartín ya vivía por las viejas casitas de la Cruz Roja, a orillas del Río Virilla cerca del Paso de la Vaca, en ese entonces ella alquilaba en una vieja cuartería donde todo se escuchaba. Algunas vecinas chismeaban despreciativamente sobre su extrema pobreza, entonces ella llamaba al almuerzo a su único hijo, quien deambulaba por las orillas del río: ‘Manueeeel, ya está listo el pescado’ o ‘veniií, que se te va a enfriar el bistec’, pero lo que había era guineos cocidos o sopa negra con tortillas y mi abuela lo que hacía era provocar la envidia y la maledicencia de la vecina, quien no entendía como gente tan pobre comía tan bien todos los días.
Sentado en el quicio del corredor, mientras mis hermanas estaban en la escuela, observaba a mi abuela paterna peinarse, ansioso a la espera de alguna de sus anécdotas recreadas en imágenes vivas, donde gentes con nombres y detalles tan reales que nos llegaban a parecer parientes o conocidos, interactuaban con ella y los muertos vivientes, por las calles de Escazú, mientras los curas advertían que todo sucedía por culpa de tanta bruja. Pero mi abuela María jamás podría haber sido una bruja de verdad, porque siempre lograba sacarnos risas abundantes cuando ya estábamos a punto de llorar de angustia con sus terribles imágenes de espantos y luces de muerto o cadenas arrastradas por almas en pena que deambulaban por las calles empedradas que bajaban de los cerros.
A veces los cuentos se enredaban y se entrelazaban de manera que se nos hacían inverosímiles y entonces soltaba las carcajadas al hacerse obvio que nuestro miedo desaparecía pues la habíamos sorprendido en sus enredos y el miedo era sustituido por el triunfo momentáneo que para nosotros significaba el confirmar que estaba improvisando situaciones terribles, pero irreales, que casi casi habíamos creído.
Mi abuela me mostró la riqueza de las vidas de la gente, lo divertido que podría ser fijarse en lo que hacían, perder el miedo que sólo surgía por creer más de la cuenta y la importancia de poder reírse de cualquier cosa, incluyendo sus propios equívocos y su experiencia cotidiana en el San José de principios del siglo XX.
Nos narraba con seriedad y voz pausada, los momentos terribles que le había tocado vivir en su adolescencia, mientras lavaba ajeno al atardecer luego de trabajar desde la madrugada en casas de señoras del pueblo. Historias como la de aquella noche en que al volver de colgar la ropa al fondo del patio escuchó un extraño ruido como de matracas y al volver para ver qué pasaba, la ropa había desaparecido y lo que había eran esqueletos guindando en los alambres de púas, dónde acababa poner la ropa, que se mecían y chocaban con la brisa que los hacía tronar como quebrándose.
Entonces nuestra imaginación volaba desde la casita entre cafetales de Moravia hacia los potreros de Alajuelita o San Antonio, que visitamos en algunas ocasiones luego de recorrer las ferias pueblerinas dónde vendían la chicha y el chinchiví. En esos potreros se sentía que los cerros casi se venían encima: aquel con la inmensa cruz y el otro de farallones rocosos verticales que llamaban Pico Blanco y por dónde las brujas volarían y se esconderían.
De mi abuela María aprendí también a llamar las cosas por nombres distintos de los normales y a burlarme de la gente impertinente, como la vecina entrometida que escuchaba con disimulo las conversaciones de pared de por medio, cuando María Cartín ya vivía por las viejas casitas de la Cruz Roja, a orillas del Río Virilla cerca del Paso de la Vaca, en ese entonces ella alquilaba en una vieja cuartería donde todo se escuchaba. Algunas vecinas chismeaban despreciativamente sobre su extrema pobreza, entonces ella llamaba al almuerzo a su único hijo, quien deambulaba por las orillas del río: ‘Manueeeel, ya está listo el pescado’ o ‘veniií, que se te va a enfriar el bistec’, pero lo que había era guineos cocidos o sopa negra con tortillas y mi abuela lo que hacía era provocar la envidia y la maledicencia de la vecina, quien no entendía como gente tan pobre comía tan bien todos los días.
martes, diciembre 07, 2010
Datos y habladas en Chepe
En las elecciones municipales del 3 de diciembre del 2006 en el cantón central de San José se emitieron un total de únicamente 30.453 votos, de los cuales 26.190 fueron válidos, de manera que hubo un abstencionismo del 86,3%. Hubo 4.263 votos nulos o blancos.
En las elecciones de ayer, 5 de diciembre de 2010 (según datos preliminares del 97% de las mesas), el abstencionismo bajó unos pocos puntos pues llegó a 81.5%, y de un total de 40.559 votos emitidos, la cifra de válidos fue de 40.051 y el número de nulos y blancos fue tan solo de 508. Votaron poco más de 10 mil personas más en 2010que en 2006 y los ‘blancos y nulos’ se redujo casi en 4 mil votos. Así el número de votos válidos subió de 26.190 a 40.051, o sea 13.861.
El PLN ganó, en diciembre del 2006 con 69 % y un total de 18.079 votos. El PAC obtuvo el segundo lugar con 19.1%, o sea un total de 5.012 votos. Así la diferencia entre primer y segundo lugar fue de 13.064 votos.
En diciembre 2010 hubo tendencias contradictorias, mientras el PLN crece en su número absoluto de votos válidos a 24.737 (aumenta en 6658 votos), baja su porcentaje a 61.8 (7,2 puntos) dado que tanto el aumento del total de votos válidos subió (se redujo la abstención de 86,3 a 81.5, o sea en 4.8 puntos, y que a la vez hubo mucho menos votos nulos o en blanco (3755 votos menos). El comportamiento del segundo lugar, el PAC es mucho más pobre, pues aumenta poco en los votos absolutos al alcanzar solo 6504, o sea solo aumento en 1492 votos en estos cuatro años, lo que lo lleva también a bajar su porcentaje en casi 3 puntos porcentuales (en este caso también en razón del aumento del total de votos válidos absolutos). Un tercer partido, el PASE en 2010 alcanza también un porcentaje parecido: 15.2 % y 6094 votos válidos, pero no había participado en las elecciones de diciembre 2006, a la vez que otros partidos pequeños casi desaparecen, como el caso del PML que obtuvo 3.4 y otros, mientras que Alianza por SJ que obtuvo 5.1 no participó en esta ocasión. Debe enfatizarse que estos porcentajes rondan ciertamente un monto absoluto de votos que es increíblemente bajo, en alrededor de mil o poco más votos, dado que los totales de válidos andan por encima de los 26 mil en 2006 y 40 mil en 2010, aun cuando la abstención sigue por encima del 80%.
Así en términos de válidos, el PLN sí logra aumentar su propia votación del 2006 en casi un 27%, pero el segundo lugar, el PAC solo en 22%, y la diferencia entre ambos se muestra abismalmente alta al comparar los absolutos: 24737 a 6504 (casi 4 veces).
Si los votos válidos fueron 40.559 y solo representan el 18.5%, el universo de votantes anda por los 220 mil. Si los resultados de las votaciones se ven fríamente en relación con el número total de votantes habilitados para emitir su voto en el cantón central de San José (dado el 81.5% de abstencionismo) las dimensiones del ‘éxito relativo’ de los 2 y 3 lugares (en ambas elecciones) se muestran en su realidad cruda y triste, más allá de las explicaciones y habladas.
No hay justificación alguna, no se trata de lo que el partido que ganó logró (que, como se ha dicho, subió en absoluto y bajo en porcentaje) sino de lo que los otros siguen siendo incapaces de hacer. Por lo demás, otros partidos cantonales obtuvieron más votos con universos muchísimo más bajos (7400 de 10 mil en Curridabat, o 5 mil de 11 mil en Escazú), o sea con mucho menos exposición nacional y sin figurones como candidatos (y el PAC mismo, 5300 de 11 mil en Aserrí) y, compitiendo todos contra el mismo partido tradicional, el PLN.
Si un partido obtiene tan solo 6 mil votos de un universo total de 200 mil, muestra cuál es su capacidad real de movilización, organización y motivación de los electores. Ponerse con poses altisonantes y sentirse satisfechos por mover 6 mil personas de más de 200 mil es absurdo, son puras habladas para tratar de ocultar un inmenso fracaso.
No solo el partido ganador obtuvo 4 veces más votos que los dos que le siguen, sino que estos luego de varios años de estar en la prensa, la radio y de presentar su oferta electoral en cada barrio y comunidad, con campañas de acusaciones capciosas y ataques personales a mansalva, no logran mover más votos que los requeridos para ganar, por ejemplo, una elección universitaria o de un sindicato, pero absurdamente lejos del universo de población votante del cantón central de San José, la más populosa y la más importante alcaldía del país.
En las elecciones de ayer, 5 de diciembre de 2010 (según datos preliminares del 97% de las mesas), el abstencionismo bajó unos pocos puntos pues llegó a 81.5%, y de un total de 40.559 votos emitidos, la cifra de válidos fue de 40.051 y el número de nulos y blancos fue tan solo de 508. Votaron poco más de 10 mil personas más en 2010que en 2006 y los ‘blancos y nulos’ se redujo casi en 4 mil votos. Así el número de votos válidos subió de 26.190 a 40.051, o sea 13.861.
El PLN ganó, en diciembre del 2006 con 69 % y un total de 18.079 votos. El PAC obtuvo el segundo lugar con 19.1%, o sea un total de 5.012 votos. Así la diferencia entre primer y segundo lugar fue de 13.064 votos.
En diciembre 2010 hubo tendencias contradictorias, mientras el PLN crece en su número absoluto de votos válidos a 24.737 (aumenta en 6658 votos), baja su porcentaje a 61.8 (7,2 puntos) dado que tanto el aumento del total de votos válidos subió (se redujo la abstención de 86,3 a 81.5, o sea en 4.8 puntos, y que a la vez hubo mucho menos votos nulos o en blanco (3755 votos menos). El comportamiento del segundo lugar, el PAC es mucho más pobre, pues aumenta poco en los votos absolutos al alcanzar solo 6504, o sea solo aumento en 1492 votos en estos cuatro años, lo que lo lleva también a bajar su porcentaje en casi 3 puntos porcentuales (en este caso también en razón del aumento del total de votos válidos absolutos). Un tercer partido, el PASE en 2010 alcanza también un porcentaje parecido: 15.2 % y 6094 votos válidos, pero no había participado en las elecciones de diciembre 2006, a la vez que otros partidos pequeños casi desaparecen, como el caso del PML que obtuvo 3.4 y otros, mientras que Alianza por SJ que obtuvo 5.1 no participó en esta ocasión. Debe enfatizarse que estos porcentajes rondan ciertamente un monto absoluto de votos que es increíblemente bajo, en alrededor de mil o poco más votos, dado que los totales de válidos andan por encima de los 26 mil en 2006 y 40 mil en 2010, aun cuando la abstención sigue por encima del 80%.
Así en términos de válidos, el PLN sí logra aumentar su propia votación del 2006 en casi un 27%, pero el segundo lugar, el PAC solo en 22%, y la diferencia entre ambos se muestra abismalmente alta al comparar los absolutos: 24737 a 6504 (casi 4 veces).
Si los votos válidos fueron 40.559 y solo representan el 18.5%, el universo de votantes anda por los 220 mil. Si los resultados de las votaciones se ven fríamente en relación con el número total de votantes habilitados para emitir su voto en el cantón central de San José (dado el 81.5% de abstencionismo) las dimensiones del ‘éxito relativo’ de los 2 y 3 lugares (en ambas elecciones) se muestran en su realidad cruda y triste, más allá de las explicaciones y habladas.
No hay justificación alguna, no se trata de lo que el partido que ganó logró (que, como se ha dicho, subió en absoluto y bajo en porcentaje) sino de lo que los otros siguen siendo incapaces de hacer. Por lo demás, otros partidos cantonales obtuvieron más votos con universos muchísimo más bajos (7400 de 10 mil en Curridabat, o 5 mil de 11 mil en Escazú), o sea con mucho menos exposición nacional y sin figurones como candidatos (y el PAC mismo, 5300 de 11 mil en Aserrí) y, compitiendo todos contra el mismo partido tradicional, el PLN.
Si un partido obtiene tan solo 6 mil votos de un universo total de 200 mil, muestra cuál es su capacidad real de movilización, organización y motivación de los electores. Ponerse con poses altisonantes y sentirse satisfechos por mover 6 mil personas de más de 200 mil es absurdo, son puras habladas para tratar de ocultar un inmenso fracaso.
No solo el partido ganador obtuvo 4 veces más votos que los dos que le siguen, sino que estos luego de varios años de estar en la prensa, la radio y de presentar su oferta electoral en cada barrio y comunidad, con campañas de acusaciones capciosas y ataques personales a mansalva, no logran mover más votos que los requeridos para ganar, por ejemplo, una elección universitaria o de un sindicato, pero absurdamente lejos del universo de población votante del cantón central de San José, la más populosa y la más importante alcaldía del país.
jueves, diciembre 02, 2010
Los nísperos estaban deliciosos
Por la callecilla hacia arriba de dónde estaban nuestras casitas, entre cafetales y potreros, se veían miles de flores amarillas y mariposas multicolores a montones, entre los árboles de guabas, guapinol y cuajiniquil junto a grandes higuerones que servían de sombra al cafetal. También había mucha guayaba, cas y nísperos, que traíamos para disfrutar la tarde lluviosa en el corredor de las casas o para la jalea que hacía Doña Dora, mi madre.
Don Lalo tenía su finquita con los más hermosos árboles, pero en especial los de níspero, amarillos con los racimos colgando. El señor, ya mayor, cuidaba diariamente y, con su machete desenvainado, correteaba a los intrusos, así que había que concentrarse en los árboles de la cerca que permitían saltar desde una rama a la calle, en caso extremo.
Tuvimos varios casos extremos, el que más recuerdo fue cuando saltamos y corrimos, Jose y yo cuando teníamos como 7 u 8 años, desde el árbol a la calle con ramos enteros de nísperos. Yo era miedoso y no subía muy arriba, pero Jose era audaz y hábil para caminar sobre delgadas ramas sosteniéndose en otras más altas, mientras arrancaba los racimos y los iba dejando caer. Cuando escuchamos los gritos que se acercaban, al unísono gritamos: ¡Lalo Cueta! y saltamos. Jose estaba muy alto y cayó mal, igual corrimos y nos metimos en la alcantarilla de la entrada al Saint Clare, a comer nísperos, como a 200 metros de dónde, en el lindero de su finca, don Lalo nos buscaba, y muy cerca ya de nuestras casas.
