sábado, octubre 09, 2010

Por un Plan Integral para el Desarrollo Urbano Sostenible

-HACE MAS DE DIEZ Y OCHO AÑOS Y NADA-

Por Radio Universidad de CR
30 de junio de 1992


Las primeras lluvias del año han servido para mostrar la gravísima condición en que viven importantes sectores de la población del Área Metropolitana de San José y muchos pobladores de muchas otras partes del país. Primero los derrumbes empezaron a causar muertes y poco después las inundaciones dañaron o destruyeron decenas de viviendas. De inmediato se ha planteado la necesidad de trasladar a cientos de familias de las zonas en peligro inminente, sin embargo muchas familias se niegan a su traslado considerando que las condiciones de su nuevo sitio no mejorarían sustancialmente su actual condición, y si perderían todo lo que tienen, producto del ahorro familiar de muchos años.

En efecto, si bien la localización de centenares de pequeños albergues, ranchos y viviendas es causa de peligro inminente, también es cierto que las familias se han localizado en esos peligros sitios por años y han alcanzado alguna estabilidad y cierta mínima comodidad como producto de su trabajo, la mutua colaboración y la presión sobre las instituciones. En todo el proceso no ha faltado una buena dosis de clientelismo político y electoral a escala municipal, de diputados o instituciones, que han permitido a los vecinos la obtención de algunos servicios como redes eléctricas y de agua o alcantarillado.

La emergencia como política ha sido la respuesta durante los últimos tres gobiernos. No se ha aplicado ni preparado un plan integral de desarrollo urbano que permita la protección de recursos con la amplia participación de los vecinos en programas de desarrollo ambiental comunitario. Los planes inmediatos de traslado se han dado como respuesta al conflicto o a la tragedia. Los vecinos han sufrido años de pésimas condiciones y trabajo de mejoramiento del barrio y sus viviendas, pero las alternativas que las instituciones les han propuesto han sido: traslados a mayores tugurios, pérdida total de su ahorro por años y del hábitat alcanzado. Han tenido que pasar otros tantos años de penurias en sus nuevos sitios, con nuevas presiones y trámites para lograr la construcción viviendas, muchas sin la infraestructura mínima necesaria.

Las grandes fincas estatales donde se ha acostumbrado re-localizar tugurios desde 1982 se han mantenido en sitios de extrema penuria y escasa dotación de infraestructura por años, antes de que finalmente se incluyan en algún presupuesto los fondos para la construcción de viviendas mínimas, o una nueva emergencia o campaña electoral imponga la necesaria inauguración, la cual ha llegado dos veces en muchos casos.

La creación de nuevos y grandes ‘precarios’ en fincas estatales es una tendencia que hay que romper. El que las nuevas tragedias del inicio del invierno vuelvan a enfrentarse con traslados masivos a viejos tugurios estatales simplemente lleva a las familias a enfrentar nuevos problemas y nuevos peligros. Las familias saben que ello no es una solución.

En el actual proceso de ajuste que impone políticas de descentralización sin que las Municipalidades tengan capacidad alguna para asumir los nuevos costos, y políticas de focalización sin programas alternativos para la población que queda descubierta, se requiere vislumbrar algo más que un nuevo plan de emergencia. La debilidad de la organización comunitaria y su escasa capacidad para proponer opciones alternativas ha llevado a muchos a la resignación o a la resistencia a sufrir nuevos traslados de emergencia.

Los desastres naturales no son naturales, son producto de la falta de opciones a la necesidad inefectiva de vivienda, infraestructura y servicios colectivos. El uso excesivo e inadecuado de zonas de alto riesgo destruye el medio natural y termina por destruir las viviendas.

La grave situación impone la inmediata puesta en marcha de un Plan Integral para el Desarrollo Urbano Sostenible, unido a una estrategia de Desarrollo Ambiental Comunitario, que permita evitar nuevas tragedias en el resto del período de lluvias e inicie el proceso definitivo de recuperación de zonas peligrosas y de rehabilitación de los tugurios estatales.

jueves, octubre 07, 2010

LOS CHINOS DE RESTAURANT SON UNA CLASE SOCIAL

LA NOVÍSIMA TESIS DEL DR. ARGÜELLO: LOS CHINOS DE RESTAURANT SON UNA CLASE SOCIAL.


Partamos de una definición:

“las clases sociales son grandes grupos…etc.” todo mundo la conoce.

Pues bien, si se analiza con detalle los ‘chinos de restaurant’ (CH-R), no importa si son hombres o mujeres, viejos o jóvenes, gordos o flacos (aunque casi todos son flacos) cumplen a cabalidad y en forma bastante rigurosa con la definición, como pasaremos a especificarlo adelante; pero además, desde otras perspectivas menos siglo XIX también se puede coincidir, por ejemplo analizando aspectos más bien de carácter cultural –o super estructurales- como la lengua, la espacialidad y territorialidad, la música y hasta los adornos de los restaurantes, similares en todas partes del mundo: farolitos con dragones y borlas rojas, espejos con marcos dorados, lámparas o jarrones de imitación ‘china’, algunas paredes pintadas de rojo profundo, menús con nombres poco entendibles, etc. Los CH-R se encuentran en todo el planeta, excepto en China, donde no hay ‘chinos de restaurant’ porque todos son ‘chinos de la China’ (incluyendo los de la provincia de la isla de Taiwán y los de la península e isla de Hong Kong --香港, por sus caracteres chinos, creo--).

Ahora bien, pasemos a los detalles de la definición/tesis. Sin duda, los CH-R son chinos, como se puede observar empíricamente en cualquier lado con solo verlos fijamente a los ojos, pero no son chinos cualquiera, ciertamente casi siempre tienen la nacionalidad del país en que residen y muchos son nacidos ahí mismo (incluso en el sentido más estricto, es decir nacidos en el restaurant) aunque siempre hay recién llegados no se sabe exactamente de dónde, pues todavía no hablan el idioma local y casi nunca tienen papeles migratorios, hasta que por alguna razón típica de su clase social (en lo super estructural por supuesto) terminan casándose o teniendo familia en forma endogámica, o sea con alguien que era CH-R desde antes, o nacionalizándose, y ya a partir de ahí se unen a ese grupo nacional, pero nunca dejan de pertenecer a su clase social que trasciende fronteras nacionales, regionales y continentales –con la excepción antes hecha explícita de la China completa (la República Popular y sus provincias ocupadas por tropas y empresas extranjeras –no me refiero a Shangai sino a Taiwán-). Así los chinos de restaurante son un ‘grupo humano’ (muy unido por cierto) indistintamente del país en que residen o del idioma secundario que hablen –el primer idioma es el chino, claro- y muy grande, de hecho sin contabilizar en el planeta.

Aparte de que son un gran grupo (con lo que se cumple con la primera característica de la definición ya citada arriba, como puede verse), son clase social en tanto que comparten una misma posición –“lugar que ocupen”- en relación con la producción: usualmente producen shop suey o pato y cerdo agridulce, o arroz cantonés (que dicho sea de paso NO existe en Cantón en China, tampoco, y es exclusivo producto de los CH-R), y todo lo hacen con recetas muy similares –conocimiento- y cocinas similares –tecnología-, no importa si el restaurant está en Londres, París o Cinco Esquinas de Tibás (el que recomiendo, dicho sea, otra vez, de paso). Adicionalmente, este es sin duda un sistema históricamente definido de producción pues no había CH-R en tiempos antiguos, en Roma o Catal Juyuk, y se podría decir que coinciden casi por completo con los tiempos que inician con el Siglo XX y siguen creciendo y conformándose en lo que podría considerarse, ya esto en forma tan solo hipotética, clase para sí.

Es por demás decirlo que los CH-R tienen una clarísima función en la organización social del trabajo, pues se dedican por generaciones a ejercer esa función de producir comida del mismo tipo y con costos parecidos y hasta con presentación y paquetes muy parecidos –además de vender cocas y otros refrescos similares para acompañarla- con pocas diferencias, como por ejemplo el hecho de que algunos utilicen cajas de cartón con colorinches también ‘imitación chino’ y otros simples potes plásticos sin color.

Su dedicación a la venta de comida y la vida en el restaurant los une desde que nacen. De hecho se les puede ver cuando niños jugando entre las mesas y sillas o dormidos por ahí mientras su mamá está de cajera y su papá en la cocina. Por las tardes en la niñez y adolescencia hacen sus tareas escolares con otros amiguitos CH-R en las mesas del restaurant y aprovechan para ver un poquito de TV –en cualquiera de las pantallas que hay desde hace varias décadas en los restaurantes- por sus pequeñísimos rabitos de ojo.
Más tarde o a medio día se juntan a comer comida china del mismo restaurant con palillos en alguna mesa, quizás en las redondas, y hablan en chino entre ellos y los demás comensales no entienden nada en absoluto. Su función social es clarísima al concentrarse en una tarea tan específica y por lo tanto, se pueden tipificar por la similitud en los modos de obtención de sus bienes materiales y la importancia de la parte de que disponen en relación con otras clases sociales; pero a la vez podrían diferenciarse de otras clases o fracciones, como la que podrían conformar los CH-P, es decir los denominados ‘chinos de pulpería’, fracción que incluiría a los que se ubican en comisariatos como el de Puerto Viejo, que también todo el mundo conoce.

Finalmente, estas condiciones culturales, históricas y de localización en la economía en relación con otras clases de seguro está consagrada por las leyes, en la mayoría de los casos, y aparte de algunos secuestros recientes y algunos asaltos o ataques normalmente relacionados con deudas de juego, los CH-R son ejemplarmente respetuosos de las leyes de cada país; aunque esto es discutible en relación con el origen de la carne exquisita que tanto disfrutamos con sus salsas y condimentos. Sin embargo, esto último no podría atribuírsele con certeza a su ‘origen de clase’ pues, y esto es claro en las ciencias sociales más contemporáneas, no hay ciertamente una ‘moral de clase’ en general, sino que este es un comportamiento más individualizado a lo largo de la historia humana.

Aparte.

El rigor del análisis que se pretende haber ejemplarizado en nuestra novísima tesis, y el estricto manejo de la teoría, es el que corresponde con la ciencia social académica, más allá de si se trata de identificar una ‘clase social’ o de hacer ‘análisis de coyuntura’.


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Jueves, 06 de octubre de 2005 (en marblog 5 años después)

miércoles, octubre 06, 2010

MAL RAYO LO PARTA

Pensó alguien el miércoles en la mañana al recordar mi nombre… y casi, casi, casi lo logra !

El rayo cayó directo sobre la ‘caja de fusibles’ de la oficina, con un ruido ensordecedor al explotar la caja y volarse media pared junto a diez tejas del techo de la cabañita. Sí ese, el bonito ‘techo encharralado’ con sus tomatitos y flores amarillas; pero no tocó el güitite, así que al rato los pájaros seguían con su habitual barullo, celebrando quizás el hecho de que ni una sola de las tres paredes de libros tuviera rasguño alguno.

Se achicharró, eso sí, el UPS (un ‘forza’ de los más resistentes del mercado) y todo el resto del equipo electrónico de la oficina: sí, la compu casi nueva con su pantallota de 22” y todo lo demás: teléfonos, impresora, ‘scanner’, parlantes, ‘modem’, inalámbrico y la luz de la mitad de la casa, junto con otros electrodomésticos como el video, tocadiscos, motor del portón, alarmas, etc.

‘Jueputasusto’ hubiera dicho Juanpiapio, quien a los 8 años era experto con la cerbatana, edad a la cual supe que nunca podría tocar trompeta; y de verdad, el estruendo, el humarascal y el cimbronazo fueron inquietantes, para decir lo menos. Metido en un cubo de madera y tejas de barro, fue como estar encerrado en el cajón de un limpiabotas y que un mae le diera un zapatazo con una bota de punta metálica.

Afortunadamente no estaba sentado en mi silla del escritorio, que está a menos de tres metros de la ‘caja de fusibles’, como acostumbro hacerlo todos los días en horas de la tarde, con el pie izquierdo puesto al lado o encima del UPS el ‘achicharrado’) mientras leo o escribo todo tipo de babosadas.

A esa hora, estaba felizmente en la otra cabaña, en el sillón esquinero de la sala, compartiendo un cafecito-conversado, y como a diez metros del impacto. Cero estrés, todo tuanis, pura vida, buena nota.

‘Jueputasuerte’, hubiera dicho otra vez el mismo Juan, quien a galillo pelao trasmitía partidos de fútbol, imitando a Luis Cartín Paniagua (así se presentaba siempre, con los dos apellidos, el Juanimitador), trepado en un palo ‘e cuajiniquil, mientras con Chago, Jose, Beto y Gelber jugábamos mejenga en la callecilla de la Hermenegilda.

Sin duda alguna, la negrita me protege, como a tantos ticos, y por eso apenas consiga unas buenas rodilleras de portero iré a subir la basílica y llevaré como exvoto un UPS de plata en miniatura. Las llevaré debajo de los jeans, claro, para evitar algún periodista acosador que me pregunte si me duelen las rodillas y no vaya a tener que responder con el típico: sisisi nonono, para eso entrené toda la semana, y bueno, Ella quiso que así fuera, todo el honor es para Ella, todo se lo debo a Ella, pero ahora esto ya es historia y hay que seguir trabajando…

En efecto, ya tres días después se ha repuesto la mitad de los chunches, tengo portón, teléfonos y tv, aparte de que ahora mismo don Wanerges, el electricista, está trabajando para que todo quede bien y pueda en los próximos días estrenar el nuevo equipo de oficina: obvio, una compu superchuzo ‘estayofdiart’ con todo y pantallota LED, como corresponde.

Tendrá que esperarse, esa persona mal-queriente, a que un tsunami monstruoso (como el soñado por el gallardo caballero) me pesque en la hamaca de la ‘cabaña del almendro’, o que finalmente se concreten las reiteradas predicciones: se hunda la Isla Damas o el mega terremoto de Nicoya coincida con alguna de mis visitas por la península para discutir los planes reguladores.

Yyy… bueno, me tocó uno de los 40 mil, ojalá me hubiera tocado una de las 80 mil, o mejor aún, unas de las once mil ¡!

MAR/11-09-10

jueves, septiembre 02, 2010

Transporte urbano sin ideas: solo intereses

REVISTA de la CCC: OCTUBRE 2002 : OPINIÓN

Caminar por las calles de nuestras ciudades lejos de ser un placer es un riesgo, una aventura. Ya no solo se sufre al intentar cruzar la avenida segunda de San José, sino también la calle central de San Isidro del General o la principal de Jacó, y ni que decir de las principales entradas al Área Metropolitana con sus puentecitos o la propia vía de circunvalación y sus rotondas, donde se siente que la vida se va lentamente en forma inútil, inexorable e improductiva.

Desde hace más de cuarenta años hay propuestas concretas sobre lo que debería ser el futuro, es decir sobre lo que hoy deberíamos tener, para evitar precisamente lo que ha pasado. Un siglo y medio atrás, ya se trazaban poblados con calles de catorce metros y estricta zonificación (como Puntarenas) y se luchaba, primero por encontrar una vía rápida al Pacífico, y unas décadas después por conectar los dos océanos con tecnología de punta del siglo XIX. Lamentablemente, debe decirse, en el segundo esfuerzo perdimos la costa atlántica pues algún ilustre político de la época se la regaló al empresario que asumió el negocio de construir el ferrocarril, quien también era al fin y al cabo su pariente.

Sin embargo, no se puede decir que no hubiera ideas vanguardistas y propuestas coincidentes con los principales procesos productivos que vinculaban la incipiente economía nacional con el mercado mundial. No obstante, no era suficiente concretar proyectos de transporte vinculados a los grandes procesos productivos –como el propio ferrocarril-; era indispensable también plantearse el problema que surgiría necesariamente al desbordarse las actividades en las principales cabeceras de provincia, y en particular en la capital del país y los dos principales puertos. En efecto, el auge económico y el crecimiento poblacional concentrado en esos tres puntos de la geografía nacional superó con mucho la capacidad de las viejas callecitas empedradas o los areneros de los puertos, aunque se debe reconocer la importancia que para la comunicación expedita tuvieron grandes obras públicas de los años de entre guerras, como los edificios de las aduanas portuarias y los muchos pequeños puentes del valle central cafetalero. Estos últimos permitieron conectar las fincas con los beneficios y a estos con los ferrocarriles y son- todavía hoy- prácticamente los únicos vínculos con los barrios suburbanos localizados en las áreas que ocupaban las fincas cafetaleras.

Lo que pasó en un par de décadas, fue que desaparecieron las fincas de café conectadas por esa intrincada red de callecillas de los años treintas y cuarentas, mientras se construían las urbanizaciones y residenciales de los nuevos sectores medios que surgieron con el también nuevo aparato del estado diseñado y construido a partir de los años cincuentas.

Más que migración rural –como sí hubo en los puertos- lo que pasó en los cantones centrales del valle intermontano, fue que la ciudad invadió el cafetal y en vez de carretas o camiones de café, lo que empezó a transitar fueron los automóviles ocupados en muchísimos casos tan solo por su conductor que reside en la urbanización de la vieja finca y trabaja en las oficinas del centro. Los antiguos trabajadores del cafetal- uno o dos miembros de la familia durante el año y todos durante la cosecha- que tenían ahí sus casitas, y ahí enterraban su basura y disponían de sus aguas residuales, pero también de ahí tomaban su leña y algunas frutas, perdieron sus trabajos y con ello, sus casitas y todos los demás beneficios. Fue entonces, cuando se tuvieron que ir a inventar los barrios de tugurios del sur de San José, primero, y luego del este, del norte y del oeste; cuando el sur era prácticamente el centro ya entrados los años ochentas.

Estos nuevos residentes de barriadas pobres urbanas vendrán a engrosar la clientela del transporte colectivo y los veremos en los autobuses viajando apretujados todos los días desde sus barrios en las riveras de los ríos josefinos a las construcciones de las urbanizaciones ‘suburbanas’ o las zonas francas en las fincas que poco a poco desaparecen. La ciudad que se construye reorganiza por completo las demandas y el tipo de transporte, pues el valle central deja de ser una red de pequeños centros urbanos construidos alrededor de una iglesia, una escuela y una plaza, con su beneficio de café y los caseríos dispersos a lo largo de las calles de cafetal, para convertirse en un grupo reducido de nodos comerciales y de servicios con barriadas extendidas que dependen para todo de viajar al centro: al mercado, la oficina o la fábrica.

El impacto abrupto del crecimiento inicial quedó durante décadas sin resolverse y sin ideas hasta bien entrada la segunda mitad del siglo XX, cuando surgieron nuevas propuestas y se fortaleció el interés y la credibilidad en la planificación urbana, en la que el transporte de personas y de mercancías es un elemento central y definitorio. A pesar del impacto real que tuvo la idea de ‘ciudad satélite’ y la zonificación con áreas de protección especial; el tema de la vialidad, el control y orientación del transporte requerido nunca fue una prioridad de la macro planificación, pero tampoco de los planes reguladores municipales.

Como siempre, las propuestas no son suficientes, y lamentablemente en este caso también las pocas iniciativas para organizar el transporte urbano de la nueva ciudad que surgió con la Segunda República, no se concretaron en sus adecuadas dimensiones o en el tiempo requerido, y es así, que no por falta de proyectos, pero sí por abundancia de intereses, no solo no se lograron subsanar los faltantes y orientar las necesidades del progreso económico, sino que se fue perdiendo mucho de lo previamente alcanzado, como la posibilidad de disponer de una vía eficiente que conectara los dos océanos.

La política urbana y sus contradicciones durante los últimos treinta años no solo dejaron de realizar obras diseñadas e indispensables (como la doble circunvalación a San José, la urbana y la rural), sino que en varias administraciones simplemente construían obras totalmente contradictorias con los propios programas de gobierno, como por ejemplo en el período 78-82, cuando se propusieron descongestionar la ciudad pero terminaron ampliando las radiales, con lo que lograron lo contrario al obligar a ‘todo mundo’ a pasar por San José en forma absurda e inútil, pero también costosa y destructiva para la salud y el ambiente . El trazado de rutas apropiadas que tendieran a la resolución de las nuevas demandas acorde con criterios técnicos y modelos experimentados quedó con mucho en el papel, y la planificación territorial urbano-regional no logró superar las situaciones de hecho que fueron creándose con la maraña de intereses donde destacan los autobuseros y sus organizaciones, pero donde también son notables los desarrolladores de residenciales suburbanos y los políticos locales, los que no pocas veces resultaron estar emparentados o asociados entre sí.

Los conflictos surgidos entre los usuarios del transporte colectivo y los empresarios llegaron a producir grandes manifestaciones, huelgas y enfrentamientos violentos durante las décadas de los setentas y ochentas. Aunque se concentraron en la relación tarifas-calidad, se explicaban más bien por esa falta de resolución entre un proceso macro social y económico de cambio que redefinía los requerimientos de rutas, infraestructura y accesibilidad, y las soluciones segmentadas y parciales que mantenían ausente una reorganización integral acorde con la escala y el volumen de las nuevas demandas de transporte. En ese contexto, los cambios y ampliación de rutas, el nuevo mobiliario urbano o la demarcación vial y la relocalización de paradas y estaciones que se observan periódicamente, para no mencionar el bacheo de los huecos que se reproducen sin cesar y resurgen como aves fénix, constituyen nada más un frustrante intento de resolver problemas estructurales con soluciones puntuales y desarticuladas. Mientras tanto, algunos serios estudios técnicos sobre el transporte urbano siguen en los anaqueles y se hacen obsoletos antes de que lleguen a los oídos –de por sí casi siempre sordos- de los múltiples ministros del MOPT.

Los intensos y más recientes cambios del mundo cada vez más urbano del Valle Central, con su creciente conurbación y el desarrollo de inmensos polos de concentración (las universidades con decenas de miles de estudiantes; las zonas industriales y francas con miles de trabajadores; las gigantescas barriadas de miles de viviendas ‘de interés social’ creadas con la bizarra política clientelista de los años ochenta) multiplican la necesidad de transporte urbano en una ciudad cada vez más extendida y en un piso, que ya llega a los límites de la cota mil y se acerca peligrosamente a los bordes de los parques nacionales y las zonas protectoras. Pero todavía se sigue a la espera de que alguna administración termine la antigua vía de circunvalación diseñada totalmente hace más de treinta años, concluya la ampliación de la avenida segunda y amplíe a simples dos vías las calles de cafetal o desvíe los furgones y cisternas que siguen ingresando al casco urbano del Área Metropolitana de San José.

Mientas los accidentes de transito están a punto de convertirse en la principal causa de muerte y generan una violencia apenas contenida – a veces ni eso-, se pierde la oportunidad de utilizar los derechos de vías del ferrocarril que atraviesan la ciudad, donde se podrían construir modernos medios de transporte colectivo, rápidos, livianos, baratos y ambientalmente amigables como los hay en muchas ciudades del mundo; o generar rutas de bicicletas y peatonales que valoricen al ser humano. Pero además, las antiguas amplísimas estaciones de ferrocarril se van convirtiendo en chatarra, no ya en museos, ante la indolencia de los ministros que no atinan a hacer otra cosa que malograr carteles de concesión de obra pública.