Acabamos con tres o cuatro ramos cada uno mientras nos reíamos de Don Lalo y rememorábamos nuestra hazaña. Cerca del medio día nos fuimos a nuestras casas y prometimos ‘como hombres’ no decir nada, aunque a Jose le dolía ‘un poquillo’ el brazo.
Horas después al final de la tarde Doña Leoni llego a mi casa y le preguntó a mi madre, un poco al despiste para que yo no entendiera: ¿Dora no te dijeron nada de alguna caída o golpes allá arriba por la calle La Hermenegilda? Mi madre me volvió a ver con su mirada interrogadora, fuerte, dominante, penetrante; pero yo ya la conocía, así que me hice de piedra. Al caer la noche llevaron a Jose al hospital y le enyesaron el brazo completo pues tenía quebraduras en varias partes, se había aguantado el dolor desde media mañana. Pero los nísperos estaban deliciosos.
Don Lalo tenía su finquita con los más hermosos árboles, pero en especial los de níspero, amarillos con los racimos colgando. El señor, ya mayor, cuidaba diariamente y, con su machete desenvainado, correteaba a los intrusos, así que había que concentrarse en los árboles de la cerca que permitían saltar desde una rama a la calle, en caso extremo.
Tuvimos varios casos extremos, el que más recuerdo fue cuando saltamos y corrimos, Jose y yo cuando teníamos como 7 u 8 años, desde el árbol a la calle con ramos enteros de nísperos. Yo era miedoso y no subía muy arriba, pero Jose era audaz y hábil para caminar sobre delgadas ramas sosteniéndose en otras más altas, mientras arrancaba los racimos y los iba dejando caer. Cuando escuchamos los gritos que se acercaban, al unísono gritamos: ¡Lalo Cueta! y saltamos. Jose estaba muy alto y cayó mal, igual corrimos y nos metimos en la alcantarilla de la entrada al Saint Clare, a comer nísperos, como a 200 metros de dónde, en el lindero de su finca, don Lalo nos buscaba, y muy cerca ya de nuestras casas.
Acabamos con tres o cuatro ramos cada uno mientras nos reíamos de Don Lalo y rememorábamos nuestra hazaña. Cerca del medio día nos fuimos a nuestras casas y prometimos ‘como hombres’ no decir nada, aunque a Jose le dolía ‘un poquillo’ el brazo.
Horas después al final de la tarde Doña Leoni llego a mi casa y le preguntó a mi madre, un poco al despiste para que yo no entendiera: ¿Dora no te dijeron nada de alguna caída o golpes allá arriba por la calle La Hermenegilda? Mi madre me volvió a ver con su mirada interrogadora, fuerte, dominante, penetrante; pero yo ya la conocía, así que me hice de piedra. Al caer la noche llevaron a Jose al hospital y le enyesaron el brazo completo pues tenía quebraduras en varias partes, se había aguantado el dolor desde media mañana. Pero los nísperos estaban deliciosos.
miércoles, noviembre 03, 2010
ESCAZÚ EN MATA REDONDA
Escazú fue hasta hace pocas décadas un pueblo tradicional, con sus casas de adobe o bahareque, sus plazas e iglesias, sus boyeros y carretas, sus tradiciones, sus leyendas y por supuesto, sus cerros. Lo mismo había sido Santa Ana, al otro lado del Alto de las Palomas, más caliente, más bajo, más alejado, casi en las afueras y ya, en su frontera, estaba Villa Colón, el antiguo Bajo de Pacaca, límite sur-oeste del Valle Central, que por esas décadas era un pequeño poblado rural. Hacia el sur de Pacaca se empezaba a subir por un camino sinuoso hacia el paso de cordillera al pacífico, subiendo primero el Alto de Quitirrisí, donde aún se localiza el último puñado de descendientes de los pueblos originarios del valle.
Treinta años bastaron para que se diera un cambio radical con el traslado hacia esos lares de los sectores de alto (y altísimo) ingreso, proceso que en primera instancia fue liderado por el comercio de alto nivel, con sus grandes centros comerciales (que extrañamente empezaron a ser denominados ‘plazas’, cuando las únicas plazas que se ven son las de estacionamiento) y sus grandes centros de oficinas (llamados con originalidad ‘oficentros’). La autopista a Caldera, que sólo llegó durante más de treinta años hasta Ciudad Colón, facilitó el acceso y la urbanización nueva, pero a la vez distinta del resto de la ciudad de San José: edificios en altura, de cuatro a diez pisos, usualmente, para condominios comerciales y residenciales, grandes complejos que incluyen centenares de comercios en edificios de pasillos techados, hoteles y muchos pisos de estacionamiento, y la más variada oferta de diversión nocturna incluyendo restaurantes casi exclusivos –léase: muy caros-.
Los ‘condos’, que se vislumbran en las pequeñas colinas y venden un ‘estilo de vida’, el paisaje y el aire de sus verdes colindancias, se protegen con un hito semi-urbano típico de los guetos de ricos, copiados también por sectores de ingreso medio: tapias altas, alambradas de cuchilla, cercas electrificadas y portones con guardianes privados, por donde se ven salir costosos autos de lujosas marchas, raudos, rumbo a la autopista colindante.
Las viejas fincas de café y las pequeñas propiedades agropecuarias de auto-subsistencia, fueron erradicas y sus residentes segregados hacia afuera: las zonas más altas casi rurales propensas a deslizamientos y avalanchas, o los barrios de tugurios (algunos convertidos en ‘proyectos’ estatales de cajoncitos prefabricados y sin servicios), o las cuarterías en que se fueron convirtiendo algunas viejas casonas de los barrios del centro y las vemos quemarse cada tanto en las noticias del medio día.
Más recientemente, ese estilo escazuceño de urbanización ha venido creciendo sobre su límite este, hacia el centro capitalino, ha ido dejando ya el viejo cantón de las brujas y se come poco a poco el sur del distrito de Pavas y, como parte de un impulso institucional para densificar la ciudad (denominado también extrañamente ‘repoblar San José’, como si este no estuviera ya poblado), sigue hacia Mata Redonda.
Hasta hace pocos años, antes de la crisis mundial vinculada al sector inmobiliario y financiero, se anunciaban cerca de treinta nuevos edificios con más de diez pisos y algunos con más de veinte, que ya no sólo se salían de Escazú y subían por Pavas, sino que llegaban a La Sabana y cubrían sus alrededores, lo mismo que por el Paseo Colón y la avenida 10.
Ese empuje inicial se hizo más lento y menos agresivo (en la competencia comercial y las presiones hacia las instituciones), pero continúa y se mantiene todavía la construcción de varios edificios, ya no tantos, alrededor de ese parque, que por ser el más grande de la ciudad, forma parte esencial de la oferta inmobiliaria: el parque se vende con los condos tanto por lo visual-paisajista, como por el aire y el verdor.
Sin embargo, la zona de La Sabana no es similar a la campiña escazuceña, no se trata de reconvertir viejísimas fincas de café o minifundios improductivos, comprar y expulsar, segregar física y socialmente. La Sabana está ocupada por comercios, residencias (de diversos sectores de ingreso) y edificios institucionales, pero a la vez, sus calles son las mismas de hace 50 años, al igual que el resto de la infraestructura.
El nuevo impacto inmobiliario, la densificación, tiene como ventaja el disfrute de una infraestructura ya construida. Ahí están las cloacas, las cañerías, los tendidos eléctricos y telecomunicaciones. Lo mismo se podría decir de las calles alrededor del parque o a lo largo del Paseo Colón y demás avenidas, por donde se acerca la nueva urbanización hacia el casco central de la ciudad capital. Sin embargo, estas calles tienen ya diversos usos de enorme impacto, particularmente en las vías. De hecho todas sus esquinas son puntos críticos, ya prácticamente saturados:
1. En la esquina nor-este del parque nace/termina la autopista que lleva al aeropuerto internacional, toda la extensa ciudad del nor-este y la carretera interamericana norte. Es de hecho la entrada a San José desde las provincias de Alajuela y Guanacaste (toda la zona norte, de océano a océano) y el resto de la región centroamericana. Lo que incluye las principales zonas industriales que se ubican precisamente al lado de esa autopista, con sus cercanos barrios de alto ingreso, hoteles, grandes comercios y centros de convenciones.
2. En la esquina sur-oeste del parque también nace/termina la pista hacia Caldera, una extensión de la construida 30 años atrás, hasta Ciudad Colón. Esa es la conexión con el principal puerto de carga del pacífico, Puerto Caldera. Es la nueva carretera que comunica el pacífico central y sur; o sea, la carretera costanera que lleva hasta Panamá y que en breve se convertirá en la principal ruta de la carretera interamericana, el corredor comercial que va de México a Panamá, que sustituirá la vieja y peligrosa ruta montañosa de medidos del S XX.
3. El costado este de La Sabana recibe todo el tránsito que viene del/va hacia el casco central y que comunica con las grandes barriadas del oeste: Pavas y parte de La Uruca, con sus grandes guetos de pobres formados por decenas de miles de familias que dependen esencialmente del transporte público. Centenares de busetas, buses destartalados y viejísimos automóviles que funcionan como ‘taxis piratas’, y más recientemente el tren, mueven esa enorme masa de población que pasa varias veces al día por los dos lados, sur y norte, de La Sabana; sin contar, claro las barriadas residenciales que colindan al oeste y se extienden hasta topar con esos barrios de pobres, en el extremo dónde el Río Virilla y el Río Tiribí se juntan.
4. Un elemento esencial que ahora es necesario considerar es el nuevo estadio nacional, que surgió luego del inicio de este nuevo proceso, como una decisión puntual, del Poder Ejecutivo, que no tomó en cuenta su contexto urbano. Ese estadio (‘el monstruoso mamotreto’, al decir de don Beto), es ya un hito urbano esencial. Se aprecia desde diversos sectores de la ciudad y tendrá una capacidad para treinta y cinco mil espectadores, pero casi no tiene estacionamientos. Es de hecho algo totalmente nuevo, porque el viejo estadio tenía muchísimo menos capacidad y además dejó de funcionar hace alrededor de dos décadas. La nueva urbanización en altura deberá compartir esas calles existentes ya saturadas con las actividades masivas del nuevo estadio, que serán cotidianas y permanentes, pues de lo contrario no podría financiarse ni siquiera su mantenimiento.
Cada uno de los edificios proyectados puede tener más cien apartamentos que incluyen en su oferta dos estacionamientos. Una revisión rápida de los proyectos en construcción, muestra una oferta de apartamentos de 60 m2 hacia arriba (de aproximadamente un millón de colones -US$ 2.000- el metro cuadrado). Muchos de ellos ofrecen oficinas, además de los apartamentos residenciales. Los pisos bajos estarán destinados a comercio y diversión, además de oficinas, mientras que los superiores, a residencia. Esto significa que los pisos bajos tendrán una demanda de más de dos espacios de estacionamiento, pues se deberá satisfacer las necesidades de los oferentes del servicio (en cada oficina serán varios profesionales, que de seguro tendrá cada uno su auto), así como también las necesidades de los clientes o pacientes, como llaman los médicos a sus clientes. Todo ello sin tomar en cuenta la llegada consuetudinaria de los transportes de servicio y comercio que atenderán los nuevos cientos de ocupantes.
En consecuencia, las calles locales recibirán cientos de nuevos autos por cada edificio construido, su demanda de transportes de mercancías y servicios de mantenimiento, junto a las demandas de todo tipo de establecimientos complementarios. Además, las cloacas recibirán sus aguas servidas y su basura, pero también las viejas redes eléctricas y de telecomunicaciones deberán atender miles de nuevos clientes de televisión e internet.
Con la llegada de este tipo de urbanización, en altura, se mezclan dos tipos de ocupación: una tradicional, que mezcla diversos sectores de ingreso en una pequeña zona, comunidades con su iglesita y sus áreas comerciales de viejo cuyo; otra nueva, que tiende a segregar y a aislar a sus ocupantes del resto de la comunidad: su comunidad son los condóminos y sus fronteras las alambradas.
El uso diverso de La Sabana y sus alrededores, con muy variados tipos de ingreso y su urbanización tradicional, en extenso, baja densidad y un solo piso, cambia radicalmente al aumentar sustancialmente la densidad y el tipo de poblador. Acerca dos tipos de población, dos tipos de barrios, el de muy alto y el de bajo-medio ingreso, pero no los mezcla.
Los miles de familias que llegarían eventualmente a residir en esas decenas de edificios, ahora tan solo en proyecto, tendrán que compartir su espacio con las masas. Su vista no será nada más un parque arbolado de eucaliptos y el lago, sino también, las decenas de miles de asistentes al nuevo estadio. Deberán compartir su espacio con las decenas de miles de autos que ingresen a San José desde todo el norte del país y Centroamérica, así como, el transporte público requerido por cientos de miles de personas que viven en Pavas y La Uruca, que pasan por La Sabana dos o más veces al día.
En 2010, durante la última temporada lluviosa intensa, como las del 2005 y 2008, las calles de alrededor de La Sabana se inundaron muchas veces en su extremo oeste –como lo vimos en vivo a medio día mediante las cámaras de televisión en la zona-, y los niveles de las aguas cubrieron por completo todas las calles como torrentes que corrían arrastrando basuras y deteniendo el tránsito por completo por varias horas.
Todo el sistema de cloacas colapsó en muy diversas ocasiones a pesar de la intensa labor municipal en la limpieza semanal de la basura que se acumula. Pero de todos modos, casi todos los días en horas de alto uso, las esquinas colapsan frente al intenso tráfico, y eso que todavía no funciona por completo la nueva carretera a Caldera con su tránsito pesado desde y hacia el puerto, junto al que vendrá por esa vía desde la costanera –aún inconclusa-. En todo caso, es obvio el colapso de la circunvalación y las calles de La Sabana con el tránsito de miles de automóviles que vienen de Santa Ana y Escazú, de las nuevas residenciales de los grupos de mayor ingreso, prácticamente todas las mañanas.