Los cambios abruptos en la organización productiva del país continúan y el proceso de globalización supone la construcción de verdaderos corredores logísticos, de comercio y transporte a escala centroamericana y con altos grados de eficiencia y seguridad, pero a la vez exige la eficaz circulación de mercancías y la construcción de nodos estratégicos rápidos y de bajo costo (por ejemplo en los dos puertos principales); pero nuestras principales ciudades carecen de planes de ordenamiento territorial y desarrollo urbano-ambiental que definan cómo debería ordenarse el transporte para los próximos treinta años, como sí se había al menos vislumbrado en la macro planificación de hace 20 años. Al contrario, las corrientes ideológicas predominantes establecen por vía del decreto y por vía del hecho la desregulación a ultranza y pretenden que ‘el mercado’ resuelva las presas monstruosas y la contaminación desmedida que ya empezamos a sentir con claridad en San José. A la vez, juegan con la dignidad de nuestros viejitos y viejitas regalándoles a los autobuseros nuevas tarifas con la excusa del pasaje gratis. Aparte de ello, nos enfrentamos ahora a los libertarios intentos de dejar los taxis ‘por la libre’, dizque para que cada ciudadano pueda ejercer su derecho legítimo de escoger el medio de transporte que considere adecuado y que cada desempleado pueda establecer su propia empresa de transporte colectivo de personas.

En vez de la desregulación, un cambio de la magnitud que sufre el valle y el pacífico central, lo que requiere es una planificación macro regional que trace las líneas del desarrollo y en el marco del cual se diseñen y pongan en práctica los planes micro regionales y municipales, que permitan ver como conjunto la costanera y el corredor que va de Puntarenas a Limón; pero que simultáneamente, resguarden las áreas requeridas para que los tres millones de personas que pronto estarán residiendo en esa zona puedan respirar, obtener agua, disponer de sus desechos y moverse. Si no se diseñan y ponen en práctica los cambios urgentes en el sistema de transporte urbano y suburbano, con sus enlaces en la red vial nacional, cada vez más se enfrentará la ciudad a una virtual paralización, como la que se empieza a vislumbrar en las rotondas y los puentecitos.

Ideas, experiencias y modelos para adaptar a nuestras necesidades los hay, como los trenes ligeros dentro del GAM y hacia el pacífico central, el canal seco sobre rieles y viaductos que no atraviesan la ciudad pero tampoco destruyen las ‘zonas de protección especial’ del Plan GAM, entre otros tantos que permiten adecuar el transporte urbano a las modificaciones del proceso productivo y la localización residencial de millones de ciudadanos. Nuestro país y nuestra ciudad capital siguen siendo relativamente pequeños y nunca llegarán a tener las inmensas demandas de las mega ciudades latinoamericanas, pero sí presentan ya muchos de los mega defectos de ellas, no por falta de ideas, pero por exceso de intereses.

* Catedrático de la UNA - Directivo del INVU

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domingo, agosto 29, 2010

RÉQUIEM POR NEW ORLEANS

Siendo precisamente en los EEUU donde se concentra el más inmenso desarrollo científico técnico y los más apabullantes avances institucionales, pero además donde se concentra la mayor riqueza del mundo y donde tanto las autoridades nacionales como sus instituciones y hasta las organizaciones no gubernamentales son las más ricas del mundo y disponen del más amplio acceso a información de todo tipo, como simuladores de todo tipo y tecnología de todo tipo. Pues en esas circunstancias, cómo se explica que una exquisita ciudad como Nueva Orleáns y sus cientos de miles de habitantes, pero además una extensa franja de cientos de kilómetros sobre la costa del golfo, sufra un impacto tan inmenso como el que se está viendo a dos días de que Katrina dejó de ser huracán y se disipó. ¿Por qué dos días después del huracán el desastre apenas empieza?

Aparte de la ancestral discriminación contra la población pobre y negra y las políticas restrictivas que desde el ‘reaganismo’ ha dejado a muchas ciudades de EEUU prácticamente en bancarrota –sobre todo para disponer de gastos en lo social- hay otros aspectos que deben tomarse en cuenta para empezar a entender ese desastre que empieza y lo que todavía no hemos visto ni en CNN. Por un lado la concentración en un tipo de ‘amenaza’ sin desarrollo suficiente de otras perspectivas, la preparación y el entrenamiento suponiendo un tipo de amenaza y la descripción simulada casi perfecta y los preparativos óptimos de lo que podría suceder en caso de que ‘un huracán de grado cinco impactara directamente’. Pero en este ‘óptimo’, por supuesto, se incluye una perspectiva ideológica de qué es lo que se debe salvar y qué no; de cuáles seres humanos son los más seres humanos y cuales no tanto. Ello incluye la capacidad local y estatal reducida –aunque todavía alta para los estándares de América Latina- y una respuesta que impacta por lo lenta, desarticulada y falta de dirección o coordinación; esto aparte la irritante ausencia del uso de los recursos masivos que se suponía que se tenían disponibles para algo como esto.

Así, los pobres sin carro se hacinaron inicialmente en el ‘superdome’, el superrefugio, uno refugio que casi se diría, “a lo gringo”: grandote, estático, sin mucha flexibilidad, lindo para la foto y ocultando el hecho de que muchos de esos miles son los pobres, sin carro, familias sin información y sin educación y sin opciones en la vida. Negros bisnietos del sur esclavista y, claro, algunas decenas de miles de centroamericanos, hondureños por ejemplo. Pero además, se debe pensar en los enfermos, los viejos y la masa de población que no tiene posibilidades de ir a otra ciudad o donde parientes.

En Nueva Orleáns el lunes en noche aparecía como si hubieran tenido la suerte de que el huracán no diera directo sino al lado y ya el martes en la mañana se podía ver gente tomando cerveza y caminando en nota celebración en las viejas calles del barrio francés y ya casi a la espera del próximo ‘mardi gras’. Pero, ¿qué pasó en las siguientes horas? ¿Cómo es posible que seis horas después el 80% de la ciudad estuviera inundada, en algunos sitios más altos más de un metro y en otros hasta tres metros? Esos sitios están varios metros por debajo del nivel del mar y fueron pantanos y se rellenaron en las últimas décadas para construir los suburbios de una ciudad rebosante de energía y con la industria del turismo y los casinos donde el juego crecía como la espuma de las cervezas en las esquinas de jazz y las calles que recorría en masa casi a diario la juventud ‘americana’ adornada de cuentas de colores. ¿Pero qué pasó con esta capital de estado, una de las grandes ciudades de los EEUU?

Bueno, por supuesto que los barrios y suburbios pobres están en los peores sitios como en todo lado y los indigentes y pobladores que podían fueron llegando poco a poco al superrefugio, aunque cientos de ellos se empezaron a mover cuando la inesperada inundación empezó a darse el martes por la tarde y cientos simplemente no pudieron llegar por la velocidad de la creciente. ¿Por qué no se los evacuó de la ciudad con medios públicos como trenes o autobuses hacia lugares más seguros desde el inicio?

Si se prepara el escenario para un huracán que impacta por algunas horas y luego viene el período de limpieza, juntar los restos de lo destruido, rehabilitar y reconstruir o volver a las casas; entonces pues con agua y comida y atención básica para dos o tres días es más que suficiente para exhibir la maravilla del superrefugio urbano. La peor situación estaría en las barriadas de la costa del golfo que recibirían el impacto directo y como en efecto, se destruirían comunidades enteras y se perdería infraestructura que dos días después estaría reconstruyéndose, como en tantos otros grandes huracanes en la costa del país ‘americano’. Las pérdidas serían grandes, habría muertos por el huracán pues no salieron o se quedaron en sus casas para evitar robos o no podían salir por estar enfermos o muy viejos o muy pobres o ilegales inmigrados de nuestros países.

Pero, ¿cuál era el riesgo real?, ¿era ese un escenario correcto?, ¿se habían revisado y analizado y vuelto a revisar los diques y canales que protegen a una ciudad localizada en un antiguo pantano bajo el nivel del mar? No parece, o no con la precisión adecuada, o no como era finalmente necesario, pues el dique cedió en diversas partes ya horas después de que los vientos y la lluvia habían dejado paso al sol de la tarde del martes. ¿Y no había experiencia en diques que cedieran en la misma región? Sí por supuesto, y ha habido otros huracanes menores, varios por cada década y ahí está el lago y ahí está el mar y ahí está el río en la ruta de los huracanes, y hace un año se realizó el último simulacro y es en EEUU.

Nueva Orleáns está inundado casi por completo y muy contaminado y se tardarán meses para solo limpiar luego de reconstruir el dique y bombear el agua y empezar después a ver si vale la pena reconstruir y qué reconstruir y hacer el recuento de muertos, desaparecidos y demás pérdidas humanas y materiales. Pero se pudo evitar si los diques tuvieran mantenimiento, reparación, refuerzos para ocasiones tan especiales como un huracán grado cinco que se espera de un impacto directo, etc. Ahora el desastre apenas empieza con cientos de miles de refugiados ‘de última hora’, decenas de miles siendo evacuados hasta Houston a más de 400 kilómetros y sin idea de cuantos muertos habrá en las miles de casas cubiertas por el agua contaminada que sigue llenando la ciudad.

Los muertos y demás no se deben atribuir a Katrina sino a quienes, aún disponiendo de la más increíble riqueza y capacidad técnica y organizativa, discriminan y desprecian no solo a un sector de la población sino que al conjunto de los habitantes de una gran ciudad, simplemente porque no utilizan su capacidad para proteger a los seres humanos o al género humano en general. El rescate como siempre aparecerá (y será) heroico, pero pudo haber sido innecesario con las decisiones políticas mínimas adecuadas.

El miércoles temprano un ex alcalde de Nueva Orleáns imploraba la llegada de los militares y decía que había que actuar YA o no se podría salvar la ciudad. Temprano los rescatistas y los cruzrojistas y los voluntarios estaban estupefactos por el inmenso impacto destructivo; pero todavía no reflexionaban –y difícilmente lo harán pronto por lo abrumador de la tarea de rescate- sobre los aspectos ideológicos y los enfoques utilizados para analizar el proceso de construcción económico y política del riesgo que se venía desarrollando en particular durante las últimas dos décadas. Al final el super-estadio dejó de ser el super-refugio y se convirtió en la super-trampa que ahora habría que evacuar y así la respuesta errónea se convirtió en nueva emergencia. Pero toda la ciudad es ahora una super trampa con hasta cien mil habitantes atrapados en una ciudad inundada con aguas muy contaminadas y sin posibilidad de comida o agua, mucho calor y a la espera de las enfermedades que podrán generarse por los muertos y la contaminación. A dos días del huracán los rescatistas están poniendo atención solo a los vivos para evitar muertes y no a los muertos, pues no hay comunicación, ni electricidad ni transporte en la mayor parte de la gran ciudad, por tanto no hay nada que hacer con los muertos.

No se trata de Katrina, sino de las condiciones sociales e institucionales con que se pretende resistir el impacto directo de un fenómeno anual, es decir estacional y cada vez más estudiado y observable e incluso casi predecible en su dirección, tamaño, cobertura, velocidad y posible impacto de sus vientos y lluvias. Todo esa tecnología disponible y falta el analizar la construcción social e ideológica del riesgo que se distribuye en forma muy desigual y falta por supuesto empezar a discutir la economía política del riesgo, en este caso urbano, que lleva a la catástrofe ahora mismo a Nueva Orleáns.


Manuel Argüello-Rodríguez, Ph.D.
Catedrático de la UNA (Costa Rica)
-31 de agosto del 2005-

miércoles, agosto 04, 2010

Las amenazas nunca son naturales, nunca.

Ni los desastres, ni los riesgos, ni la vulnerabilidad, ni las amenazas son naturales, como no lo son la pobreza o la debilidad del municipio, la incapacidad técnica de las instituciones vinculadas a los desastres o las deficiencias en la construcción de puentes, represas, plantas nucleares o plataformas petroleras: todos son obras humanas y solo existen en función de la organización social específica en que se estudien. Los fenómenos naturales como los ciclos de lluvias, la variabilidad climática y los cambios en las líneas costeras, así como los movimientos de placas y en general la realidad viva del universo no son humanos, pero solo pueden comprenderse con categorías construidas por la ciencia social –como amenaza o vulnerabilidad, riesgo o desastre- en tanto se definan en función de las condiciones propias de existencia de los grupos humanos, su localización, capacidad tecnológica y relativa capacidad de supervivencia o protección.

Cuarenta años atrás los temas relativos a los desastres eran prácticamente exclusivos de los profesionales vinculados con ciencias llamadas ‘naturales’ y desde esa época esos profesionales venían hablando de los huracanes o las erupciones volcánicas o las avalanchas como ‘desastres’. Siglos atrás, quizás desde el neolítico, los grupos humanos intentaron darle alguna explicación a los fenómenos naturales y los idealizaron convirtiéndoles en dioses: por ello para evitar erupciones que destruyeran sus cultivos sacrificaban a sus niños o lanzaban a los cráteres a las niñas, para aplacar la furia del dios-volcán. Igual, hacían sacrificios a sus dioses para buscar mejores cosechas. Ese pensamiento mítico todavía es común entre periodistas que nos relatan como el volcán tal o el huracán cual ‘desató inmisericorde su furia y destruyó sin compasión alguna la comunidad X', aquí en Costa Rica podremos recordar al presidente de la CNE rogando a su dios por protección frente a un inexistente tsunami que solo por su propia ignorancia asumió que nos ‘azotaría’.

La comprensión humana de los fenómenos naturales y sus acciones al respecto tienen una larga historia de mito, siendo las pseudo explicaciones usualmente teológicas, voluntarias, fantásticas, teleológicas o simplemente humanizando los procesos de la naturaleza, o concediéndoles una serie de características o actitudes propiamente humanas o sociales: furia, amenaza, etc., cuando no dándoles un carácter divino pero con un concepto de dios que castiga, golpea, destruye, envía plagas, etc.

Los fenómenos naturales y en general la vida natural no responden, obviamente, a la dinámica humana o social, pero toda interpretación de su actividad es exclusivamente humana, social, incluyendo los estudios científicos que los conceptualizan como tales: huracanes, volcanes o sismos definidos como de tipos tal o cual son –y es bastante obvio, es extraño tener que explicarlo- conceptualizaciones abstractas propias de la mente humana. Se trata de indicadores y categorías construidas por grupos sociales histórica, cultural y hasta étnicamente determinados –y condicionados-. Un volcán es un dios, o un diablo, o una amenaza en determinadas interpretaciones de determinados grupos humanos en determinadas épocas.

En la ciencia social, que empieza a atender estos temas a partir de la segunda mitad del siglo XX y se impulsa en nuestro idioma y nuestro continente a partir de la década de los 80s, se ha ido construyendo una serie de categorías que buscan corregir y precisar las interpretaciones hechas por profesionales que nunca estudiaron ciencias sociales, quienes fueron los que inicialmente desarrollaron categorías e interpretaciones desde su propia perspectiva como profesionales en temas como geología, ingeniería, medicina, meteorología y otros muy directamente ligados a la atención de emergencias o la explicación científica del fenómeno o evento geofísico o hidro/meteorológico. Así, en esos años, los científicos sociales se encontraron que gran parte de los modelos interpretativos (igual que en otros campos de las ciencias sociales) eran aplicaciones mecánicas y simplistas del modelo médico o de lo que en ingeniería se llamó ‘resistencia de materiales’, entre otros muy diversos.

Tales interpretaciones o modelos interpretativos, muy estáticos al inicio y más dinámicos luego, se confundieron con intentos de aplicación de otras maneras de interpretar o intervenir sobre procesos sociales, como la administración de empresas (con modelos de gerencia o instrumentos analíticos de organizaciones) y con instrumentos de simulación (derivados tiempo atrás de los ‘juegos de guerra’) o su forma más utilizada: la construcción de ‘escenarios de riesgo’ que se desarrolló en finanzas y estudios militares, o ambos a la vez. De hecho fueron bancos multinacionales los que financiaron el desarrollo de investigaciones para utilizar la simulación y construcción de ‘escenarios’ referentes a procesos dinámicos sociales, políticos, militares o de construcción de mega-estructuras (para por ejemplo, simular las cargas a que colapsarían o su resistencia a diversidad de vientos más allá de ciertas alturas o el tipo de cimentación requerida en puentes y rascacielos, etc.).

Así la irrupción de científicos sociales latinoamericanos, con una carga teórico/metodológica crítica de la ciencia social funcionalista o mecanicista, de los instrumentos que no superaban la condición de ‘categorías empíricas’ descriptivas –pero que nunca llegaban a ‘analíticas’, y de la aplicación fácil de analogías entre el comportamiento de lo social y el comportamiento biológico, de materiales o del clima, implicó un proceso lento de debate (en múltiples foros internacionales, o en las aulas) para superar ya no solo las interpretaciones primitivas o neolíticas que confundían al volcán con el dios, sino también a las interpretaciones mecanicistas y analógicas que pretendían ser ciencia y desarrolladas por biólogos o geólogos o médicos que como científicos(y sin haber leído media página de sociología o antropología) se sentían autorizados para teorizar sobre procesos sociales complejos -¡y lo siguen creyendo hoy!-.

Se volvió a plantear en muchos foros la discusión decimonónica sobre la calidad de ciencias sociales o ciencias naturales en términos de ‘ciencias exactas’ o 'hablar paja', con los médicos aplicando sus modelos de prevención y atención o diagnóstico a las complejísimas situaciones sociales que surgen en las condiciones de emergencias, especialmente en ocasiones dónde las víctimas son comunidades enteras o miles de gentes de diversidad de grupos, ciudades o pueblos.

Y claro, se volvió a repetir lo ya ampliamente discutido en antropología, sociología y economía desde principios del siglo XX y esencial en la perspectiva de los científicos sociales latinoamericanas de las últimas tres décadas de ese siglo, en particular con el surgimiento de diversidad de escuelas de pensamiento desde la segunda pos-guerra: discutir de teoría y método con profesionales que se consideran 'los científicos',pero que ignoran por completo más de 200 años de avances en ciencias sociales.

En Latinoamérica un amplio proceso se ha desarrollado desde las primeras publicaciones (algunas traducciones de autores como Ben Wisner -1- y colegas) sobre el tema de la prevención de desastres o la idea de ‘riesgo’ vinculada a ocurrencia de los desastres, y una amplia bibliografía desde la perspectiva producida por grupos multidisciplinarios, incluyendo los científicos sociales. No obstante, todavía siguen surgiendo en las últimas décadas nuevas aplicaciones mecanicistas (y malas traducciones del inglés) de procesos propios de las estructuras materiales y la resistencia de materiales, como el uso generalizado de la categoría de ‘resilience’ -2-, entre otras.

Afortunadamente, la bibliografía y las interpretaciones sobre esas complejas situaciones que surgen en casos de emergencias o más aún, las que solamente son potenciales como los procesos de construcción social del riesgo, han ido permeando en el mundo más amplio de la población vinculada no solo a la academia, sino también entre funcionarios, ya no solo de las ‘defensas civiles’ o CNEs equivalentes, pero mejor aún entre planificadores y capacitadores de ONGs especializadas en intervención. Ejemplo de ello son documentos oficiales como los recientemente producidos por CEPREDENAC y las organizaciones de Naciones Unidas, en particular la declaración de presidentes centroamericanos en su cumbre de Panamá de hace pocos meses y el documento presentado en ella sobre una ‘política centroamericana’, que se desarrolló como documento técnico en los preparativos y la reunión realizada en Guatemala en 2009 en ocasión del evento ‘Mitch+10’.

El tema de desastre o de riesgo de desastres y la interpretación sobre amenazas, vulnerabilidad y riesgo no son considerados simplemente asuntos relativos a la irrupción de los fenómenos naturales, sino al vínculo de estos con las actividades humanas, los grupos y las personas. Un volcán no es por sí mismo una amenaza, ni tampoco las erupciones o los sismos que genere su normal actividad cotidiana, como no lo es un tsunami o los huracanes de todos los años. Igual no es una amenaza una fábrica de químicos o una planta nuclear o un camión cisterna cargado de combustibles. Ni uno ni otro son en sí mismos una amenaza, ni las actividades de la tierra ni las instalaciones construidas y las actividades ahí desarrolladas. En todos los casos es la relación con las actividades humanas, y la posibilidad de que se den daños o pérdidas para los grupos humanos, lo que implica la construcción de las categorías de amenaza o desastre.

La amenaza es una categoría abstracta que deriva de una acción humana. Idiomáticamente el verbo ‘amenazar’ significa: “dar a entender con actos o palabras que se quiere hacer algún mal a alguien” –DRAE- y amenaza es ejecutar ese acto: anuncio de la provocación de un mal grave. Así que lo que se pueden dar son amenazas vinculadas con actividades estrictamente humanas o vinculadas con procesos que no son estrictamente humanos, es decir, que se vinculan con fenómenos, procesos o actividades de la naturaleza sin intervención humana pero que adquieren el carácter de amenaza desde la perspectiva humana.

Así, una erupción en un territorio deshabitado y que no cause daños o pérdidas a los humanos no es una amenaza, y mucho menos el volcán de que surge, la amenaza se empieza a conceptualizar, o sea, la categoría tiene sentido en la medida que se trazan zonas y se definen áreas dónde se podría dar tal o cual tipo de daños: dentro de la zona en que podrían darse flujos piro/clásticos la presencia humana o las actividades e instalaciones de los humanos pueden estar amenazadas en caso de erupción.

Si no hay seres humanos ni instalaciones humanas el flujo y la lava serán una más de innumerables actividades que permitieron desde miles de años atrás, o millones, la constitución del volcán mismo. Y lo mismo con los otros eventos, fenómenos o procesos naturales. De hecho es hermoso ver un huracán desde una foto satelital mientras se desplaza por el Océano Atlántico, igual que ver un arcoíris o una tormenta eléctrica decenas de kilómetros mar adentro desde la playa, y ninguno de ellos es amenaza alguna mientras no hayan grupos o instalaciones humanas presenten, o si están, pues que no estén diseñadas con capacidad para resistir y no sufrir daño con esas actividades.

Si un ser humano se consume en el mar por más de algunos minutos muere. La asfixia por inmersión ocupa un lugar muy alto en la estadística de los accidentes graves, pero el mar en sí mismo o la piscina o un cubo de agua o la pila de lavar no son amenazas. Basta con no meter la cabeza por mucho tiempo o hacerlo con el equipo necesario y la persona no se ahoga.

Una pistola NO es amenaza si no está en la mano de un ser humano que la dispare.

Es la acción humana la que hace que procesos naturales puedan conceptualizarse como amenaza, y también es la acción humana la que, al provocar daños o pérdidas, origina lo que se conceptualiza como desastre; así, la posibilidad de que esto último suceda se conceptualiza como riesgo de desastre. ¿Y la vulnerabilidad?, bueno se dice de aquella condición en que grupos humanos o sus bienes no tienen capacidad de evitar o prevenir la ocurrencia de tales daños; de hecho la definición básica de ser vulnerable es: “que puede ser herido o recibir lesión, física o moralmente” y en la literatura relativa a desastres se ha considerado en términos de la imposibilidad o escasa capacidad de evitar los daños o las pérdidas.