El actual colapso ocasional –por las lluvias- o diario –por el transporte normal-, en el futuro deberá sufrir el choque de formas y estilos de urbanización, de uso distinto y masivo, sobre viejas infraestructuras ya saturadas. Esto es lo que habrá que mitigar cuanto antes, porque es evidente que no se hizo ninguna prevención, todo lo contrario, se impulsó la ruta del conflicto y el colapso. Habría que replantearse el plan regulador correspondiente y sopesar los cambios necesarios en las regulaciones y las inversiones indispensables para que, al menos, no se atasquen del todo las infraestructuras, se protejan los derechos de los actuales residentes y también, las enormes inversiones en marcha.
En el futuro próximo, los compradores de apartamentos de dos mil dólares el metro cuadrado que esperan alguna plusvalía, deberán vender las nuevas realidades, a menos que haya una inmensa inversión pública en nuevas cloacas, y en general, en nueva infraestructura para los usos que ahora se están planteando, la situación que será inmensamente más grave. De lo contrario, los vecinos de los condominios, que ahora se ofrecen en preventa en montos que van de cien mil dólares hacia arriba, deberán vender con pérdidas o podrán disfrutar de la basura en toneladas luego de cada llenazo o evento multitudinario del estadio nacional, durante los cuales, obviamente no podrán salir, pues los alrededores de La Sabana estarán totalmente saturados… como cuando vino el papa. Y si el estadio se ocupara en época lluviosa, también tendrán las calles inundadas, no sólo de autos, sino de cloacas.
Impulsar diversos tipos de urbanización o cambios no implica solamente disponer de financiamiento, construir y vender, sino de invertir en la infraestructura requerida y evitar los conflictos que podrían darse, impactando con ello no sólo en la vida cotidiana sino las finanzas. El costo excesivo en que se pueden vender apartamentos –con precios en La Sabana similares a los de Escazú y Santa Ana- no tendrá réditos, ni para los habitantes o residentes, ni para los inversionistas que pretenden obtener plusvalías con la venta que esperan hacer en algunos años.
En consecuencia, resulta esencial diseñar, financiar y construir las nuevas infraestructuras, especialmente las del transporte colectivo, que evite el colapso total y definitivo de las esquinas de La Sabana, aprovechando la actual crisis financiera internacional para regular u ordenar el proceso que, ya obviamente, va hacia un conflicto de dimensiones no conocidas en el país: el proceso de ocupación de Mata Redonda por parte de Escazú.
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MAR 03/11/10
Treinta años bastaron para que se diera un cambio radical con el traslado hacia esos lares de los sectores de alto (y altísimo) ingreso, proceso que en primera instancia fue liderado por el comercio de alto nivel, con sus grandes centros comerciales (que extrañamente empezaron a ser denominados ‘plazas’, cuando las únicas plazas que se ven son las de estacionamiento) y sus grandes centros de oficinas (llamados con originalidad ‘oficentros’). La autopista a Caldera, que sólo llegó durante más de treinta años hasta Ciudad Colón, facilitó el acceso y la urbanización nueva, pero a la vez distinta del resto de la ciudad de San José: edificios en altura, de cuatro a diez pisos, usualmente, para condominios comerciales y residenciales, grandes complejos que incluyen centenares de comercios en edificios de pasillos techados, hoteles y muchos pisos de estacionamiento, y la más variada oferta de diversión nocturna incluyendo restaurantes casi exclusivos –léase: muy caros-.
Los ‘condos’, que se vislumbran en las pequeñas colinas y venden un ‘estilo de vida’, el paisaje y el aire de sus verdes colindancias, se protegen con un hito semi-urbano típico de los guetos de ricos, copiados también por sectores de ingreso medio: tapias altas, alambradas de cuchilla, cercas electrificadas y portones con guardianes privados, por donde se ven salir costosos autos de lujosas marchas, raudos, rumbo a la autopista colindante.
Las viejas fincas de café y las pequeñas propiedades agropecuarias de auto-subsistencia, fueron erradicas y sus residentes segregados hacia afuera: las zonas más altas casi rurales propensas a deslizamientos y avalanchas, o los barrios de tugurios (algunos convertidos en ‘proyectos’ estatales de cajoncitos prefabricados y sin servicios), o las cuarterías en que se fueron convirtiendo algunas viejas casonas de los barrios del centro y las vemos quemarse cada tanto en las noticias del medio día.
Más recientemente, ese estilo escazuceño de urbanización ha venido creciendo sobre su límite este, hacia el centro capitalino, ha ido dejando ya el viejo cantón de las brujas y se come poco a poco el sur del distrito de Pavas y, como parte de un impulso institucional para densificar la ciudad (denominado también extrañamente ‘repoblar San José’, como si este no estuviera ya poblado), sigue hacia Mata Redonda.
Hasta hace pocos años, antes de la crisis mundial vinculada al sector inmobiliario y financiero, se anunciaban cerca de treinta nuevos edificios con más de diez pisos y algunos con más de veinte, que ya no sólo se salían de Escazú y subían por Pavas, sino que llegaban a La Sabana y cubrían sus alrededores, lo mismo que por el Paseo Colón y la avenida 10.
Ese empuje inicial se hizo más lento y menos agresivo (en la competencia comercial y las presiones hacia las instituciones), pero continúa y se mantiene todavía la construcción de varios edificios, ya no tantos, alrededor de ese parque, que por ser el más grande de la ciudad, forma parte esencial de la oferta inmobiliaria: el parque se vende con los condos tanto por lo visual-paisajista, como por el aire y el verdor.
Sin embargo, la zona de La Sabana no es similar a la campiña escazuceña, no se trata de reconvertir viejísimas fincas de café o minifundios improductivos, comprar y expulsar, segregar física y socialmente. La Sabana está ocupada por comercios, residencias (de diversos sectores de ingreso) y edificios institucionales, pero a la vez, sus calles son las mismas de hace 50 años, al igual que el resto de la infraestructura.
El nuevo impacto inmobiliario, la densificación, tiene como ventaja el disfrute de una infraestructura ya construida. Ahí están las cloacas, las cañerías, los tendidos eléctricos y telecomunicaciones. Lo mismo se podría decir de las calles alrededor del parque o a lo largo del Paseo Colón y demás avenidas, por donde se acerca la nueva urbanización hacia el casco central de la ciudad capital. Sin embargo, estas calles tienen ya diversos usos de enorme impacto, particularmente en las vías. De hecho todas sus esquinas son puntos críticos, ya prácticamente saturados:
1. En la esquina nor-este del parque nace/termina la autopista que lleva al aeropuerto internacional, toda la extensa ciudad del nor-este y la carretera interamericana norte. Es de hecho la entrada a San José desde las provincias de Alajuela y Guanacaste (toda la zona norte, de océano a océano) y el resto de la región centroamericana. Lo que incluye las principales zonas industriales que se ubican precisamente al lado de esa autopista, con sus cercanos barrios de alto ingreso, hoteles, grandes comercios y centros de convenciones.
2. En la esquina sur-oeste del parque también nace/termina la pista hacia Caldera, una extensión de la construida 30 años atrás, hasta Ciudad Colón. Esa es la conexión con el principal puerto de carga del pacífico, Puerto Caldera. Es la nueva carretera que comunica el pacífico central y sur; o sea, la carretera costanera que lleva hasta Panamá y que en breve se convertirá en la principal ruta de la carretera interamericana, el corredor comercial que va de México a Panamá, que sustituirá la vieja y peligrosa ruta montañosa de medidos del S XX.
3. El costado este de La Sabana recibe todo el tránsito que viene del/va hacia el casco central y que comunica con las grandes barriadas del oeste: Pavas y parte de La Uruca, con sus grandes guetos de pobres formados por decenas de miles de familias que dependen esencialmente del transporte público. Centenares de busetas, buses destartalados y viejísimos automóviles que funcionan como ‘taxis piratas’, y más recientemente el tren, mueven esa enorme masa de población que pasa varias veces al día por los dos lados, sur y norte, de La Sabana; sin contar, claro las barriadas residenciales que colindan al oeste y se extienden hasta topar con esos barrios de pobres, en el extremo dónde el Río Virilla y el Río Tiribí se juntan.
4. Un elemento esencial que ahora es necesario considerar es el nuevo estadio nacional, que surgió luego del inicio de este nuevo proceso, como una decisión puntual, del Poder Ejecutivo, que no tomó en cuenta su contexto urbano. Ese estadio (‘el monstruoso mamotreto’, al decir de don Beto), es ya un hito urbano esencial. Se aprecia desde diversos sectores de la ciudad y tendrá una capacidad para treinta y cinco mil espectadores, pero casi no tiene estacionamientos. Es de hecho algo totalmente nuevo, porque el viejo estadio tenía muchísimo menos capacidad y además dejó de funcionar hace alrededor de dos décadas. La nueva urbanización en altura deberá compartir esas calles existentes ya saturadas con las actividades masivas del nuevo estadio, que serán cotidianas y permanentes, pues de lo contrario no podría financiarse ni siquiera su mantenimiento.
Cada uno de los edificios proyectados puede tener más cien apartamentos que incluyen en su oferta dos estacionamientos. Una revisión rápida de los proyectos en construcción, muestra una oferta de apartamentos de 60 m2 hacia arriba (de aproximadamente un millón de colones -US$ 2.000- el metro cuadrado). Muchos de ellos ofrecen oficinas, además de los apartamentos residenciales. Los pisos bajos estarán destinados a comercio y diversión, además de oficinas, mientras que los superiores, a residencia. Esto significa que los pisos bajos tendrán una demanda de más de dos espacios de estacionamiento, pues se deberá satisfacer las necesidades de los oferentes del servicio (en cada oficina serán varios profesionales, que de seguro tendrá cada uno su auto), así como también las necesidades de los clientes o pacientes, como llaman los médicos a sus clientes. Todo ello sin tomar en cuenta la llegada consuetudinaria de los transportes de servicio y comercio que atenderán los nuevos cientos de ocupantes.
En consecuencia, las calles locales recibirán cientos de nuevos autos por cada edificio construido, su demanda de transportes de mercancías y servicios de mantenimiento, junto a las demandas de todo tipo de establecimientos complementarios. Además, las cloacas recibirán sus aguas servidas y su basura, pero también las viejas redes eléctricas y de telecomunicaciones deberán atender miles de nuevos clientes de televisión e internet.
Con la llegada de este tipo de urbanización, en altura, se mezclan dos tipos de ocupación: una tradicional, que mezcla diversos sectores de ingreso en una pequeña zona, comunidades con su iglesita y sus áreas comerciales de viejo cuyo; otra nueva, que tiende a segregar y a aislar a sus ocupantes del resto de la comunidad: su comunidad son los condóminos y sus fronteras las alambradas.
El uso diverso de La Sabana y sus alrededores, con muy variados tipos de ingreso y su urbanización tradicional, en extenso, baja densidad y un solo piso, cambia radicalmente al aumentar sustancialmente la densidad y el tipo de poblador. Acerca dos tipos de población, dos tipos de barrios, el de muy alto y el de bajo-medio ingreso, pero no los mezcla.
Los miles de familias que llegarían eventualmente a residir en esas decenas de edificios, ahora tan solo en proyecto, tendrán que compartir su espacio con las masas. Su vista no será nada más un parque arbolado de eucaliptos y el lago, sino también, las decenas de miles de asistentes al nuevo estadio. Deberán compartir su espacio con las decenas de miles de autos que ingresen a San José desde todo el norte del país y Centroamérica, así como, el transporte público requerido por cientos de miles de personas que viven en Pavas y La Uruca, que pasan por La Sabana dos o más veces al día.
En 2010, durante la última temporada lluviosa intensa, como las del 2005 y 2008, las calles de alrededor de La Sabana se inundaron muchas veces en su extremo oeste –como lo vimos en vivo a medio día mediante las cámaras de televisión en la zona-, y los niveles de las aguas cubrieron por completo todas las calles como torrentes que corrían arrastrando basuras y deteniendo el tránsito por completo por varias horas.
Todo el sistema de cloacas colapsó en muy diversas ocasiones a pesar de la intensa labor municipal en la limpieza semanal de la basura que se acumula. Pero de todos modos, casi todos los días en horas de alto uso, las esquinas colapsan frente al intenso tráfico, y eso que todavía no funciona por completo la nueva carretera a Caldera con su tránsito pesado desde y hacia el puerto, junto al que vendrá por esa vía desde la costanera –aún inconclusa-. En todo caso, es obvio el colapso de la circunvalación y las calles de La Sabana con el tránsito de miles de automóviles que vienen de Santa Ana y Escazú, de las nuevas residenciales de los grupos de mayor ingreso, prácticamente todas las mañanas.
El actual colapso ocasional –por las lluvias- o diario –por el transporte normal-, en el futuro deberá sufrir el choque de formas y estilos de urbanización, de uso distinto y masivo, sobre viejas infraestructuras ya saturadas. Esto es lo que habrá que mitigar cuanto antes, porque es evidente que no se hizo ninguna prevención, todo lo contrario, se impulsó la ruta del conflicto y el colapso. Habría que replantearse el plan regulador correspondiente y sopesar los cambios necesarios en las regulaciones y las inversiones indispensables para que, al menos, no se atasquen del todo las infraestructuras, se protejan los derechos de los actuales residentes y también, las enormes inversiones en marcha.
En el futuro próximo, los compradores de apartamentos de dos mil dólares el metro cuadrado que esperan alguna plusvalía, deberán vender las nuevas realidades, a menos que haya una inmensa inversión pública en nuevas cloacas, y en general, en nueva infraestructura para los usos que ahora se están planteando, la situación que será inmensamente más grave. De lo contrario, los vecinos de los condominios, que ahora se ofrecen en preventa en montos que van de cien mil dólares hacia arriba, deberán vender con pérdidas o podrán disfrutar de la basura en toneladas luego de cada llenazo o evento multitudinario del estadio nacional, durante los cuales, obviamente no podrán salir, pues los alrededores de La Sabana estarán totalmente saturados… como cuando vino el papa. Y si el estadio se ocupara en época lluviosa, también tendrán las calles inundadas, no sólo de autos, sino de cloacas.
Impulsar diversos tipos de urbanización o cambios no implica solamente disponer de financiamiento, construir y vender, sino de invertir en la infraestructura requerida y evitar los conflictos que podrían darse, impactando con ello no sólo en la vida cotidiana sino las finanzas. El costo excesivo en que se pueden vender apartamentos –con precios en La Sabana similares a los de Escazú y Santa Ana- no tendrá réditos, ni para los habitantes o residentes, ni para los inversionistas que pretenden obtener plusvalías con la venta que esperan hacer en algunos años.
En consecuencia, resulta esencial diseñar, financiar y construir las nuevas infraestructuras, especialmente las del transporte colectivo, que evite el colapso total y definitivo de las esquinas de La Sabana, aprovechando la actual crisis financiera internacional para regular u ordenar el proceso que, ya obviamente, va hacia un conflicto de dimensiones no conocidas en el país: el proceso de ocupación de Mata Redonda por parte de Escazú.
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MAR 03/11/10
lunes, octubre 25, 2010
TIERRA DE NADIE… ¡me la apropio!
Durante el período final de la guerra revolucionaria en la parte sur de Nicaragua, los llamados ‘terceristas’ iniciaron la conformación de un ejército más formal, menos guerrilla, cuando ya tenían varios años de prácticamente dominar gran parte de la franja al sur del Río San Juan, fronteriza con Costa Rica, y amplios territorios de la zona colindante costarricense. Había, muchos los sabíamos y los conocimos, campamentos y áreas de re-abastecimiento y hospitales de campaña en, por decirlo de alguna forma, ‘los dos lados de la línea divisoria internacional’. Eran zonas de montañas o charrales con viejas fincas semi-abandonadas, con poca población muy dispersa. No había, no obstante, casi nunca la hubo, presencia policial o administrativa del gobierno costarricense.
Tachito se quejaba por acciones irregulares armadas desde el extranjero y el gobierno costarricense las negaba a pies juntillas, aunque eran obvias para la población de los cantones limítrofes y conocidas de muchos periodistas y gente ‘informada’. El nuevo ejército que se estaba constituyendo necesitaba armas de verdad y ellas llegaron desde el lado de Costa Rica, en aviones que aterrizaban en diversos aeropuertos, ‘no clandestinos’, con tolerancia del gobierno nacional. Desde la perspectiva costarricense, las milicias del FSLN en el ‘Frente Sur’ constituyeron la primera línea de defensa militar que tenía el país ante las amenazas crecientes de Somoza. El gobierno costarricense contaba también con el apoyo político, diplomático y militar de los presidentes de Venezuela y Panamá, pero las armas para los irregulares llegaron de muchos lados, en cantidades y tipos muy variados.
Tolerancia fue también lo que tuvo la siguiente administración cuando, luego del triunfo sandinista en 1979, se inició la guerra contrarrevolucionaria, tanto desde Honduras como desde Costa Rica, aunque desde aquí en mucho menor grado. Muchos sabrán que entonces los aviones descendían en aeropuertos más pequeños y un poco más encubiertos, en fincas de gentes muy conocidas, algunas extranjeras y beligerantes en temas políticos. Igual que en la anterior administración, gran parte de la tierra costarricense que se había cedido a la lucha armada contra el gobierno dictatorial de Somoza, se le cedió también a la lucha armada contra el gobierno presidido por Ortega. La guerra de la ‘contra’, desde el sur, también usó grandes franjas de tierra de la margen derecha del Río San Juan y tenía por ahí sus corredores seguros y recibía abastecimiento y armas, todo ello, sin que interviniera para evitarlo ninguna autoridad del gobierno costarricense; incluso, después de haber declarado la ‘neutralidad perpetua’.
En los 20 años siguientes a la derrota electoral de los sandinistas (1990), hubo varios intentos de impulsar proyectos y programas binacionales limítrofes. Algunos centrados en la protección ambiental y otros en inversiones, e incluso en investigación de temás más amplios vinculados a las necesidades de desarrollo regional incluyendo aspectos culturales e históricos junto a los geográficos, hidrológicos o biológicos.
Algunos de estos proyectos tenían fuerte componente académico y apoyos financieros externos o de organismos multinacionales. Sin embargo, ninguno ha logrado consolidarse y tener impactos significativos en la zona fronteriza del San Juan como un todo, aunque quizás ahora se pueda decir que se conoce más la zona y habrá algunos impactos puntuales.
Es obvio que los gobiernos nicaragüenses, de diversas propuestas políticas o ideológicas, lo mismo que los gobiernos costarricenses, han tenido una actitud más bien de abandono; esto a pesar de que se ha dado mucha alharaca con las acciones ante la Corte Internacional y las disputas sobre derechos de navegación, etc.
Nunca se ha puesto en marcha con profundidad un programa regional y ambiental de desarrollo binacional y de la cuenca, que permita impulsar inversiones y desarrollar actividades conjuntas gubernamentales o privadas para proteger y a la vez disfrutar de la inmensa riqueza paisajística y la biodiversidad, así como las opciones de tránsito.
Lo cierto es que la zona sigue siendo un área con exigua y dispersa población, que tiene tierras en concesión con escasa explotación y amplias áreas de conservación, las que tampoco reciben la atención mínima adecuada. Ha sido selva poco cuidada, con montaña que presenta talas por un lado y otro, la mayoría ilegales; invadida desde tiempos coloniales por todo tipo de aventureros, salteadores o saqueadores, tanto desde el Caribe como desde el gran lago, el legendario Cocibolga.
Siglos atrás, fue sitio de ocupación, temporal u ocasional, de piratas y colonialistas europeos de muy diversas nacionalidades e inspiró proyectos quiméricos y fantasías sobre riquezas exuberantes. Los españoles construyeron el ahora llamado ‘castillo viejo’ y batallaron por el control del acceso al gran lago con relativo éxito por décadas. Durante la ‘campaña nacional’ fue escenario de las batallas por la ‘vía del tránsito’ –el Río San Juan-, que era esencial para el abastecimiento de las fuerzas filibusteras.
Sin embargo, los pobladores de sus riberas desde entonces siguen viviendo en extrema pobreza, pescando tiburón y otras especies menores en las barras, los caños y las lagunas aledañas, o sembrando lo básico para la auto-subsistencia. Desde Colorado a la zona del Río Sarapiquí, todavía subsisten con algunas actividades turísticas de escaso desarrollo y muy dispersas, prácticamente siempre, en el límite de la subsistencia. Esto, con excepción de algunas actividades de pesca deportiva y turismo más organizado en hotelería de pequeña escala con orientaciones eco/turísticas emprendidas en los últimos años.
Más recientemente, ha sido un sitio de escondite y tránsito para narcotraficantes y contrabandistas de toda especie y hasta tema de novelas. En la zona se ha traficado, por muchos años, con las armas que permanecen en buzones de la época de guerras. Últimamente, se han ido consolidando mafias organizadas que controlan el tráfico de armas, de drogas y de personas, de norte a sur y del Caribe a las zonas de distribución, vía Río San Juan. También se ha traficado con gasolina y víveres desde los poblados costeros costarricenses pues los inmensos humedales casi desiertos son perfecto sitio para ocultar embarcaciones y mercancías ilegales.
En los últimos años, se han puesto en marcha algunos proyectos de gran escala (que vienen planteándose desde mucho tiempo atrás), proyectos que el gobierno nicaragüense busca consolidar en su territorio: el río San Juan y su margen izquierda. Estos proyectos debieron, desde un inicio, coordinarse y ser objeto de búsqueda de información en detalle; de exigencia, por parte del gobierno costarricense, de la aplicación de la legislación internacional y los tratados. Lamentablemente, no se hizo y el actual gobierno ha seguido las pautas de los anteriores, dándole la espalda al río y a la población costarricense que trata de sobrevivir a duras penas en su margen derecha, en Costa Rica, pues. Peor aún, dándole la espalda a las inmensas oportunidades y potenciales que podría tener el desarrollo de la región norte y la cuenca del San Juan con sus ríos tributarios desde Costa Rica.
Estos grandes proyectos deberían, necesariamente, ser de carácter binacional y bajo control gubernamental. Si un gobierno decide ir por su cuenta en su territorio, el vecino deberá estar vigilante e informado de todos sus extremos, así como de las consecuencias que pueda darse en su espacio nacional y los impactos que tenga sobre su población. Esto, sobretodo, por lo increíblemente frágil que es el hábitat regional, con grandes humedades y llanuras en la cuenca del Caribe, que recibe grandes ríos de montaña de un país y desagua al gran lago del otro país, así como el impacto de huracanes y tormentas tropicales reiteradamente.
La escamaruza de los últimos días, entonces, con la pequeñez e insignificancia que tiene, debe ponerse en ese contexto de abandono oficial y ocupación irregular, de gentes dispersas y escasa intervención, con seguridad cero en prácticamente toda la cuenca baja del San Juan y la zona de su desembocadura que ocupa amplias áreas de los dos países por la importancia del caudal del Río Colorado, que es enteramente costarricense.
No se trata entonces de recordar frases altisonantes como aquella de que la ‘soberanía se defiende con las armas en la mano’, que es muy nicaragüense; o la más autóctona de pretender hacer que los labriegos sencillos deban ‘la tosca herramienta en armas trocar’ que cantamos en el himno nacional. No se trata de soberanía sino de abandono.
Es de estúpidos recurrir a juicios xenofóbicos o nacionalistas a ultranza, desconociendo la historia, la economía y la cultura regional.
En este contexto de abandono por siglos, hay que tener presente que el señor Pastora es un personaje histórico de la región fronteriza, nacionalizado costarricense, que lideró en parte la ocupación del Frente Sur sandinista y luego la ocupación de la contrarrevolución. También fue empresario pesquero y de otros tipos de tráfico, en toda la zona a lo largo las dos márgenes del San Juan y durante las últimas tres décadas.
El señor Pastora podrá ser semi-analfabeto, vociferante y bufón político, podrá decir que otros no conocen los tratados de límites y resoluciones de cortes internacionales; todo para sacar una sonrisa de quienes saben que es el señor Pastora quien no las entendería.
El señor Pastora, no obstante, conoce con el mayor detalle toda la zona fronteriza y las dos márgenes del río, y sabe perfectamente dónde es territorio nica o territorio tico. Ahí ha vivido décadas, ha negociado y ha combatido, recorriendo las trochas y los trillos, los caños y los riachuelos, es conocido y conoce a la gente y debe haber tenido negocios con decenas de pequeños empresarios de los dos países por muchos años.
El señor Pastora sabe perfectamente que durante más de 30 años esa zona ha sido tierra de nadie y que cuando ha querido, siendo de la oposición a los gobiernos, ha dicho, me la apropio y lo ha conseguido…
Se habrá dicho, con su proyecto gubernamental, ¿por qué no ahora?
Tachito se quejaba por acciones irregulares armadas desde el extranjero y el gobierno costarricense las negaba a pies juntillas, aunque eran obvias para la población de los cantones limítrofes y conocidas de muchos periodistas y gente ‘informada’. El nuevo ejército que se estaba constituyendo necesitaba armas de verdad y ellas llegaron desde el lado de Costa Rica, en aviones que aterrizaban en diversos aeropuertos, ‘no clandestinos’, con tolerancia del gobierno nacional. Desde la perspectiva costarricense, las milicias del FSLN en el ‘Frente Sur’ constituyeron la primera línea de defensa militar que tenía el país ante las amenazas crecientes de Somoza. El gobierno costarricense contaba también con el apoyo político, diplomático y militar de los presidentes de Venezuela y Panamá, pero las armas para los irregulares llegaron de muchos lados, en cantidades y tipos muy variados.
Tolerancia fue también lo que tuvo la siguiente administración cuando, luego del triunfo sandinista en 1979, se inició la guerra contrarrevolucionaria, tanto desde Honduras como desde Costa Rica, aunque desde aquí en mucho menor grado. Muchos sabrán que entonces los aviones descendían en aeropuertos más pequeños y un poco más encubiertos, en fincas de gentes muy conocidas, algunas extranjeras y beligerantes en temas políticos. Igual que en la anterior administración, gran parte de la tierra costarricense que se había cedido a la lucha armada contra el gobierno dictatorial de Somoza, se le cedió también a la lucha armada contra el gobierno presidido por Ortega. La guerra de la ‘contra’, desde el sur, también usó grandes franjas de tierra de la margen derecha del Río San Juan y tenía por ahí sus corredores seguros y recibía abastecimiento y armas, todo ello, sin que interviniera para evitarlo ninguna autoridad del gobierno costarricense; incluso, después de haber declarado la ‘neutralidad perpetua’.
En los 20 años siguientes a la derrota electoral de los sandinistas (1990), hubo varios intentos de impulsar proyectos y programas binacionales limítrofes. Algunos centrados en la protección ambiental y otros en inversiones, e incluso en investigación de temás más amplios vinculados a las necesidades de desarrollo regional incluyendo aspectos culturales e históricos junto a los geográficos, hidrológicos o biológicos.
Algunos de estos proyectos tenían fuerte componente académico y apoyos financieros externos o de organismos multinacionales. Sin embargo, ninguno ha logrado consolidarse y tener impactos significativos en la zona fronteriza del San Juan como un todo, aunque quizás ahora se pueda decir que se conoce más la zona y habrá algunos impactos puntuales.
Es obvio que los gobiernos nicaragüenses, de diversas propuestas políticas o ideológicas, lo mismo que los gobiernos costarricenses, han tenido una actitud más bien de abandono; esto a pesar de que se ha dado mucha alharaca con las acciones ante la Corte Internacional y las disputas sobre derechos de navegación, etc.
Nunca se ha puesto en marcha con profundidad un programa regional y ambiental de desarrollo binacional y de la cuenca, que permita impulsar inversiones y desarrollar actividades conjuntas gubernamentales o privadas para proteger y a la vez disfrutar de la inmensa riqueza paisajística y la biodiversidad, así como las opciones de tránsito.
Lo cierto es que la zona sigue siendo un área con exigua y dispersa población, que tiene tierras en concesión con escasa explotación y amplias áreas de conservación, las que tampoco reciben la atención mínima adecuada. Ha sido selva poco cuidada, con montaña que presenta talas por un lado y otro, la mayoría ilegales; invadida desde tiempos coloniales por todo tipo de aventureros, salteadores o saqueadores, tanto desde el Caribe como desde el gran lago, el legendario Cocibolga.