En todos los casos se está frente a las acciones humanas y conceptualizaciones, definiciones o determinaciones sociales que se dan por sí mismas o en relación con procesos de la naturaleza, que a su vez suceden por sí mismos sin intervención humana y en ese caso no son ni amenaza, ni desastre ni riesgo. Esto quizás porque, como humanos nos seguimos considerando primera prioridad ('in dubio pro homine') y las sociedades siguen considerando la vida humana como el elemento central de toda la existencia de la naturaleza, y tanto los estatutos religiosos como las constituciones políticas la definen como ‘inviolable’, ya sea por reconocernos a nosotros mismos como seres supremos de la naturaleza o por considerarnos, en términos religiosos, creados a imagen y semejanza de dios.


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1. Wisner tiene una amplísima trayectoria en el tema, desde los años 70s , incluyendo su tesis de Ph.D. relativa a la manera en que las familias enfrentan sequias y sus décadas de trabajo en África y otros continentes y es un fundador de RADIX - Radical Interpretations of Disasters and Radical Solutions- (http://www.radixonline.org/index.htm) y también de la Red de Estudios Sociales en Prevención de Desastres en América Latina –La RED- (http://www.desenredando.org/).

2. Resilience is the property of a material to absorb energy when it is deformed elastically and then, upon unloading to have this energy recovered. In other words, it is the maximum energy per unit volume that can be elastically stored. It is represented by the area under the curve in the elastic region in the Stress-Strain diagram. (Wikipedia).

Lastimosamente, en vez de utilizar la palabra usual en español: ‘elasticidad', se ha recurrido a inventar una nueva palabra: ‘resiliencia’, que como es obvio es nada más ponerle la 'a' final a la palabra inglesa, vaya creatividad ¡!

No obstante, cualquier palabra que se utilice es muy obvio que JAMÁS una comunidad, un país o una ciudad se comportarán como una varilla de hierro o un ladrillo o una caña de bambú. NO es lo mismo, los grupos humanos no retornan JAMÁS a su situación previa, no se enderezan como una palmera, requieren de un proceso de reconstrucción que parte de las nuevas condiciones pos impacto e incluso de las nuevas condiciones de riesgo de desastre que se constituyen con cada impacto.

miércoles, junio 02, 2010

Le están sirviendo la mesa a Johnny

La candidatura de la señora Valerín, por el PAC, y la de Oscar López por el PASE, divididos cada quien con sus propias alianzas asegura que Johnny Araya ganará sin problemas la alcaldía de San José, una vez más, y así apuntala con fuerza la imagen y su pre-candidatura del PLN para el 2014.

La señora Valerín no será electa para ningún cargo popular si está sola (fuera de una lista, como diputados) pues genera 80% de anticuerpos cada vez que abre la boca y es absurdo para la gente ‘PAC’ apoyar a la ex ministra y diputada del PUSC y que cambia posición y partido (de la derecha a la izquierda o vice-versa) según sus aspiraciones personales. Igual perdería si fuera por el PUSC o por otro partido. Será que acaso el PAC como partido ideológico no tiene otras mujeres candidateables en San José... no lo creo, de hecho conozco otras excelentes militantes -mujeres serias, preparadas, trabajadoras, ideológicamente firmes- que han estado ahí desde hace muchos años trabajando por el partido y el país, no para sí mismas, así que parece absurdo que le den todo su respaldo a una oportunista vociferante. Será otra derrota para el PAC por sus propios errores políticos.

Oscar López en una alianza con el PUSC o con el Libertario simplemente confunde a la gente progresista o de izquierda que lo apoyó, reducirá su imagen de independiente y libre pensador, o luchador por causas sociales, al aliarse solo con la derecha y la extrema derecha. No solo saldrá mal de la elección en lo personal sino que destruirá mucho de lo logrado en su diputación para diferenciarse de otros partiditos chiquitos, como los de los personalistas de los pastores.

Le están sirviendo la mesa a Johnny, que tiene la mejor maquinaria electoral (en San José) que se recuerde en la historia del país (desde Oduber); y tiene además una imagen ya construida sobre la base del mobiliario urbano y otras obras que ha sabido 'cacarear', aparte de su imagen pública muy cuidada y pulida desde la pre-candidatura.

Quien debe preocuparse por eso es Rodrigo (igual que otros pre-candidatos que nadie verá hasta dentro de dos años). Veremos si hace su juego ya (o ingenuos que somos, tal vez lo está haciendo desde hace rato...) o si se esperará a que se aclaren los nublados del día,… pero no creo, no es un cartago, es de Heredia, y ahí van por media calle.

Estamos en plena campaña electoral del 2014... de ahí muchos de los pangazos.

-2 de junio del 2010-

martes, mayo 18, 2010

NIQUINOHOMO

La figura de Sandino, de varios metros de altura, resguarda y resalta en la entrada de su pueblo natal, hoy ciudad de Niquinohomo, el que fuera un caserío precolombino en medio de rancherías indígenas, que acogía en tránsito desde el lejano norte a los aztecas o a los chibchas, desde el sur, siendo desde tiempos inmemoriales el paso más estrecho del istmo que une a los hemisferios.

A poco más de cincuenta metros sobre ese vestíbulo principal del viejo pueblo, se yergue hoy la nueva estatua de otro guerrero, Aureliano, el Comandante Guerrillero William Ramírez, hijo dilecto y líder querido y respetado de la comarca. Ya frente a la estatua, recientemente, en una soleada tarde de mayo, ésta parece más bien pequeña y limitada si la comparas con la estatura en vida de Aureliano, o con sus acciones: la conducción del Repliegue a Masaya o la jefatura del Frente Interno en las acciones insurrecciones del 79.

Al ver la estatua por primera vez, se siente esa extraña sensación de estar frente a una suerte de prócer contemporáneo, dado que lo conociste, charlaste con él y no era mucho mayor que vos, siendo que, por el contrario, las figuras de las estatuas son usualmente de la época de tus bisabuelos.

La primera vez en Niquinohomo, temprano en la noche, llegué en medio de un enorme tumulto que obligaba a caminar desde más de quinientos metros del centro, pues celebraban las fiestas patronales y estaba ahí para disfrutar de esa experiencia cultural, ancestral y arcaica, pero viva. Fiesta que reunía muy distintas épocas y culturas en un sincretismo de siglos, pero entonces además, con una estructura de poder y jerarquía política recién en lo que se pensaba los inicios de profundos cambios en esa Nicaragua de mediados de los 80s, cuando todavía parecía que fuera posible y que el futuro estaba ahí, ya haciéndose realidad.

Por ventura, había llegado en compañía de amigos a los Festejos Patronales y atravesamos el enorme tumulto bailante -y ya medio embriagado- desde el punto dónde hoy está la estatua de Aureliano hasta la casa donde residía Ramírez: el Mayordomo de la celebración.
Así, me vi de pronto en la casona del Principal sin conocer a prácticamente a nadie, hablando en un extraño acento que usualmente vendría de alguien que despreciaría y discriminaría la forma de hablar de esos miles de festejantes. Pero, quien era recibido como un hermano, o pariente que retorna, y el propio Ministro –pues ese era el cargo oficial de Ramírez en ese momento- lo hacía sentir así con su enorme apretón de manos cuando ya la corriente de gente me había arrastrado pasillo adentro y empezaba a sentirme cómodo, casi como en familia, en la cocina de la casona.

La casa, que se alzaba sobre unas angostas aceras altas a poco menos de un metro del nivel de la calle, estaba tan llena como el Parque Central, con gente que corría, entraba y salía, servía comida y refrescos, en medio del sopor causado por el ajetreo y el calor de julio. Los familiares cercanos, parientes y amigos, junto a quienes ayudaban (representantes de grupos diversos de la comunidad y la iglesia) pedían o llamaban y se afanaban tratando de complacer a los visitantes, en medio del bullicio de decenas de gentes riendo y hablando fuerte, casi a gritos, con un plato de comida en una mano y un trago en la otra.

Llegar a la casa del Mayordomo era, ciertamente, muy difícil, pues tenías que abrirte paso en las calles atestadas para acercarte a la esquina del altar de Santa Ana, que había sido construido bajo un amplio rancho de techo tejido con hojas de palmera y adornado de frutas, legumbres, verduras y flores, en la calle adyacente, a una cuadra del Parque Central.

Los vecinos de las comarcas y pueblos cercanos, así como visitantes de toda la región, querían ver el altar con las ofrendas y pasar frente a la casa del Mayordomo, donde desde una ventana lateral se servían bebidas y comidas. Se acercaban al altar y subían por unas gradas angostísimas a la acera, para acercarse a la ventana y recoger su trago y su vigorón envuelto en hojas.

Se podía distinguir, sin embargo, entre la muchedumbre, los pequeños grupos de visitantes de mejores ingresos, con sus ropas, sombreros y su andar altivo, quienes más fácilmente llegaban hasta la puerta de la casona y encontraban paso libre. Esos más afortunados podrían acercarse, pues eran invitados, amigos cercanos, conocidos o familiares, y claro, algunos cuantos conocidos de amigos de conocidos… Estos, para su suerte (para mi suerte), habían podido pasar, saludando y sonriendo, sin problemas, las escoltas armadas que se confundían en las aceras y pasillos con decenas, sino cientos, de gentes vestidas con uniformes militares o sombreros de los cachorros: los muchachos adolescentes del servicio militar, quizás recién llegados del frente de combate, que también festejaban con sus familiares jubilosos.

Al ingresar a la casa, llamaba la atención que una gran habitación esquinera, con dos grandes ventanas que daban a la esquina del altar, estaba repleta hasta el techo de cajas de licores y cervezas –una buena parte de marcas extranjeras- que varios colaboradores repartían por decenas en las ventanas dónde se apretujaban los pobladores para recibir su obsequio, el que aportaba el Mayordomo como contribución a la celebración y en agradecimiento por la visita, igual que lo hacía con los más cercanos, aparentemente también ‘principales’, que se acomodaban en los salones y pasillos de la casona señorial.

Esas fiestas patronales expresan y dan continuidad a las fiestas que reunían a miles de indígenas para celebrar a sus dioses (y no otra cosa es la fiesta patronal actual, católica y europea, que desde los tiempos coloniales se festeja en honor de San Ana, la Patrona, que tiene ahí su iglesia centenaria y su imagen de más de trescientos años), pues Niquinohomo era, de alguna forma, a la vez, sitio de paso y punto de encuentro de los vecinos de los ‘Pueblos Brujos’, del pacífico sur de Nicaragua (como Masaya, Nandasmo, Diriamba, Diriomo, Diriá, Catarina, San Juan de Oriente y Jinotepe), que se reunían ahí para sus fiestas multitudinarias.

Las celebraciones reflejan también, en varias de sus actividades, las tradicionales luchas indígenas precolombinas (y las que luego se lanzaron contra Gil González y Pedrarias) acaecidas en este ‘valle de guerreros’ -el significado en chorotega de Niquinohomo- en simbiosis con el aporte colonialista. Ello se expresa en las noches de pólvora y las carreras del ´toro encuetado’; en las ofrendas de flores multicolores y la más amplia diversidad de productos agrícolas; en el altísimo consumo de licor (hasta caer cientos de celebrantes) y los choques o hasta combates que resultan con la embriaguez.

La fiesta sintetizaba todas las épocas con la figura de aquel joven, carismático y triunfante caudillo casi mítico, este Aureliano nacido en un valle de guerreros, fuerte y locuaz, alegre y vivaz (quien también sería diputado ante la Asamblea Nacional). Puesto que, en su rol de Mayordomo, revivía al cacique indígena que regía los festejos precolombinos y reproducía al gamonal colonial que repartía pequeñas dádivas a la pobretería.