Siglos atrás, fue sitio de ocupación, temporal u ocasional, de piratas y colonialistas europeos de muy diversas nacionalidades e inspiró proyectos quiméricos y fantasías sobre riquezas exuberantes. Los españoles construyeron el ahora llamado ‘castillo viejo’ y batallaron por el control del acceso al gran lago con relativo éxito por décadas. Durante la ‘campaña nacional’ fue escenario de las batallas por la ‘vía del tránsito’ –el Río San Juan-, que era esencial para el abastecimiento de las fuerzas filibusteras.
Sin embargo, los pobladores de sus riberas desde entonces siguen viviendo en extrema pobreza, pescando tiburón y otras especies menores en las barras, los caños y las lagunas aledañas, o sembrando lo básico para la auto-subsistencia. Desde Colorado a la zona del Río Sarapiquí, todavía subsisten con algunas actividades turísticas de escaso desarrollo y muy dispersas, prácticamente siempre, en el límite de la subsistencia. Esto, con excepción de algunas actividades de pesca deportiva y turismo más organizado en hotelería de pequeña escala con orientaciones eco/turísticas emprendidas en los últimos años.
Más recientemente, ha sido un sitio de escondite y tránsito para narcotraficantes y contrabandistas de toda especie y hasta tema de novelas. En la zona se ha traficado, por muchos años, con las armas que permanecen en buzones de la época de guerras. Últimamente, se han ido consolidando mafias organizadas que controlan el tráfico de armas, de drogas y de personas, de norte a sur y del Caribe a las zonas de distribución, vía Río San Juan. También se ha traficado con gasolina y víveres desde los poblados costeros costarricenses pues los inmensos humedales casi desiertos son perfecto sitio para ocultar embarcaciones y mercancías ilegales.
En los últimos años, se han puesto en marcha algunos proyectos de gran escala (que vienen planteándose desde mucho tiempo atrás), proyectos que el gobierno nicaragüense busca consolidar en su territorio: el río San Juan y su margen izquierda. Estos proyectos debieron, desde un inicio, coordinarse y ser objeto de búsqueda de información en detalle; de exigencia, por parte del gobierno costarricense, de la aplicación de la legislación internacional y los tratados. Lamentablemente, no se hizo y el actual gobierno ha seguido las pautas de los anteriores, dándole la espalda al río y a la población costarricense que trata de sobrevivir a duras penas en su margen derecha, en Costa Rica, pues. Peor aún, dándole la espalda a las inmensas oportunidades y potenciales que podría tener el desarrollo de la región norte y la cuenca del San Juan con sus ríos tributarios desde Costa Rica.
Estos grandes proyectos deberían, necesariamente, ser de carácter binacional y bajo control gubernamental. Si un gobierno decide ir por su cuenta en su territorio, el vecino deberá estar vigilante e informado de todos sus extremos, así como de las consecuencias que pueda darse en su espacio nacional y los impactos que tenga sobre su población. Esto, sobretodo, por lo increíblemente frágil que es el hábitat regional, con grandes humedades y llanuras en la cuenca del Caribe, que recibe grandes ríos de montaña de un país y desagua al gran lago del otro país, así como el impacto de huracanes y tormentas tropicales reiteradamente.
La escamaruza de los últimos días, entonces, con la pequeñez e insignificancia que tiene, debe ponerse en ese contexto de abandono oficial y ocupación irregular, de gentes dispersas y escasa intervención, con seguridad cero en prácticamente toda la cuenca baja del San Juan y la zona de su desembocadura que ocupa amplias áreas de los dos países por la importancia del caudal del Río Colorado, que es enteramente costarricense.
No se trata entonces de recordar frases altisonantes como aquella de que la ‘soberanía se defiende con las armas en la mano’, que es muy nicaragüense; o la más autóctona de pretender hacer que los labriegos sencillos deban ‘la tosca herramienta en armas trocar’ que cantamos en el himno nacional. No se trata de soberanía sino de abandono.
Es de estúpidos recurrir a juicios xenofóbicos o nacionalistas a ultranza, desconociendo la historia, la economía y la cultura regional.
En este contexto de abandono por siglos, hay que tener presente que el señor Pastora es un personaje histórico de la región fronteriza, nacionalizado costarricense, que lideró en parte la ocupación del Frente Sur sandinista y luego la ocupación de la contrarrevolución. También fue empresario pesquero y de otros tipos de tráfico, en toda la zona a lo largo las dos márgenes del San Juan y durante las últimas tres décadas.
El señor Pastora podrá ser semi-analfabeto, vociferante y bufón político, podrá decir que otros no conocen los tratados de límites y resoluciones de cortes internacionales; todo para sacar una sonrisa de quienes saben que es el señor Pastora quien no las entendería.
El señor Pastora, no obstante, conoce con el mayor detalle toda la zona fronteriza y las dos márgenes del río, y sabe perfectamente dónde es territorio nica o territorio tico. Ahí ha vivido décadas, ha negociado y ha combatido, recorriendo las trochas y los trillos, los caños y los riachuelos, es conocido y conoce a la gente y debe haber tenido negocios con decenas de pequeños empresarios de los dos países por muchos años.
El señor Pastora sabe perfectamente que durante más de 30 años esa zona ha sido tierra de nadie y que cuando ha querido, siendo de la oposición a los gobiernos, ha dicho, me la apropio y lo ha conseguido…
Se habrá dicho, con su proyecto gubernamental, ¿por qué no ahora?
viernes, octubre 15, 2010
AMSJ: la Metrópoli-tica
Mucho más que las selvas tropicales,
Plácenme los sombríos arrabales
Que encierran las vetustas capitales 1
La metrópoli capitalina es doblemente sede del Gobierno central y el nivel superior de sus tres poderes, junto a la de varios municipios –sedes del poder local electo-. En Costa Rica, no existe un distrito nacional político y administrativo propio de la ciudad capital, el Área Metropolitana de San José (AMSJ) incluye tanto el territorio del cantón central como el de once cantones (parcial o totalmente)2.
San José y su Área Metropolitana están muy lejos todavía de poder considerarse ‘ciudades sin confines’ –como muchos denominan a las grandes manchas urbanas que se perciben casi infinitas desde la escala humana–, pues al contrario de muchas metrópolis europeas, asiáticas o americanas, sigue siendo una pequeña ciudad con límites claramente definidos, particularmente, en su extremo este, donde todavía el alto de Ochomogo sigue siendo una barrera amplia y verde que separa el AMSJ de Cartago, la antigua ciudad colonial. En el este no hay todavía el efecto de conurbación completa, como sí se ha ido dando con la ciudad de Heredia, la otra cabecera provincial al norte, y en una medida todavía incipiente, con la ciudad de Alajuela al extremo oeste.
Los elementos básicos de la ciudad-capital se extienden territorialmente sin interrupción a lo largo de las microcuencas que conforman la cuenca alta del Río Tárcoles, que desagua al Valle Central. Así, la organización urbana del territorio, más que simplemente articulado, constituye un espacio construido como un todo intrínsecamente organizado, con una estructura funcional que abarca desde los límites extremos (no tan lejanos, a pocos kilómetros) a las sedes principales de alta centralidad que marcan la rutina predominante: residencia/trabajo.
Por supuesto que lo enunciado no es casual, se debe a la intervención estatal, oportuna y visionaria (décadas atrás), que creó Parques Nacionales en los macizos volcánicos (Irazú-Turrialba), la Zona Protectora de La Carpintera y las Zonas Especiales de Protección del Plan de la Gran Área Metropolitana (GAM), estas últimas desde 1982.
Tanto en lo simbólico como en lo institucional y legal, así como, en lo territorial y lo arquitectónico (el espacio construido desde la escala individual a la urbano-regional), la articulación intrincada de intervenciones (privadas o públicas), de diversas dimensiones, no puede comprenderse con una racionalidad unidimensional, desde lo nacional o desde el municipio, su comprensión requiere del análisis preciso, detallado y objetivo, sustentado en una visión multifacética e interdisciplinaria de escala intermedia: la subregión, que en Costa Rica ha sido definida formalmente desde hace cuatro décadas, pero ahora ha alcanzado realidad existencial, como unidad espacio/temporal: el AMSJ.
El AMSJ fue concebida como dimensión de planificación, cuando todavía no era una zona urbana indiferenciada, cuando únicamente era una red de pequeños poblados casi rurales articulados por viejas calles de cafetal o de carretas, que tenían como eje articulador la ciudad de San José, con límites más bien muy restringidos. Una ciudad creada con la exportación cafetalera a lo largo de un par de generaciones desde mediados del siglo XIX, que se empezaba a configurar progresivamente, sin extenderse mayor cosa a lo largo de un siglo, pavimentando poco a poco las callecillas de cafetal y construyendo los puentecitos de la época del Presidente Cortés; hasta la transformación abrupta que vino con el auge económico de la segunda posguerra y la construcción de un nuevo tipo de Estado con la amplia intervención surgida a partir de la década de los años cincuenta del siglo XX.
El AMSJ pasó de tener 190 mil habitantes en 1950 a 511 mil en 1973 y a 999 mil en el 2000 (según los Censos Nacionales publicados por el Instituto Nacional de Estadística y Censos, INEC). Los datos oficiales sobre el crecimiento de las otras ciudades cabeceras de provincia del Valle Central, muestran como en ese medio siglo, de 1950 a 2000, se fue constituyendo poco a poco el Gran Área Metropolitana (GAM), aunque de manera desarticulada. La GAM, hasta el año 2000, con su dimensión regional, todavía presentaba con claridad las grandes diferencias existentes entre el AMSJ (como una sola ciudad) y las otras ciudades de la GAM –Heredia, Alajuela y Cartago- las que habían tenido un acelerado proceso de crecimiento, en contraposición del AMSJ que apenas crecía.
No obstante, es en este territorio, el AMSJ, donde se han dado los cambios más dramáticos al interior de los cantones que la componen, algunos de ellos con un crecimiento abrupto, tal es el caso de Desamparados, Alajuelita, Escazú, Santa Ana en el sur, Moravia, Tibás al norte y Curridabat al este. En unos casos, producto de la aglomeración de grandes centros comerciales, así como, por el enriquecimiento de grupos de alto ingreso caracterizados por sus guetos protegidos por alambradas y muros. En otros casos, por el hacinamiento y altísima densidad de los poblados, ocupaciones inducidas y proyectos de vivienda estatal –inconclusos y deteriorados, ejemplos de arqueología urbana contemporánea– que se aglomeran y llegan a constituir grandes guetos de pobreza.
Los movimientos reivindicativos urbanos y las luchas populares desde las comunidades pobres han sido elemento esencial del proceso de formación del AMSJ y (aunque en pequeña escala) presentan también rasgos comunes con otras ciudades del continente, lo que no sucede con respecto a la producción industrial y la constitución de una gran masa obrera/industrial correspondiente a tal desarrollo, del que se ha carecido.
En relación con estos movimientos sociales, la respuesta institucional ha impulsado una ciudad segregada y segregacionista, donde un rasgo común perceptivo y cultural ha sido el ir identificando ciertos barrios con los inmigrantes internacionales y adicionado entonces la xenofobia a la segregación.
A lo largo de los últimos 50 años del siglo XX, en el AMSJ se ha concentrado el sector de ingreso medio, medianamente calificado o técnico y profesional, que sirve en la estructura burocrática del nuevo Estado Interventor o en el comercio y los servicios financieros que concentran buena parte de la población metropolitana, junto al pequeño, pero creciente y más reciente, contingente de ingreso medio/alto que labora en sectores como el de las telecomunicaciones, la industria electrónica y las tecnologías de información.
Es en este periodo de cambio de siglo, cuando en el mundo entero no sólo se consolida una sociedad basada en la comunicación global, dependiente de ésta, sino también, cuando la ciudad surge como su punto de encuentro, como cada uno de los nodos esenciales de la red mundial, que permiten la expresión tanto de hechos concretos (informativos, culturales), como de procesos políticos y económicos globales o subregionales a escala planetaria. Como ejemplo sobresalen la más recientes crisis económicas de los centros financieros del planeta, las guerras de intervención en Asia y el impacto del abrupto crecimiento de economías denominadas ‘emergentes’, en particular en el denominado ‘anillo del pacífico’, el cual compite, cada vez con más éxito, con el bloque europeo (también en construcción) y con la principal potencia que surge de la época pos guerra fría; competencia en la que repiten patrones de extracción y explotación inmensamente depredadores y contaminantes que se perciben y sufren intensamente en las ciudades del siglo XXI.
En el proceso se aplica una forma particular de corporación y una racionalidad propia de ésta, que redistribuye el trabajo y los servicios por el mundo entero, pero sigue centrando en algunas grandes metrópolis las decisiones sobre la distribución de inversiones o de contrataciones, en forma de redes de trabajo vinculados a la red mundial.
En Costa Rica, es el AMSJ la sede urbana que centraliza el mayor acceso a la red mundial de telecomunicaciones y el trabajo de miles de técnicos o profesionales jóvenes a ella vinculadas. Así, aunque es una pequeñísima ciudad, es también una ciudad capital y articulada estrechamente con los procesos globales, tanto los laborales como los económicos, un nodo más de la red global urbana; es el centro neurálgico de las sedes bancarias de las corporaciones financieras de escala planetaria en el país, lo que sin duda se hace notar en el paisaje urbano y arquitectónico de la ciudad.
Es en el AMSJ donde finalmente se expresa el impacto que la crisis mundial tiene en la economía abierta del país, y aunque éste es más obvio en regiones de alta afluencia turística o especulación inmobiliaria, termina por influir en la metrópoli capitalina en una doble vía. Primero, por el resultado directo de estos vaivenes sectoriales en una variedad de rubros: comercio, turismo, finanzas, inversión inmobiliaria, e incluso, los vínculos con China. En segundo lugar, por el efecto indirecto que implica, por ejemplo, la llegada de migrantes de regiones deterioradas, de alto desempleo, con cambios abruptos coyunturales o por la migración internacional más bien estructural, que se vincula con las diferencias internacionales en la región del istmo centroamericano y su contexto mesoamericano y caribeño.
La relación campo/ciudad se rediscutió ampliamente, desde hace medio siglo, frente al surgimiento de las megaciudades en el proceso de industrialización sustitutiva –en el sur– y la conurbación en las nuevas ciudades que concentraron los servicios, telecomunicaciones y centros financieros del mundo –en el norte–. La conurbación y la macrocefalia urbana en Latinoamérica, bastante común, tiende a crear inmensas demandas y enormes desperdicios, junto a inmensos cúmulos de desechos líquidos y sólidos, contaminantes y sin tratamiento, lo que lleva a la discusión teórica de varios aspectos que centran la atención regional (aunque pasan desapercibidos para muchos en Costa Rica y prácticamente están ausentes de la discusión a escala municipal) como son:
o La crisis urbana y la migración rural, segregación social y segregación urbana, frente al crecimiento de la renta del suelo y la política de vivienda.
o Los impactos ordenadores legislativos e institucionales: la renta del suelo frente a los controles carentes de recursos técnicos –como catastros multifinalitarios– y las políticas de asignación de usos del suelo por la simple y obsoleta vía reglamentaria: el ‘zoning’, la vialidad radial y circunvalación, la propiedad horizontal y surgimiento de guetos de ricos y guetos de pobres.
o La política social en ciudades predominantemente ilegales, la legalización y los esfuerzos de titulación, frente al crecimiento abrupto de la migración que crea una demanda no solvente concentrada en sitios donde encontrar trabajo.
o El crecimiento en extensión y bajo nivel, la ocupación de laderas o montañas circundantes, con contaminación de acuíferos y destrucción de cuencas.
La política urbana y el urbanismo contemporáneo han pasado de las influencias de la escuela de Chicago a los avances teóricos de los estructuralistas de la escuela francesa, de enorme impacto en América Latina en los años 60s y 70s, que centraron su análisis y propuestas en las contradicciones del espacio urbano como espacio de consumo y priorizaron el análisis de lo que llamaron los ‘medios de consumo colectivo’ por sobre los procesos productivos. La crítica ‘marxista’ y la crítica ‘sistémica’ por igual, impulsaron los enfoques ‘estructuralistas’ y crearon condiciones para un urbanismo ‘pos/ modernista’ que enfoca lo particular y se enfrenta a la desregulación, tratando de integrar impactos localizados e impulsos o sistemas generados de tendencias, más que la simple zonificación y regulación.
Si bien en Costa Rica estos temas han sido objeto de discusión académica, están ausentes en programas municipales, se han dejado de lado en planes regionales que siguen todavía planteándose como si la perspectiva de la II posguerra fuera la vigente y punto.
El exceso relativo de trámites se ha tomado como excusa para la desregulación a ultranza y la maraña burocrática existente, en muy diversas instituciones, se ha convertido en un obstáculo para alcanzar una efectiva determinación de los ámbitos de lo posible y lo deseable en lugares, situaciones y condiciones específicas. Aun cuando la legislación es pródiga con relación al uso posible del espacio, hay todavía grandes vacíos no solo en el campo mismo de la gestión jurídica, sino también en la aplicación mínima de muchas normas o responsabilidades. Esto es así, en particular, en el campo de la regulación pro-activa, aquella que determina no sólo qué no se puede hacer, sino en especial, qué se debe hacer, lo que resulta fundamental para el diseño de planes reguladores y de ordenamiento territorial regionales y subregionales, que sean a la vez planes de pre/inversión y orienten la intervención privada, o comunitaria, sobre el territorio; instrumentos que guíen el desarrollo como estrategia y no como una carlanca que se aferra en forma casi indisoluble a los reglamentos recién inventados para evitar que se pueda hacer algo.
Los cambios en las últimas décadas y la tendencia confirmada a conurbarse hacia el norte y con ello integrar al AMSJ la vertiente norte del Río Virilla, exige modificar la definición formal, jurídica del AMSJ, de manera que incluya varios cantones de Heredia, en particular Santo Domingo y Heredia centro, e incluso San Pablo o Belén, pues están totalmente integrados en una sola mancha urbana continua con los cantones de Tibás y San José.
En cambio, a pesar del crecimiento hasta ahora importante a lo largo de las rutas hacia Alajuela y de la ciudad de Alajuela, sobre prácticamente toda la extensión del cantón, todavía hay amplios espacios, grandes extensiones no urbanizadas entre Heredia centro y Alajuela o en la zona más al sur a lo largo de la autopista, que todavía al final de la primera década del siglo XXI no permitiría determinar que estos territorios al oeste sean parte de la aglomeración metropolitana. Estos territorios requieren un enfoque distinto desde la perspectiva planificadora: aquella en que se articula su organización y planificación administrativa, de largo plazo, en términos de región, o sea, en la escala de la denominada Gran Área Metropolitana de SJ (en un nuevo Plan GAM) y no en el nivel del AMSJ, que seguiría restringida como una unidad de planificación intermedia entre esta sub-región y la organización territorial de los cantones que son el asiento territorial y jurisdicción de los gobiernos locales.
Es utópica la constitución a mediano plazo de un equivalente a distrito nacional o central (que existen en grandes capitales como México o Londres) con un único gobierno local para toda el AMSJ, de ahí que no tiene objeto discutir su necesidad relativa en la escala y estructura espacial costarricense. No obstante, sí es indispensable la integración de organismos de planificación y ordenamiento territorial, ambiental y urbano a escala de la AMSJ (y debería ser parte substancial de los programas de gobierno de todos los alcaldes, en conjunto, de cada uno de los cantones del AMSJ, incluyendo aquellos que deberían integrarse a los del norte de San José ya anotados).
Lo señalado demanda la articulación y acción conjunta en temas tan obvios como el transporte y la infraestructura básica (calles, carreteras, puentes, disposición de desechos sólidos y líquidos, alcantarillado, agua potable y electricidad, así como redes telefónicas), pero también, exige incursionar en otros quizás menos obvios, como son la inversión pública en vivienda y asentamientos humanos, el manejo y el desarrollo de las micro cuencas y cuencas (de hecho toda la cuenca alta del Río Tárcoles), así como, en otros aspectos referidos a la constitución del AMSJ como ‘ciudad global’ con sus sedes financieras y de telecomunicaciones que se centralizan en alta densidad en la capital.
Es conocido, que las microcuencas no abarcan más de dos o tres cantones. Algunas de ellas se inician en zonas de alta pendiente y muy deforestadas, o en contraposición, a lo largo de barriadas densamente habitadas, transformándose rápida y fácilmente con la lluvia normal estacional, en torrentes que inundan rápidamente las zonas más céntricas de las cabeceras de cantón. Así, es fácil que colapsen vías claves como la circunvalación o las radiales a las cabeceras de cantón en la periferia de la ciudad de San José y por tanto, la planificación y organización, así como, la gerencia o administración de la microcuenca, debe ser parte de un plan de mayor escala, es decir, de un plan para el conjunto de la AMSJ, donde se definan las microcuencas y las cuencas de ríos como el Tiribí, Torres, María Aguilar y Virilla desde los extremos sur-este y nor-este del valle central hacia el inicio propiamente tal del Río Tárcoles, al extremo oeste de la ciudad.
Es en esa dimensión subregional en dónde se puede concebir y ejecutar un plan regional de gestión del riesgo frente a desastres, que integre lo social y lo técnico, la política social con la política productiva, que determine derroteros de carácter ambiental indispensables para la seguridad humana.
Esta tarea requiere algo más que coordinación entre alcaldes y grupos técnicos de los municipios, se necesita algo más que la simple colaboración por vía de organizaciones de municipios de escala sub-regional y sus apoyos más bien privados o de organismos no gubernamentales, esto demanda sin duda, la organización y puesta en operación de un organismo planificador técnico que reúna variedad de municipios (sedes del poder local y regidos por funcionarios electos en forma directa con vocación y propuestas político partidarias), para superar la escala local que tienen alcaldes y técnicos municipales.
Los gobiernos locales, sus alcaldes y técnicos usualmente tienen amplios conocimientos del detalle (los barrios, la cabecera cantonal y de distrito y los problemas urgentes: calles, alcantarillado y recolección de basuras, cobro de impuestos o patentes, etc.), aunque carecen de una perspectiva territorial de mayor escala, tanto la inmediata como la macro-regional y más aún, de los enfoques correspondientes más bien a corredores biológicos, comerciales, tecnológicos, energéticos, o para el conjunto de una cuenca, una costa o una cordillera. Estas escalas, que escapan al municipio, son las que requieren una atención más bien de carácter técnico, permanente, estable, o planes que tengan carácter de ‘asunto de Estado’ y no el de un simple programa o proyecto local-cantonal.
Hasta ahora, no se ha integrado un programa complejo que permita potenciar las múltiples fuerzas, energías, experiencias y disciplinas, que se trace metas de largo plazo y canalice recursos a las diversas entidades u organizaciones en la medida de su contribución a los objetivos y metas inmediatas y en función de su especialidad disciplinaria. Por tanto, se requiere consolidar un equipo técnico de trabajo inter disciplinario e inter institucional que permita acceder a nuevos conocimientos, experiencias y diversos enfoques sobre aspectos de urgente atención, como son aquellos referidos la sismicidad, la aglomeración-densidad, los aspectos hidro/geomorfológicos, pero también aquellos de índole socio económica y espacial, incluida la vialidad y las formas apropiadas de circulación de poblaciones superiores al millón de habitantes.
Si bien en el ámbito sub-regional, es decir del AMSJ, la trascendencia y la urgencia de fortalecer las líneas de trabajo técnicas, académicas y políticas para la intervención social y económica en el territorio es cada vez más aceptada, al menos de palabra, se carece todavía del impacto mínimo necesario, continuando así –en las acciones privadas o particulares- por los caminos de la improvisación, la trasgresión de las normas y la búsqueda de salidas legales para evitar los límites que se pretenden orientar por vía de planes reguladores, zonas de protección o áreas de uso restringido.
Se imponen entonces, son una necesidad urgente, las acciones que lleven a poner en práctica los planes de preinversión urbanos/regionales y las estrategias de desarrollo denueva base territorial –la cuenca, la micro/cuenca, la subregión metropolitana, los corredores biológicos y sociales, las áreas de megaproyectos, las zonas dadas por concesión o en zona franca- como alternativa a las restricciones esquemáticas y reglamentistas. Urge un enfoque heurístico y holístico, que integre el territorio de la AMSJ, no sólo como superficie geográfica, sino también, que incluya el subsuelo y el espacio aéreo, los recursos naturales y la biodiversidad.
Esta es una perspectiva que deberá concentrar presupuestos de inversión comunes y programas con sus proyectos que rebasen en mucho la escala del municipio y las disponibilidades técnicas de éste, incluso las de aquellos más importantes en presupuesto y capacidad de recursos humanos como el del cantón de San José. Esa es la escala propia y correspondiente a la Oficina de Planificación del Área Metropolitana de San Jose (OPAM-SJ), que se creó formalmente con la ley de planificación (#4240) medio siglo atrás, y pronto se dejó morir casi abruptamente, quitándole el financiamiento y los recursos humanos, hasta cerrarla. Empero, no es sino una estructura institucional técnica de ese tipo la que debe y puede asumir las tareas de la escala correspondiente a la región metropolitana, para orientar un futuro promisorio del AMSJ, la Metrópoli de Costa Rica.
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1. Casal, Julián del (Cuba) “En el campo”.
http://www.sifuesepoeta.com/11131--julian-del-casal--en-el-campo.html
2. El Área Metropolitana de San José (AMSJ) incluye las áreas urbanas de los cantones de: San José, Escazú, Desamparados, Aserrí, Goicoechea, Alajuelita, Vázquez de Coronado, Tibás, Moravia, Montes de Oca y Curridabat.
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A publicar próximamente por la Revista AMBIENTICO, UNA.
Plácenme los sombríos arrabales
Que encierran las vetustas capitales 1
La metrópoli capitalina es doblemente sede del Gobierno central y el nivel superior de sus tres poderes, junto a la de varios municipios –sedes del poder local electo-. En Costa Rica, no existe un distrito nacional político y administrativo propio de la ciudad capital, el Área Metropolitana de San José (AMSJ) incluye tanto el territorio del cantón central como el de once cantones (parcial o totalmente)2.
San José y su Área Metropolitana están muy lejos todavía de poder considerarse ‘ciudades sin confines’ –como muchos denominan a las grandes manchas urbanas que se perciben casi infinitas desde la escala humana–, pues al contrario de muchas metrópolis europeas, asiáticas o americanas, sigue siendo una pequeña ciudad con límites claramente definidos, particularmente, en su extremo este, donde todavía el alto de Ochomogo sigue siendo una barrera amplia y verde que separa el AMSJ de Cartago, la antigua ciudad colonial. En el este no hay todavía el efecto de conurbación completa, como sí se ha ido dando con la ciudad de Heredia, la otra cabecera provincial al norte, y en una medida todavía incipiente, con la ciudad de Alajuela al extremo oeste.
Los elementos básicos de la ciudad-capital se extienden territorialmente sin interrupción a lo largo de las microcuencas que conforman la cuenca alta del Río Tárcoles, que desagua al Valle Central. Así, la organización urbana del territorio, más que simplemente articulado, constituye un espacio construido como un todo intrínsecamente organizado, con una estructura funcional que abarca desde los límites extremos (no tan lejanos, a pocos kilómetros) a las sedes principales de alta centralidad que marcan la rutina predominante: residencia/trabajo.
Por supuesto que lo enunciado no es casual, se debe a la intervención estatal, oportuna y visionaria (décadas atrás), que creó Parques Nacionales en los macizos volcánicos (Irazú-Turrialba), la Zona Protectora de La Carpintera y las Zonas Especiales de Protección del Plan de la Gran Área Metropolitana (GAM), estas últimas desde 1982.
Tanto en lo simbólico como en lo institucional y legal, así como, en lo territorial y lo arquitectónico (el espacio construido desde la escala individual a la urbano-regional), la articulación intrincada de intervenciones (privadas o públicas), de diversas dimensiones, no puede comprenderse con una racionalidad unidimensional, desde lo nacional o desde el municipio, su comprensión requiere del análisis preciso, detallado y objetivo, sustentado en una visión multifacética e interdisciplinaria de escala intermedia: la subregión, que en Costa Rica ha sido definida formalmente desde hace cuatro décadas, pero ahora ha alcanzado realidad existencial, como unidad espacio/temporal: el AMSJ.