Poco después de la llegada y luego de una charla muy amistosa y entretenida con el Mayordomo, quien se interesaba de cómo un tico había ido a dar hasta su cocina, pero más aún sobre su trabajo y su inserción en aquella efervescencia política del país (casi como en una entrevista, ya que Ramírez era de profesión periodista), se sintió como un estremecimiento y un ruido particular: algo importante sucedía afuera y venía avanzando desde el parque hacia la casa. Ya cuando el tico había conocido a un par de docenas de gentes que se acercaban a saludar, abrazar y besar al Mayordomo, mientras este seguía con sus amenos comentarios en el círculo que le rodeaba, la conversación terminó abruptamente pues las escoltas y asistentes llegaron solícitos a informar y entonces supe: dos Comandantes de la Revolución venían caminando lentamente entre aplausos y consignas guerrilleras, se acercaban a la casa y el Comandante Guerrillero iba a recibirlos a la puerta de su casa, como se debe, ya que eran las máximas autoridades que estarían presentes en los festejos y compartirían con el Mayordomo, y otros funcionarios locales, los actos ceremoniales de aquella noche magnífica.

Minutos después, creció sustancialmente el número de escoltas y el tico se sintió mirado por decenas de ojos que no le reconocían, y claro estaban ahí a pocos metros, entrando a la sala, el comandante Arce, simpático y alegre, gozando de la fiesta, junto al más serio, pero jovial, comandante Borge, nada menos que el todo-poderoso Ministro del Interior. Y claro, Ramírez los acompañaba y presentaba a los invitados principales, de los que ahora, por mera casualidad, el tico formaba parte con el espaldarazo del Mayordomo, que me llamaba ‘hermano’, sintiéndolo de verdad, y eso era suficiente para que los escoltas tomaran confianza y se relajaran, un poco…

La fiesta siguió en grande, con los principales invitados al fondo de la casona dónde estaban las cocinas y se asaba buena parte de una res y un cerdo entero, y se acumulaban enormes pilas de cajas de cervezas, licores y refrescos. Por el patio trasero entraban y salían presurosos los asistentes y sirvientes, llevando pailas de comidas y bebidas hacia la casa, las cocinas o las aceras. Afuera, la fiesta se ponía caliente con la música, que grupos muy apreciados del Caribe nicaragüense y otros de moda, tocaban en diversos puntos del parque, o al costado de la vieja iglesia colonial. Poco después otro movimiento, menos tumultuoso, permitió que Bayardo se fuera a cumplir con el acto tradicional de coronación de las reinas de los festejos y muy efusivo, luego de los cumplidos oficiales, las invitó a la casa del principal, mientras las niñas casi adolescentes se emocionaban con su abrazo y con la oportunidad de conocer a Tomás, quien no se había movido del fondo de la casona y dirigía la charla, siendo el centro de todas las miradas y todos los oídos.

En la calle, mientras tanto, se adentraba la noche y mientras se llenaba cada vez más el altar con las múltiples ofrendas de los devotos, más se hacía difícil escuchar la música y muchos de los pobladores iban quedando a orillas de las aceras o recostados a las paredes con la botellita Flor de Caña a medio consumir o deambulaban con las miradas perdidas, a la vez que los petardos seguían tronando a granel y el ‘toro encuetado’ quedaba, ya libre de su carga de pólvora, tirado en una esquina como un celebrante más.

Veinticinco años después esas imágenes recorrían mi mente y se apretujaban en mis ojos al recorrer de nuevo las calles, muy limpias y de paredes pintadas, con iglesias restauradas y nuevas edificaciones del Niquinohomo de hoy, el mismo dónde se vive cada año esa expresión popular que condensa culturas milenarias; aunque ya no se tiene esa esperanza, ese futuro en el presente, casi o del todo ingenua, que se tenía y se empezaba a perder apenas a mediados de los años ochentas.

Recorrer los pueblos brujos del pacífico sur nicaragüense me ha causado siempre una extraña sensación, una como impresión de que ya estuve ahí, de que es una vuelta a mi casa, a mi gente, a mi pueblo; parecido o incluso más de lo que siento al volver al pueblo costarricense donde pasé la infancia y estudié la primaria.

Quizás de alguna forma, algún tatarabuelo Argüello caminó descalzo por aquellas veredas, siglos atrás, para luego migrar hacia el sur, y en sus genes me transmitió esas memorias que quedaron en las plantas de sus pies, de aquellas gentes y pueblos, geografías y sensaciones que surgen ahora al volver a Niquinohomo.


Manuel Argüello Rodríguez, Ph.D.
18 de mayo de 2010

domingo, abril 25, 2010

LA'VENIDA ES SAN JOSÉ

Al llegar al Paseo Colón o al inicio de la Avenida 10 se siente la ciudad. Igual pasa cuando se baja por Cuesta de Moras o desde la Estación al Atlántico, o cuando, desde el sur, uno se dirige a la Estación al Pacífico y lo mismo al llegar a La República, por el norte; lo que está ahí contenido es en esencia el espacio de la ciudad, aún cuando los límites de lo habitado y construido se extienden mucho más allá, sobrepasando la circunvalación y desde el límite que en Pavas o la Uruca marca el río Virilla, hasta La Galera al extremo este, incluyendo claro está todos los barrios del sur y lo que 50 años atrás se pensó como la ‘ciudad satélite’ de Hatillo, pero sin prever la configuración de un espacio verde que la separase del viejo centro y que terminó limitada por ríos putrefactos.

La ciudad de inicios del Siglo XXI se extiende mucho más allá, en los terrenos sobre los que en los últimos 20 años crecieron las urbanizaciones y residenciales de sectores de ingreso medio. Un territorio abigarradamente entrelazado y que trae cientos de miles de personas diariamente hasta el centro. Es un área que va hasta las barriadas que suben las faldas de los cerros de Escazú o Aserrí y las de la Cordillera Volcánica Central, un espacio que llega ahora hasta el Alto de La Palma y, literalmente, Las Nubes, por el noreste y hasta Tarbaca por el sur.

La’venida, 40 años atrás, localizaba elementos esenciales del país, desde lo más cotidiano, el comercio, pues era algo así como una multiplaza sin techo, con las librerías, bancos, hoteles y tiendas para sectores de mediano y alto ingreso (el Palacio de Modas, La Dama y El Caballero Elegante, Simón, La Gloria, El Globo…), hasta las expresiones políticas y populares en la esquina ‘de los grandes acontecimientos’: dónde la pizarra de Monumental informó de todo lo importante por décadas; dónde Vladimir dijo su discurso en la ‘marcha del 6%’ en el año 71; por dónde G.W. cabalgó con su yegua gitana, luego de recorrer la’avenida con una turba de chancletudos gritando ‘Ge Dobleú te apoya la U’; dónde, a los pocos meses, Carazo se dio su baño de masas triunfante una mañana de febrero del 78 (ahí en la esquina dónde mucho antes se abría la Plaza de la Artillería, sitio también emblemático de la vida nacional, política y militar, un siglo atrás); dónde se celebraron con múltiples abrazos entre desconocidos los goles de Italia 90.

La’venida entera es ahora el mercado central de esa ciudad extendida, ahí se concentran las dinámicas sociales que expresan lo que sucede en el resto de su territorio. Extracta la esencia de esa ciudad real que crece día a día, paralizándose en las horas pico, esa ciudad que desgasta la paciencia de los conductores diariamente, para la que los límites municipales no tienen sentido alguno. Las condiciones generales de la ciudad, que cubre la zona denominada ‘Área Metropolitana de San José’, se sintetizan en la vida cotidiana del centro mismo, en la’venida de hoy. Lo que se ve en las peatonales que ahora extienden lo que antes solo sucedía en la Avenida Central y constituyen un gran mercado central, expresa el carácter social de la ciudad entera; como sucede también en otras ciudades capitales del mundo. En esa pequeña área, tan particular, radica también la esencia general de esta ciudad.

La mancha urbana que ocupa la cuenca alta del Tárcoles, obviamente no es homogénea: en primer término, a escala regional, está claramente delimitada una franca verde que la bordea, un área de amortiguamiento del impacto sobre las cumbres volcánicas –al norte- o los cerros –al sur-, que se preserva desde inicios de los 80s, solo rota transversalmente por la ocupación a lo largo de las calles públicas. Pero además, al observar a menor escala, se muestra la diversidad social en la zona definida como de uso urbano: hay isletas de extrema pobreza a lo largo de ríos que cruzan de este a oeste y guetos de pobres compuestos por precarios convertidos en ‘proyectos’ y creados por la política habitacional de los años 80s y la irresponsable intervención politiquera y clientelista de los candidatos de esa década.

En ese amplio territorio los procesos de segregación –espacial y social- aíslan al segmento poblacional de alto ingreso al sur-oeste, en Escazú y Santa Ana, y otros pequeños grupos similares al este de La Galera –en Curridabat y La Unión-. Estas barriadas cercadas y resguardadas, no solo se caracterizan por su alto nivel de ingreso, sino también por su pensamiento, auto percepción y forma de vida; y especialmente por la forma despectiva en que describen la parte de la ciudad que se condensa en la’venida y su efervescente vida cotidiana. Son aquellos que piensan que si caminan tres metros por la’venida serán irremediablemente asaltados y preferirían trasladar el Teatro Nacional a Escazú.

San José muestra su esencia en las peatonales. Ahí estará el comercio informal bullicioso y multitudinario siempre que las tasas de desempleo urbano y joven sean altas y no se impulse la integración de los migrantes al empleo formal, mientras se recurra a salidas puntuales sin ver el conjunto, mientras se intente, simplemente, convertir un viejo edificio en ‘mercadito’ y meter ahí a cientos de citadinos que requieren de las calles para mercar. Esa perspectiva de corto alcance, hace caso omiso de un hecho real y rutinario: que de los guetos de pobreza creados en los 80s y 90s (como Los Cuadros, Guararí, Los Guido, San Pedro y San Juan de Pavas, La Carpio, Triangulo, etc.) seguirán saliendo adolescentes y jóvenes; y que hasta esos barrios irán los mayoristas importadores de chucherías a reclutar vendedores y lo harán también los productores de piratería o chatarra informática de consumo rápido, literalmente.

Todos los segmentos sociales están en la’venida, los que no caminan por ahí están presentes en las políticas segregacionistas, decorativas, de lustre o de maquillaje, esas que se implantan con el garrote que la Alcaldía aplica hacia quienes no quiere ahí, como queriendo poner una tapia con alambre de púas alrededor de las peatonales y resguardarlas con guachimanes privados; utilizando la fuerza y el mobiliario urbano para disimular la ausencia de ideas, de planes, de política.

Lo que se ha visto en las últimas dos décadas se da como sucedáneo de una ausente política integral que articule, al menos, una docena de municipios y al Poder Ejecutivo, a la empresa comercial, la banca y las instituciones para crear en los barrios las condiciones que permitan equilibrar la balanza y en vez de aislar y segregar, logre la convivencia armoniosa y regulada de los diversos sectores y acepte de una vez, como un hecho irreversible, la diversidad; no solo la económica o cultural, sino también la étnica y nacional.

Ese es el territorio necesario y que habrá que construir, donde no se trate nada más de la coexistencia de los connacionales, o los legales, o los que tienen cédula de identidad, sino más bien la convivencia de los ciudadanos: los habitantes de la ciudad. Esos que juntos, mezclados e interrelacionados expresan en un pequeño espacio el conjunto de las relaciones, armoniosas o conflictivas, productivas o depredadoras, que se dan en el territorio entre los variados y múltiples grupos, intereses y perspectivas.

Pero no siempre se careció de política o de un intento planificador e integrador, todo lo contrario, décadas atrás, en su tiempo y su forma, se planteó una trayectoria en busca de armonía desde una perspectiva teórica y política basada en la zonificación y el ordenamiento funcional, incluyendo la búsqueda de integrar también los sectores de más bajo nivel de ingreso.