El AMSJ fue concebida como dimensión de planificación, cuando todavía no era una zona urbana indiferenciada, cuando únicamente era una red de pequeños poblados casi rurales articulados por viejas calles de cafetal o de carretas, que tenían como eje articulador la ciudad de San José, con límites más bien muy restringidos. Una ciudad creada con la exportación cafetalera a lo largo de un par de generaciones desde mediados del siglo XIX, que se empezaba a configurar progresivamente, sin extenderse mayor cosa a lo largo de un siglo, pavimentando poco a poco las callecillas de cafetal y construyendo los puentecitos de la época del Presidente Cortés; hasta la transformación abrupta que vino con el auge económico de la segunda posguerra y la construcción de un nuevo tipo de Estado con la amplia intervención surgida a partir de la década de los años cincuenta del siglo XX.
El AMSJ pasó de tener 190 mil habitantes en 1950 a 511 mil en 1973 y a 999 mil en el 2000 (según los Censos Nacionales publicados por el Instituto Nacional de Estadística y Censos, INEC). Los datos oficiales sobre el crecimiento de las otras ciudades cabeceras de provincia del Valle Central, muestran como en ese medio siglo, de 1950 a 2000, se fue constituyendo poco a poco el Gran Área Metropolitana (GAM), aunque de manera desarticulada. La GAM, hasta el año 2000, con su dimensión regional, todavía presentaba con claridad las grandes diferencias existentes entre el AMSJ (como una sola ciudad) y las otras ciudades de la GAM –Heredia, Alajuela y Cartago- las que habían tenido un acelerado proceso de crecimiento, en contraposición del AMSJ que apenas crecía.
No obstante, es en este territorio, el AMSJ, donde se han dado los cambios más dramáticos al interior de los cantones que la componen, algunos de ellos con un crecimiento abrupto, tal es el caso de Desamparados, Alajuelita, Escazú, Santa Ana en el sur, Moravia, Tibás al norte y Curridabat al este. En unos casos, producto de la aglomeración de grandes centros comerciales, así como, por el enriquecimiento de grupos de alto ingreso caracterizados por sus guetos protegidos por alambradas y muros. En otros casos, por el hacinamiento y altísima densidad de los poblados, ocupaciones inducidas y proyectos de vivienda estatal –inconclusos y deteriorados, ejemplos de arqueología urbana contemporánea– que se aglomeran y llegan a constituir grandes guetos de pobreza.
Los movimientos reivindicativos urbanos y las luchas populares desde las comunidades pobres han sido elemento esencial del proceso de formación del AMSJ y (aunque en pequeña escala) presentan también rasgos comunes con otras ciudades del continente, lo que no sucede con respecto a la producción industrial y la constitución de una gran masa obrera/industrial correspondiente a tal desarrollo, del que se ha carecido.
En relación con estos movimientos sociales, la respuesta institucional ha impulsado una ciudad segregada y segregacionista, donde un rasgo común perceptivo y cultural ha sido el ir identificando ciertos barrios con los inmigrantes internacionales y adicionado entonces la xenofobia a la segregación.
A lo largo de los últimos 50 años del siglo XX, en el AMSJ se ha concentrado el sector de ingreso medio, medianamente calificado o técnico y profesional, que sirve en la estructura burocrática del nuevo Estado Interventor o en el comercio y los servicios financieros que concentran buena parte de la población metropolitana, junto al pequeño, pero creciente y más reciente, contingente de ingreso medio/alto que labora en sectores como el de las telecomunicaciones, la industria electrónica y las tecnologías de información.
Es en este periodo de cambio de siglo, cuando en el mundo entero no sólo se consolida una sociedad basada en la comunicación global, dependiente de ésta, sino también, cuando la ciudad surge como su punto de encuentro, como cada uno de los nodos esenciales de la red mundial, que permiten la expresión tanto de hechos concretos (informativos, culturales), como de procesos políticos y económicos globales o subregionales a escala planetaria. Como ejemplo sobresalen la más recientes crisis económicas de los centros financieros del planeta, las guerras de intervención en Asia y el impacto del abrupto crecimiento de economías denominadas ‘emergentes’, en particular en el denominado ‘anillo del pacífico’, el cual compite, cada vez con más éxito, con el bloque europeo (también en construcción) y con la principal potencia que surge de la época pos guerra fría; competencia en la que repiten patrones de extracción y explotación inmensamente depredadores y contaminantes que se perciben y sufren intensamente en las ciudades del siglo XXI.
En el proceso se aplica una forma particular de corporación y una racionalidad propia de ésta, que redistribuye el trabajo y los servicios por el mundo entero, pero sigue centrando en algunas grandes metrópolis las decisiones sobre la distribución de inversiones o de contrataciones, en forma de redes de trabajo vinculados a la red mundial.
En Costa Rica, es el AMSJ la sede urbana que centraliza el mayor acceso a la red mundial de telecomunicaciones y el trabajo de miles de técnicos o profesionales jóvenes a ella vinculadas. Así, aunque es una pequeñísima ciudad, es también una ciudad capital y articulada estrechamente con los procesos globales, tanto los laborales como los económicos, un nodo más de la red global urbana; es el centro neurálgico de las sedes bancarias de las corporaciones financieras de escala planetaria en el país, lo que sin duda se hace notar en el paisaje urbano y arquitectónico de la ciudad.
Es en el AMSJ donde finalmente se expresa el impacto que la crisis mundial tiene en la economía abierta del país, y aunque éste es más obvio en regiones de alta afluencia turística o especulación inmobiliaria, termina por influir en la metrópoli capitalina en una doble vía. Primero, por el resultado directo de estos vaivenes sectoriales en una variedad de rubros: comercio, turismo, finanzas, inversión inmobiliaria, e incluso, los vínculos con China. En segundo lugar, por el efecto indirecto que implica, por ejemplo, la llegada de migrantes de regiones deterioradas, de alto desempleo, con cambios abruptos coyunturales o por la migración internacional más bien estructural, que se vincula con las diferencias internacionales en la región del istmo centroamericano y su contexto mesoamericano y caribeño.
La relación campo/ciudad se rediscutió ampliamente, desde hace medio siglo, frente al surgimiento de las megaciudades en el proceso de industrialización sustitutiva –en el sur– y la conurbación en las nuevas ciudades que concentraron los servicios, telecomunicaciones y centros financieros del mundo –en el norte–. La conurbación y la macrocefalia urbana en Latinoamérica, bastante común, tiende a crear inmensas demandas y enormes desperdicios, junto a inmensos cúmulos de desechos líquidos y sólidos, contaminantes y sin tratamiento, lo que lleva a la discusión teórica de varios aspectos que centran la atención regional (aunque pasan desapercibidos para muchos en Costa Rica y prácticamente están ausentes de la discusión a escala municipal) como son:
o La crisis urbana y la migración rural, segregación social y segregación urbana, frente al crecimiento de la renta del suelo y la política de vivienda.
o Los impactos ordenadores legislativos e institucionales: la renta del suelo frente a los controles carentes de recursos técnicos –como catastros multifinalitarios– y las políticas de asignación de usos del suelo por la simple y obsoleta vía reglamentaria: el ‘zoning’, la vialidad radial y circunvalación, la propiedad horizontal y surgimiento de guetos de ricos y guetos de pobres.
o La política social en ciudades predominantemente ilegales, la legalización y los esfuerzos de titulación, frente al crecimiento abrupto de la migración que crea una demanda no solvente concentrada en sitios donde encontrar trabajo.
o El crecimiento en extensión y bajo nivel, la ocupación de laderas o montañas circundantes, con contaminación de acuíferos y destrucción de cuencas.
La política urbana y el urbanismo contemporáneo han pasado de las influencias de la escuela de Chicago a los avances teóricos de los estructuralistas de la escuela francesa, de enorme impacto en América Latina en los años 60s y 70s, que centraron su análisis y propuestas en las contradicciones del espacio urbano como espacio de consumo y priorizaron el análisis de lo que llamaron los ‘medios de consumo colectivo’ por sobre los procesos productivos. La crítica ‘marxista’ y la crítica ‘sistémica’ por igual, impulsaron los enfoques ‘estructuralistas’ y crearon condiciones para un urbanismo ‘pos/ modernista’ que enfoca lo particular y se enfrenta a la desregulación, tratando de integrar impactos localizados e impulsos o sistemas generados de tendencias, más que la simple zonificación y regulación.
Si bien en Costa Rica estos temas han sido objeto de discusión académica, están ausentes en programas municipales, se han dejado de lado en planes regionales que siguen todavía planteándose como si la perspectiva de la II posguerra fuera la vigente y punto.
El exceso relativo de trámites se ha tomado como excusa para la desregulación a ultranza y la maraña burocrática existente, en muy diversas instituciones, se ha convertido en un obstáculo para alcanzar una efectiva determinación de los ámbitos de lo posible y lo deseable en lugares, situaciones y condiciones específicas. Aun cuando la legislación es pródiga con relación al uso posible del espacio, hay todavía grandes vacíos no solo en el campo mismo de la gestión jurídica, sino también en la aplicación mínima de muchas normas o responsabilidades. Esto es así, en particular, en el campo de la regulación pro-activa, aquella que determina no sólo qué no se puede hacer, sino en especial, qué se debe hacer, lo que resulta fundamental para el diseño de planes reguladores y de ordenamiento territorial regionales y subregionales, que sean a la vez planes de pre/inversión y orienten la intervención privada, o comunitaria, sobre el territorio; instrumentos que guíen el desarrollo como estrategia y no como una carlanca que se aferra en forma casi indisoluble a los reglamentos recién inventados para evitar que se pueda hacer algo.
Los cambios en las últimas décadas y la tendencia confirmada a conurbarse hacia el norte y con ello integrar al AMSJ la vertiente norte del Río Virilla, exige modificar la definición formal, jurídica del AMSJ, de manera que incluya varios cantones de Heredia, en particular Santo Domingo y Heredia centro, e incluso San Pablo o Belén, pues están totalmente integrados en una sola mancha urbana continua con los cantones de Tibás y San José.
En cambio, a pesar del crecimiento hasta ahora importante a lo largo de las rutas hacia Alajuela y de la ciudad de Alajuela, sobre prácticamente toda la extensión del cantón, todavía hay amplios espacios, grandes extensiones no urbanizadas entre Heredia centro y Alajuela o en la zona más al sur a lo largo de la autopista, que todavía al final de la primera década del siglo XXI no permitiría determinar que estos territorios al oeste sean parte de la aglomeración metropolitana. Estos territorios requieren un enfoque distinto desde la perspectiva planificadora: aquella en que se articula su organización y planificación administrativa, de largo plazo, en términos de región, o sea, en la escala de la denominada Gran Área Metropolitana de SJ (en un nuevo Plan GAM) y no en el nivel del AMSJ, que seguiría restringida como una unidad de planificación intermedia entre esta sub-región y la organización territorial de los cantones que son el asiento territorial y jurisdicción de los gobiernos locales.
Es utópica la constitución a mediano plazo de un equivalente a distrito nacional o central (que existen en grandes capitales como México o Londres) con un único gobierno local para toda el AMSJ, de ahí que no tiene objeto discutir su necesidad relativa en la escala y estructura espacial costarricense. No obstante, sí es indispensable la integración de organismos de planificación y ordenamiento territorial, ambiental y urbano a escala de la AMSJ (y debería ser parte substancial de los programas de gobierno de todos los alcaldes, en conjunto, de cada uno de los cantones del AMSJ, incluyendo aquellos que deberían integrarse a los del norte de San José ya anotados).
Lo señalado demanda la articulación y acción conjunta en temas tan obvios como el transporte y la infraestructura básica (calles, carreteras, puentes, disposición de desechos sólidos y líquidos, alcantarillado, agua potable y electricidad, así como redes telefónicas), pero también, exige incursionar en otros quizás menos obvios, como son la inversión pública en vivienda y asentamientos humanos, el manejo y el desarrollo de las micro cuencas y cuencas (de hecho toda la cuenca alta del Río Tárcoles), así como, en otros aspectos referidos a la constitución del AMSJ como ‘ciudad global’ con sus sedes financieras y de telecomunicaciones que se centralizan en alta densidad en la capital.
Es conocido, que las microcuencas no abarcan más de dos o tres cantones. Algunas de ellas se inician en zonas de alta pendiente y muy deforestadas, o en contraposición, a lo largo de barriadas densamente habitadas, transformándose rápida y fácilmente con la lluvia normal estacional, en torrentes que inundan rápidamente las zonas más céntricas de las cabeceras de cantón. Así, es fácil que colapsen vías claves como la circunvalación o las radiales a las cabeceras de cantón en la periferia de la ciudad de San José y por tanto, la planificación y organización, así como, la gerencia o administración de la microcuenca, debe ser parte de un plan de mayor escala, es decir, de un plan para el conjunto de la AMSJ, donde se definan las microcuencas y las cuencas de ríos como el Tiribí, Torres, María Aguilar y Virilla desde los extremos sur-este y nor-este del valle central hacia el inicio propiamente tal del Río Tárcoles, al extremo oeste de la ciudad.
Es en esa dimensión subregional en dónde se puede concebir y ejecutar un plan regional de gestión del riesgo frente a desastres, que integre lo social y lo técnico, la política social con la política productiva, que determine derroteros de carácter ambiental indispensables para la seguridad humana.
Esta tarea requiere algo más que coordinación entre alcaldes y grupos técnicos de los municipios, se necesita algo más que la simple colaboración por vía de organizaciones de municipios de escala sub-regional y sus apoyos más bien privados o de organismos no gubernamentales, esto demanda sin duda, la organización y puesta en operación de un organismo planificador técnico que reúna variedad de municipios (sedes del poder local y regidos por funcionarios electos en forma directa con vocación y propuestas político partidarias), para superar la escala local que tienen alcaldes y técnicos municipales.
Los gobiernos locales, sus alcaldes y técnicos usualmente tienen amplios conocimientos del detalle (los barrios, la cabecera cantonal y de distrito y los problemas urgentes: calles, alcantarillado y recolección de basuras, cobro de impuestos o patentes, etc.), aunque carecen de una perspectiva territorial de mayor escala, tanto la inmediata como la macro-regional y más aún, de los enfoques correspondientes más bien a corredores biológicos, comerciales, tecnológicos, energéticos, o para el conjunto de una cuenca, una costa o una cordillera. Estas escalas, que escapan al municipio, son las que requieren una atención más bien de carácter técnico, permanente, estable, o planes que tengan carácter de ‘asunto de Estado’ y no el de un simple programa o proyecto local-cantonal.
Hasta ahora, no se ha integrado un programa complejo que permita potenciar las múltiples fuerzas, energías, experiencias y disciplinas, que se trace metas de largo plazo y canalice recursos a las diversas entidades u organizaciones en la medida de su contribución a los objetivos y metas inmediatas y en función de su especialidad disciplinaria. Por tanto, se requiere consolidar un equipo técnico de trabajo inter disciplinario e inter institucional que permita acceder a nuevos conocimientos, experiencias y diversos enfoques sobre aspectos de urgente atención, como son aquellos referidos la sismicidad, la aglomeración-densidad, los aspectos hidro/geomorfológicos, pero también aquellos de índole socio económica y espacial, incluida la vialidad y las formas apropiadas de circulación de poblaciones superiores al millón de habitantes.
Si bien en el ámbito sub-regional, es decir del AMSJ, la trascendencia y la urgencia de fortalecer las líneas de trabajo técnicas, académicas y políticas para la intervención social y económica en el territorio es cada vez más aceptada, al menos de palabra, se carece todavía del impacto mínimo necesario, continuando así –en las acciones privadas o particulares- por los caminos de la improvisación, la trasgresión de las normas y la búsqueda de salidas legales para evitar los límites que se pretenden orientar por vía de planes reguladores, zonas de protección o áreas de uso restringido.
Se imponen entonces, son una necesidad urgente, las acciones que lleven a poner en práctica los planes de preinversión urbanos/regionales y las estrategias de desarrollo denueva base territorial –la cuenca, la micro/cuenca, la subregión metropolitana, los corredores biológicos y sociales, las áreas de megaproyectos, las zonas dadas por concesión o en zona franca- como alternativa a las restricciones esquemáticas y reglamentistas. Urge un enfoque heurístico y holístico, que integre el territorio de la AMSJ, no sólo como superficie geográfica, sino también, que incluya el subsuelo y el espacio aéreo, los recursos naturales y la biodiversidad.
Esta es una perspectiva que deberá concentrar presupuestos de inversión comunes y programas con sus proyectos que rebasen en mucho la escala del municipio y las disponibilidades técnicas de éste, incluso las de aquellos más importantes en presupuesto y capacidad de recursos humanos como el del cantón de San José. Esa es la escala propia y correspondiente a la Oficina de Planificación del Área Metropolitana de San Jose (OPAM-SJ), que se creó formalmente con la ley de planificación (#4240) medio siglo atrás, y pronto se dejó morir casi abruptamente, quitándole el financiamiento y los recursos humanos, hasta cerrarla. Empero, no es sino una estructura institucional técnica de ese tipo la que debe y puede asumir las tareas de la escala correspondiente a la región metropolitana, para orientar un futuro promisorio del AMSJ, la Metrópoli de Costa Rica.
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1. Casal, Julián del (Cuba) “En el campo”.
http://www.sifuesepoeta.com/11131--julian-del-casal--en-el-campo.html
2. El Área Metropolitana de San José (AMSJ) incluye las áreas urbanas de los cantones de: San José, Escazú, Desamparados, Aserrí, Goicoechea, Alajuelita, Vázquez de Coronado, Tibás, Moravia, Montes de Oca y Curridabat.
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A publicar próximamente por la Revista AMBIENTICO, UNA.
martes, octubre 12, 2010
DE DOMICILIOS Y FALSEDADES
En 1977 por instrucciones ‘del partido’ cambié mi dirección electoral para Puntarenas –junto con un buen grupo de compañeros de San José y San Ramón, entre otros sitios- pues me pasaría mucho tiempo por allá en los últimos meses del período electoral del 78 y de hecho, votaría allá en el distrito de Barranca, donde colaboraba en la organización de cientos de familias que había ocupado el Playón del Río Barranca, simultáneamente con los de Cangrejal, en los humedales de Chacarita, pero además organizábamos los comités del FPC en toda la región. Mantenía obviamente mi residencia real en San José, pues estudiaba y trabajaba en la UCR, vivía en San Pedro, pero mi trabajo político estaba en el puerto, de hecho, fui el ‘fiscal general’ del FPC para el cantón central de Puntarenas y estuve en el centro de votación hasta la madrugada, cuando llegaron los sacos con material electoral de Chira y las otras islas del golfo junto con las de los distritos de la península.
Cientos de miles de ciudadanos vivimos en un lugar y votamos en otro, y de ahí lo crucial que es la organización del transporte y la financiación gigantesca que se requiere para trasladar esa enorme masa, a veces cientos de kilómetros, para que pueda votar muy lejos de su residencia habitual.
No es algo solo casual o de la gente del pueblo nada más. De hecho es público y notorio que Ottón vota en las mañanas muy temprano en ‘su cantón’ –Pérez Zeledón- y luego se traslada a otros lugares, pero todos sabemos que desde principios de los años 1970s, cuando se vino a estudiar a la UCR (y fuimos compañeros en el ‘grupo de estudio’ por años) casi siempre ha residido en San Pedro, aunque fue diputado por Pérez. De hecho su casa de San Pedro es un hito urbano y se dan direcciones tomándola como referencia: de la casa de Ottón cien… Oscar también vota en Heredia y fue diputado por Heredia, pero todo el mundo (literalmente) sabe dónde queda la casa ‘de Oscar’, pues ahí ha residido por décadas, antes y después de ser dos veces presidente, y también es un hito urbano desde el que se indican las direcciones en Rohrmoser y ahí recibe a dignatarios y desde ahí gobernó al país; pero vota en Heredia y la prensa lo sigue en tumultos cuando va a depositar su voto en la vieja escuelita y saluda a sus maestras de primaria: todos lo vemos cada 4 años.
En muchas ocasiones, que sería ocioso citar, los partidos pequeños han movido sus gentes para que voten en determinados lugares, cambiando su domicilio electoral, incluso en grandes cantidades, cuando por ejemplo en una provincia se tienen más posibilidades de elegir en cierto cantón y se trasladan votantes seguros de otros cantones para aumentar esa posibilidad y concentrar fuerzas. Esa es una opción ampliamente conocida desde hace muchas décadas, en mi caso la conozco desde las elecciones de 1973. No obstante, todos mantienen sus residencias habituales y solo cambian su domicilio electoral, fácilmente, mediante un trámite en el registro.
Después de las elecciones del 78, cambié de nuevo mi domicilio electoral, pero a Moravia de dónde era oriundo y dónde viví mi infancia-adolescencia, pero seguí residiendo en San Pero. Más recientemente cambié mi domicilio a San Juan, La Unión, aunque voto en San Diego, del mismo cantón, pero es muy difícil conocer quiénes son los candidatos de las listas cantonales pues casi siempre la atención se centra en el pueblo de Tres Ríos y no en las urbanizaciones. Es aún peor en lo referente a diputados que son personas de Cartago que por aquí no se conocen y que difícilmente vendrán por la parte de Pinares que también representan en la Asamblea.
Hace muchos años escuché una referencia jocosa sobre el tema, cuando Tony Pacheco nos decía que siempre había querido ser diputado por Alajuela, su ciudad de siempre, pero que el PLN (siendo candidato a ‘diputado nacional’ en las elecciones del 94) le asignó representar Alajuelita, y decía muerto de la risa, que quizás por razones de tamaño eso era más adecuado.
En mi plan de vida política esperaba trasladar, para las próximas elecciones, mi domicilio electoral a Parrita, donde eventualmente, en algunos años, iré a residir y esperaba empezar mi carrera en el 2014 como síndico por Isla Damas. No obstante ahora tendré que tener cuidado, no me vayan a acusar por falsedad ideológica y así nunca arranque esa exitosa carrera política con que esperaba cerrar mis días, ya que solo ser pensionado frente al mar es muy aburrido, ¿o no?
Cientos de miles de ciudadanos vivimos en un lugar y votamos en otro, y de ahí lo crucial que es la organización del transporte y la financiación gigantesca que se requiere para trasladar esa enorme masa, a veces cientos de kilómetros, para que pueda votar muy lejos de su residencia habitual.
No es algo solo casual o de la gente del pueblo nada más. De hecho es público y notorio que Ottón vota en las mañanas muy temprano en ‘su cantón’ –Pérez Zeledón- y luego se traslada a otros lugares, pero todos sabemos que desde principios de los años 1970s, cuando se vino a estudiar a la UCR (y fuimos compañeros en el ‘grupo de estudio’ por años) casi siempre ha residido en San Pedro, aunque fue diputado por Pérez. De hecho su casa de San Pedro es un hito urbano y se dan direcciones tomándola como referencia: de la casa de Ottón cien… Oscar también vota en Heredia y fue diputado por Heredia, pero todo el mundo (literalmente) sabe dónde queda la casa ‘de Oscar’, pues ahí ha residido por décadas, antes y después de ser dos veces presidente, y también es un hito urbano desde el que se indican las direcciones en Rohrmoser y ahí recibe a dignatarios y desde ahí gobernó al país; pero vota en Heredia y la prensa lo sigue en tumultos cuando va a depositar su voto en la vieja escuelita y saluda a sus maestras de primaria: todos lo vemos cada 4 años.
En muchas ocasiones, que sería ocioso citar, los partidos pequeños han movido sus gentes para que voten en determinados lugares, cambiando su domicilio electoral, incluso en grandes cantidades, cuando por ejemplo en una provincia se tienen más posibilidades de elegir en cierto cantón y se trasladan votantes seguros de otros cantones para aumentar esa posibilidad y concentrar fuerzas. Esa es una opción ampliamente conocida desde hace muchas décadas, en mi caso la conozco desde las elecciones de 1973. No obstante, todos mantienen sus residencias habituales y solo cambian su domicilio electoral, fácilmente, mediante un trámite en el registro.
Después de las elecciones del 78, cambié de nuevo mi domicilio electoral, pero a Moravia de dónde era oriundo y dónde viví mi infancia-adolescencia, pero seguí residiendo en San Pero. Más recientemente cambié mi domicilio a San Juan, La Unión, aunque voto en San Diego, del mismo cantón, pero es muy difícil conocer quiénes son los candidatos de las listas cantonales pues casi siempre la atención se centra en el pueblo de Tres Ríos y no en las urbanizaciones. Es aún peor en lo referente a diputados que son personas de Cartago que por aquí no se conocen y que difícilmente vendrán por la parte de Pinares que también representan en la Asamblea.
Hace muchos años escuché una referencia jocosa sobre el tema, cuando Tony Pacheco nos decía que siempre había querido ser diputado por Alajuela, su ciudad de siempre, pero que el PLN (siendo candidato a ‘diputado nacional’ en las elecciones del 94) le asignó representar Alajuelita, y decía muerto de la risa, que quizás por razones de tamaño eso era más adecuado.
En mi plan de vida política esperaba trasladar, para las próximas elecciones, mi domicilio electoral a Parrita, donde eventualmente, en algunos años, iré a residir y esperaba empezar mi carrera en el 2014 como síndico por Isla Damas. No obstante ahora tendré que tener cuidado, no me vayan a acusar por falsedad ideológica y así nunca arranque esa exitosa carrera política con que esperaba cerrar mis días, ya que solo ser pensionado frente al mar es muy aburrido, ¿o no?
Hoy pierde la sele 0-3 (análisis de coyuntura)
Hoy pierde la sele 0-3 frente a la selecta y mañana Li destituye a Lavolpe luego de presentar su renuncia irrevocable. En el puerto se organizan ‘redes sociales’ para pedirle a Li que vuelva a rescatar la gloriosa divisa naranja y le ofrecen como incentivo elegirlo por aclamación en la alcaldía del cantón central.
La prensa acuciosa le pregunta a Tijerino si no le parece sospechoso que el argentino resida en Méjico y viva en la opulencia sin trabajar, y este cauto responde que nombrará una comisión y guarda prudente silencio (no quiere hablar demasiado pues su acento nica lo hace también sospechoso, junto a René, por mantenerse callados respecto de la presa y drenaje que Ortega está haciendo en el río San Juan).
Antes que la comisión se constituya, faltaba más, la Contraloría manda a restituir a Lavolpe y en una resolución redactada por el antiguo responsable de ‘concesiones’ se le recompensa con extender su contrato hasta el 2018 y un aumento de 50% de salario, que se pagará prorrateado como recargo a las entradas de las graderías de sol del estadio chino, para lo que se harán casetas nuevas tipo peaje.
La prensa presiona en Zapote pues Marquitos no quiere hablar para evitar meter la pata pero la señora de la casa, que sí opina hasta sobre el origen de las papas, dice que no le extraña que la sele siga perdiendo pero que eso es algo que también se le debe a OAS.
MAR (12-10-10)
La prensa acuciosa le pregunta a Tijerino si no le parece sospechoso que el argentino resida en Méjico y viva en la opulencia sin trabajar, y este cauto responde que nombrará una comisión y guarda prudente silencio (no quiere hablar demasiado pues su acento nica lo hace también sospechoso, junto a René, por mantenerse callados respecto de la presa y drenaje que Ortega está haciendo en el río San Juan).
Antes que la comisión se constituya, faltaba más, la Contraloría manda a restituir a Lavolpe y en una resolución redactada por el antiguo responsable de ‘concesiones’ se le recompensa con extender su contrato hasta el 2018 y un aumento de 50% de salario, que se pagará prorrateado como recargo a las entradas de las graderías de sol del estadio chino, para lo que se harán casetas nuevas tipo peaje.
La prensa presiona en Zapote pues Marquitos no quiere hablar para evitar meter la pata pero la señora de la casa, que sí opina hasta sobre el origen de las papas, dice que no le extraña que la sele siga perdiendo pero que eso es algo que también se le debe a OAS.
MAR (12-10-10)
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