De hecho, el artículo 63 de la Ley 4240 –de 1968 -, creó la Oficina de Planeamiento del Área Metropolitana de San José (OPAM), le asignó una Comisión Consultiva y Coordinadora y la responsabilidad de preparar el Plan Regulador Metropolitano (PRM), que adquiriría fuerza de ley para las municipalidades que acordaran su adopción (Artículo 64). Esta Oficina de Planeamiento se creó como anexa a la Dirección de Urbanismo (que a su vez estaba adscrita al Departamento de Urbanismo del INVU creado desde 1954) y se le asignó un aporte económico de varias municipalidades y un tanto igual por parte del INVU. Pero, tiempo después los aires cambiaron, al INVU se lo relegó al último sitio posible, se redujo la Dirección de Urbanismo a un ente tramitador sin consecuencias, y mientras lo financiero de la vivienda de interés social se privatizó con las mutuales, se cerró la OPAM, por completo y por orden de la administración 86-90, a tan solo unos pocos años de creada.

Luego de 40 años de la ley 4240 y de más de 20 años del cierre de la OPAM, el Plan GAM del 82 es obviamente obsoleto puesto que su enfoque teórico-metodológico se basa en la vanguardia de los años 30s y no incluye ni siquiera nada del enfoque de la planificación regional de los años 70s (que se sintetizan abigarradamente en textos como la Carta de Machu Pichu). Pero tampoco ese plan de inicios de los 80s, podría articular una perspectiva integradora y dinámica, como la que surge y se consolida en los planteamientos sobre planificación urbana regional y ambiental, ya en los años 90s, aquel que orienta el quehacer profesional de las disciplinas afines en el Siglo XXI.

Con todas esas carencias, sin embargo, el Plan GAM tenía un carácter preventivo y cubría un amplio territorio en el que la gran mayoría de los municipios no tenían instrumentos de regulación. Pretendía establecer un claro límite alrededor del área urbanizable donde se concentraban las principales cuatro ciudades del país y la mitad de la población nacional. Buscaba resguardar una superficie considerada esencial para el desarrollo apropiado de esa área urbanizable; territorio en donde se localizan los mantos acuíferos y las zonas de recolección y acumulación de las fuentes que alimentan las aguas subterráneas de que se abastecería, en el futuro, el área urbanizable de la GAM. No obstante, respetando un principio de la planificación y además constitucional en Costa Rica, se proponía también estimular a los Gobiernos Locales para desarrollar sus propios Planes Reguladores que substituirían al Plan Regional al publicarse formalmente, pero guiados por los lineamientos de gran escala que daría el PRM.

Hoy se requiere por supuesto de ese PNDU, pero uno elaborado acorde con los avances teóricos, metodológicos y técnicos del medio siglo que pasó, y también un PRM, pero que sea a la vez un plan estratégico de ordenamiento territorial, uno prospectivo que llegue hasta niveles que induzcan la pre-inversión, uno que integre zonificaciones, no que divida o no solo restrinja.

El denominado prugam no es ni de lejos ese plan regional, o subregional; no es más que un ‘arrejuntado’ -como en las mejengas de barrio- de diversidad de consultorías, propuestas, proyectos y ocurrencias, sin una teoría o metodología orientadora, que se realizaron en forma salteada durante la década que se perdió junto a la donación europea. Es un remedo de plan que acabó juntando algunos de esos documentos, dejando sin utilización otros (quizás los mejores) y que concluyó con la asignación de un pseudo reglamento restrictivo a una zonificación que sigue criterios técnicos obsoletos, previos a los del Plan GAM (la zonificación aislacionista, que separa divide y es estática), sobre la base supuestamente innovadora de unos índices de fragilidad (expresados en mapas elaborados con SIG, la única innovación técnica); índices que en sí mismos no resisten un serio análisis científico como es fácil mostrar con solo leer en detalle su decreto creador.

Al 2010, se sigue sin cumplir el requerimiento de la Ley 4240 que en su capítulo segundo crea la Dirección de Urbanismo del INVU y le asigna como tarea elaborar el Plan Nacional de Desarrollo Urbano (PNDU), organizar para ello un Centro de Información y elaborar un Mapa Oficial, pero paralelamente se fue perdiendo la responsabilidad de “ejercer vigilancia y autoridad” que le dicta la misma legislación visionaria de mediados del Siglo XX.

Una retícula de circulación prácticamente colapsada en el AMSJ que ahoga la’venida y la hará colapsar en breve, solo se resuelve previa resolución de los grandes ejes interoceánico y mesoamericano. Si, por ejemplo, se ordena el cierre del ferrocarril (como a inicios de los 90s), o se decide mantenerlo pero casi al borde de la inanición (como a mediados de los 00s), se estará cambiando radicalmente la organización estructural de todo el GAM. Lo mismo sucedería si se decide o no abrir una nueva carretera al Caribe siguiendo aproximadamente la antigua ruta del ferrocarril, rescatando a Turrialba. Y todo eso se expresará en el propio centro de San José de múltiples formas, no solo en lo vial, sino también en lo social y lo económico: cambiar Guanacaste o Puntarenas, Limón o la Región Brunca, implicará impactos esenciales en la’venida.

Por eso para proyectar el desarrollo armonioso y comprehensivo del centro capitalino hay necesariamente que pensarlo como elemento articulador y no como una simple calle comercial invadida de ambulantes. Hay que pensarla como un eje sustantivo de ese plan regional que corresponda con el plan nacional de ordenamiento territorial que sigue pendiente y es necesario junto a la restructuración radical de la institucionalidad del sector. Para lograr cambios en la’venida, o sea en la zona de las peatonales, el centro de la capital, se requiere de la elaboración y puesta en marcha de ese PNDU, que ahora debería ser un plan ambiental, regional y urbano, acorde con los criterios técnico-científicos vigentes. Pero particularmente, y en serio, a largo plazo, se requiere pensar la ciudad como un elemento esencial de la historia, de la vida cotidiana del país y de la región que ocupa el valle central, no solo del cantón central por más grande que parezca por su alto presupuesto.

La’venida es San José porque lo que se observe en esas peatonales es lo que realmente existe en toda el Área Metropolitana y mucho más allá, porque esta también es síntesis del Valle Central y mucho más allá, de las condiciones de existencia concretas en momentos específicos de la historia del país y de la región centroamericana.


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Manuel Argüello-Rodríguez, Ph.D.
Abril de 2010



-Escrito a solicitud de la Revista AMBIENTICO, Escuela de Ciencias Ambientales de la UNA-

lunes, enero 11, 2010

SERÁ UN GOBIERNO DE MUCHAS PANGAS

En estos días de finales y principios de año, se comenta sobre las posibilidades reales de resolver la elección en primera vuelta, se debate sobre si habrá o no segunda ronda, sobre la existencia, por primera vez, de una opción entre la derecha y la extrema derecha. Los resultados de las encuestas, el comportamiento de los segmentos al interior de los partidos y de la gente que se dejó de ver, o se fue del todo, son tema del día a día, así como, las volteretas y la calidad de la propaganda, o su impacto relativo. También se discute sobre los grupos de poder dentro de los partidos y sus fichas colocadas en posiciones de avance, o quizás de amarre de otros, sobre las largas listas de ministras ‘to be’, los negocios con la colocación de bonos y la donación camuflada de los tipo C, en fin… sobre las interpretaciones, por decirlo menos, sui géneris, del TSE, sin dejar de lado, lo que refiere a los diversos grupos detrás de cada rumor o chisme contradictorio que se recibe de amigos y gente supuestamente informada.

Entre razonamientos, disertaciones o peroratas, la enorme diferencia positiva que parece favorecer a la candidata oficial no se ha debilitado, no lo suficiente como para que se requiera de una segunda ronda, y si así se diera, por algún milagro o aberración extraña en el comportamiento usual de los electores, ésta ganaría en la segunda ronda, pues una enorme mayoría del centro izquierda y de los sectores de ingreso medio que hoy no la apoyan, jamás votarían por la extrema derecha, y si no tienen candidatos de la izquierda o centro izquierda, le darían el beneficio de la duda a la mujer y a la tradición de que el PLN algún día fue, y que en éste, quizás todavía ahí hay gente que sea, de alguna forma, en alguna medida o en el fondo de su corazón, de centro izquierda.

Esta vez hay una situación especial, distinta, nueva, única en la historia y eso pesará con muchos puntos porcentuales: decenas de miles de mujeres saldrán a votar por sí mismas.

No requieren programas, planes, propuestas, debates ganados: votarán por la mujer, por una mujer, por una de ellas. Ya pasó en las primarias: salieron señoras de más de 90 y chicas recién llegadas a los 18; de familias tradicionales del PLN y de la oposición; de alto nivel económico y del barrio paupérrimo, de zona rural y del gueto urbano. En mi barrio un experimentado fiscal con más de una docena de eventos en sus espaldas me decía que era abrumador el apoyo: señoras que no habían salido a votar en las últimas tres o cuatro elecciones a pesar de que ellos, los activistas, llegaban a sus casas a tratar de sacarlas, ahora llegaban solas y traían a votar a las amigas ‘mariachis’ de tradición. Porque querían una mujer de candidata, porque votando por ellas votaban por sí mismas para cambiar las cosas como se debe, porque siempre hay algo que cambiar y el cambio más radical es poner ahí a una mujer.

Porque quieren una mujer Presidenta y punto.

Me fui a preguntar a otros muchos lados en los días y semanas siguientes y todos asentían, era clarísimo. Veremos eso mismo ocurrir el 7 de febrero, por eso, Laura ya ganó.

Si ya venía fuerte desde el inicio por el manejo de imagen del gobierno –lo que es todo un tema en sí mismo que merece un libro- y por ser mujer, tiene además el favor de los genios de la publicidad de la oposición, que esta vez sí la volaron.

Todos apuestan por el ‘cambio’, pero no tiene sentido cuando la percepción de la mayoría silenciosa electoral tiene una buena imagen del gobierno: la opinión sobre el presidente y el gobierno es alta, no hay una expresa necesidad de un golpazo de timón. Lo malo se le achaca a la crisis mundial o al terremoto o al cambio climático o a los futbolistas. La crítica sesuda de los pocos meritos del gobierno o los daños que habría causado –por ejemplo, por la aprobación del TLC- es un tema de analistas intelectuales que tienen un modelo de acción política en su mente y una visión crítica, progresista y de, al menos, centro-izquierda; pero nunca –en esta coyuntura- un tema general de la masa que elegirá a la presidenta 2010-2014.

La absurda propaganda chabacana y copiada de la del ring de hace cuatro años ya no sirve, ofende a mucha gente, aunque se base en una noción compartida y fundada de falta de independencia, o más bien, en la ausencia de una propuesta propia y de control político, o quizás de la obvia continuidad de los actuales principales ejes de poder político y económico del país y sus modos de acción. Pero, un candidato por tercera vez, ex ministro y ex diputado en gobiernos del PLN y con una imagen física de viejillo de campo es, por lo demás, muy lejano de la imagen de ‘cambio’.

La utilización de la inseguridad y los calzoncillos expuestos (y dale con lo del ‘cambio’) sirvió para que los extremistas de la derecha ganaran algunos puntos, nada más: posicionar a su candidato, aunque ya tradicional también (muy lejos de algo nuevo) y ponerse en un lugar que permitiera un empujoncito en enero, nunca suficiente para ganar. Para ello, usarían toda la plata que ponen los grupos financieros que pierden con la continuidad y otros nuevos grupos que llegan, con la apertura, a disputar parte del negocio, por eso ‘invierten’, sólo así podrán mantener poder político. Saben que con unos 10 o 15 diputados será suficiente para negociar y justificar la enorme ‘inversión’ efectuada, la cual no se recupera con bonos, sino con leyes, entre otros ‘favores’ de los acostumbrados; habrá mucho que repartir con las privatizaciones y las concesiones de obras públicas, y en la Asamblea Legislativa se requieren minorías que negocien.

La segmentación extrema y la pérdida de liderazgos claves no son características exclusivas del partido oficialista, sino también de los opositores.

Aparte de la absurda y pobre lectura de la situación y el consecuente diseño de imagen y propuesta, las primarias cortaron en pedazos al principal grupo de oposición y lo dejaron sin opción alguna de triunfo; perderá diputados sin duda. Ya se había cortado en mil pedazos todo lo que aparecía como un grupo muy fuerte en la gesta contra el TLC: casi cada uno de los de ‘la tarima’ hizo su propia apuesta para tener algún pedacito del poder y ahora tienen un pedacito del electorado, pero insuficiente para elegir algo más que los solitarios espadachines…tal vez.

En la oposición tradicional otro gallo cantaría si no condenan al hijo del doctor, aunque no sería ni de lejos suficiente para evitar que la candidata oficial ganara, tan solo serviría para tener una fracción con la cuál negociar algunos beneficios a futuro y pelearse por quien cobra mejor por el negocio. Y claro en la Asamblea estarán los grupos religiosos, los discapacitados y quizás algunos provinciales. La gente va a quebrar el voto, sin duda.

En fin, que con todo y las múltiples divisiones internas, no hay peligro alguno en que pase algo extraño y los hermanos pierdan su apuesta esta vez, eso no pasará ahora, seguirán mandando y habrá continuidad por dos o tres periodos de gobierno; júrelo.

Laura ya ganó, pero también logró dividir seriamente a la oposición tradicional del PLN y a la nueva oposición, buen logro. Ninguno supo qué hacer contra la candidata. Laura logró mover la sensibilidad femenina y logró posicionarse como ganadora sin necesidad de presentar una sola idea original, una propuesta nueva, una sola proposición estructurada y organizada en detalle sobre los grandes temas nacionales; logró mostrar esta sensación de estar electa un mes antes de las elecciones con sólo un programita de titulitos abstractos que no dicen nada nuevo o algo estratégicamente estructurado en ninguno de los grandes temas; logró estar en la silla presidencial antes de los debates presidenciales, eso pese a sus regulares y hasta pésimas presentaciones en los debates de las primarias.

Ya ganó, pero tendrá un gobierno increíblemente segmentado, con centros de poder en diversos barrios –y provincias- distintos de Zapote, con ministros y diputados (y presidentes de la Asamblea) que ya son candidatos para el 2014 y con escasos vínculos con los otros centros de poder mediático y financiero, pues los banqueros tendrán su propia oficina de gobierno y eso les es suficiente para sus intereses.

Será un gobierno que funcionará con la burocracia usual y los grupos de poder en las estructuras ministeriales que se construyen y se consolidan con clientelismo, con diputados que nombran viceministros, con candidatos a diputaciones no elegibles que asumen una presidencia de autónoma como premio de consolación, con ministros y presidentes ejecutivos que representan grupos en disputa y con un gabinete ampliado lleno de grupitos que apoyarán a éste o aquél precandidato, con directores regionales y con oficiales mayores que intentarán sostenerse lo más que puedan sin hacer muchas olas y menos pelearse (por alguna idea o proyecto) con los que siempre administran, aquellos que tienen un código, un nombramiento estable, esos mismos que se pensionarán algún día, o con aquellos que son parientes o fichas del diputado de la zona tal o cual y que conversa cuando quiere con el futuro pre-candidato y que vota en aquella comisión importante: los intocables pues, la burocracia vieja, esos que seguirán administrando y ya, no hace falta nada más.

Será un gobierno muy fragmentado, quizás más aún que el 2002-2006 (si es que algo así es posible) y habrá enormes vacíos de poder, sin una política integral, sin una idea eje, sin una orientación guía o un liderazgo claro; sin una nave insignia que guie la flota: será un gobierno de muchas pangas.

No será un gobierno al que pueda pedírsele alguna certificación de que esté haciendo lo que dijo que haría, porque nunca se necesitó que dijeran qué harían para que Laura ganara.


Manuel Argüello Rodríguez
10-01-10

miércoles, junio 24, 2009

Le pintan la cara a una negra

Le pintan la cara a una negra 'afro limonense' en TV como diciéndonos: y les vamos a seguir pintando la cara a todos ustedes con esta propaganda de baja estofa; para demostrarlo casi inmediatamente con imágenes de futuros posibles proyectos antiquísimos que nunca se hicieron y no se iniciaron tampoco en estos últimos tres años.

Porque mientras otra generación joven se pierde en el desempleo y la miseria, mientras se mueren los muchachos en las luchas intestinas de las bandas, solo se tiene un gran negocio como política de Estado: la privatización del puerto y punto; ahí están todas las apuestas.

Años atrás, construyeron las mismas quimeras en el pacífico: la maravilla que sería Puntarenas cuando se privatizara el puerto, pero aparte de un barrio de altísimo riesgo para los antiguos muelleros, ahora Puntarenas es la ciudad que más se acerca a Limón, a pesar de estar en otro océano; en su miseria y la apabullante penetración del crimen organizado y la destrucción de sus actividades económicas tradicionales, sin que se vislumbre, igual que no se vislumbra en Limón, salida alguna mientras las decisiones las tomen esos mismos profetas de la desregulación a ultranza y la privatización como única idea de la política pública.

19-06-09

lunes, junio 15, 2009

POR QUÉ NO APOYO A LAURA

Re–conocí a Laurita (luego de los viejos años en la UCR) en una reunión para hablar asuntos de ‘largo plazo’ organizada por GAMF en la casa de JNR a inicios del 92. La vi luego trabajar en los programas y campaña de JMF, y ganarse el respeto de todos nosotros por la calidad de su trabajo y su empeño, pero a la vez, ganarse el respeto de los mal llamados ‘coroneles’ (los altos milicos ticos) por su fortaleza y seriedad: sobrevivió con creces en uno de los mundos más machistas y autoritarios, en la jerarquía tradicional de ese ambiente policial. La vi trabajar intensamente y con seriedad en el vice ministerio y coordiné con ella tareas del área social en comunidades, como La Carpio.

Me sorprendió su cambio radical desde que dirigió la campaña de RAM y su paso por la Asamblea Legislativa, más aún, su casi ausencia absoluta y bajísimo nivel de calidad de su trabajo como vice presidenta y ministra. De hecho, no parecía que tuviéramos una vice presidenta (y yo trabajé para una vice presidenta de verdad por cuatro años, RGM, sé de lo que hablo) y menos una ministra de justicia, ministerio en el cual un equipo de ayudantes, de menos nivel que la mediocridad, hizo lo que pudo con muy pocos resultados, tan pocos que la propaganda no podrá inflar.

Los vaivenes de la campaña y la búsqueda de la candidatura la tuvieron lejos de la cúpula y cerca de la cúpula, apoyada y alejada; y se vio, se notó, en su campaña. En vez de trabajo de programa, en serio, se plegó a la propaganda falsaria junto al gobierno. Mentiras, muchas, como las desmentidas por otro precandidato en los debates –arrogándose los créditos de trabajo hecho por otros que no son de su equipo-, improvisando respuestas o sustituyéndolas por el eslogan de turno creado por sus publicistas.

¡Qué pena! Es sorprendente el cambio que se puede tener en la búsqueda de una candidatura.

Me hubiera encantado, y mis cercanos lo saben de sobra, apoyar a Laurita para convertirla en Doña Laura, la presidente; fui a votar por ella ruidosamente cuando se presentó de candidata al Consejo Universitario en la UNA –uno de los pocos que fuimos ruidosamente- cuando los recalcitrantes de la izquierda la atacaban furiosamente por ser de la ‘clase política’, como si todos no fuéramos de esa clase, les decía: buenos, malos regulares o peores. Casi nunca voto, le dije, prefiero que me rebajen el sueldo, pero vengo a votar por vos, porque te conozco y sé cómo trabajás.

Estoy seguro que su capacidad de trabajo no ha variado en absoluto, que puede hacerlo dos o tres días seguidos sin parar para alcanzar una meta; pero ¿cuáles son sus metas? Estoy seguro que su fuerza personal y su presencia y atractivo, es mucho más ahora que cuando preparaba el programa para su vice-ministerio; pero ¿cuál es su programa?

¿Qué le pasó? ¿Por qué no impulsó las ideas de que hablamos aquella lejana noche de principios de 1992? Eran clarísimas ideas sobre el rescate de la social democracia de verdad, la herencia de las ideas a lo Palme a lo Brandt y su re creación para las circunstancias del istmo a final de siglo.

¿Por qué cedió y se echó sobre sus hombros el continuar construyendo este país con el rumbo que le dan los otros? No otro cualquiera, no: los del memo de la vergüenza, los neoliberales intransigentes (que dice JCM que solo existen en la ‘mente delirante de los marxistas vergonzantes’ –interesante idea, inteligente idea, ahora en tiempos que los neos reventaron la burbuja- ¿no?). No cualquier otro, aquellos que mienten y mienten y mienten. Mienten como en vivienda y en la CNE (y lo denuncié muchas veces desde hace mucho: recuerdan el gallardo tsunami y al ministro tugurero); pero también en transportes, en justicia, en seguridad y hasta en salud –si también ahí-, en TODO el programa social, en la vergüenza internacional que ha sido lo de Cinchona, incluso en las mismas becas disfrazadas con nuevo nombre, etc., etc.)

Me encantaría apoyar a Laurita, la sigo considerando mi amiga, la estimo mucho por lo que conocí de ella durante los años que la vi trabajar de cerca (del 92 al 98), me encantaría trabajar 24 horas (ahora que estoy jubilado) en el programa social, proponer alternativas a las tendencias que critico, hay muchas, hay abundante experiencia y décadas de avances en muchos países y tenemos ventajas.

Pero no puedo apoyar un gobierno de los hermanos Arias y su grupo de empresarios recalcitrantes (tanto, como los de la izquierda en la UNA). No puedo apoyar otra farsa: un gobierno de los Arias con rostro de mujer, que no con ‘enfoque de género’, como pretende una columnista candidata a ministra. La falacia de la imagen personal en política, sin ver quienes componen los grupos de poder real, quienes dictan políticas concretas, quienes toman decisiones en los hechos mientras dicen lo contrario en la propaganda. Que dé algún ejemplo, bueno está bien, dentro de lo más obvio: ¡la paz con la naturaleza!, para no citar una vez más el programa de los mil coordinado por el ex ministro.

Una pena ver en la celebración del gane de Laurita, y saber que es elemento clave, al diputado del memo, miembro destacado de esa gavilla de políticos jóvenes (o sea los que seguirán como candidatos y demás, como líderes del actual grupo en el gobierno) que ni se inmutan con tácticas delictivas y mafiosas; las tácticas del miedo, la intimidación y las mentiras lanzadas a propósito, que es lo que estos jóvenes de la familia presidencial seguirán haciendo sin inmutarse, sin renunciar siquiera.

Una pena que lo que pudo despertar en muchos de nosotros, años atrás, haya sido tirado a la basura, y que algunos simplemente no podamos ir por ese camino, por principios; aunque algunas queridas amigas piensen que hay que darle el beneficio de la duda y apoyar la posibilidad real de una primera mujer presidente.

Espero que no llegue a la Presidencia, y que si lo hace, dé un salto radical y vuelva a sus raíces, a las ideas de la reunión del 92, a las que expresaba y sostenía cuando hablamos de programas de gobierno progresistas; y que se gane ese pleito (aunque lo dudo muchísimo, porque va amarrada) que de seguro tendrá masas en las calles apoyándole. Como Calderón a inicios de los 40s.

Igual, no puedo colaborar con su campaña ni trabajar con muchos de mis más queridos amigos y amigas que la apoyan; igual, no le pediré trabajo en el gobierno si llega a la presidencia. Igual seguiré escribiendo y analizando lo que se haga si llegara a ser gobierno, y así, seguiré perdiendo algunos amigos más y, espero, ganando otros.